Tras la muerte de Diomedes Díaz, en diciembre pasado, los estudiosos han planteado la urgencia que el vallenato se encause buscando su esencia. Esto, porque el éxito comercial del género en 2013 fue efímero y por eso la insistencia que la única salida para que no siga camino al declive, es volver a sus raíces.

Publicado por: COLPRENSA
Cabe anotar que si bien la radio desplazó un poco al vallenato comercial y 2013 no tuvo ningún éxito de este género, también hay muchos intentos desde la academia y desde algunos de sus músicos por rescatar la idiosincracia de la música del Magdalena Grande. Es decir, que no suene en la radio, no significa tampoco que no se esté haciendo buen vallenato en el país.
Ahora bien, si nos concentramos en la música comercial, el panorama no es para nada alentador. Para el locutor William Rosado, aunque este género terminó por desplazar a otros, a nivel de éxitos, no hubo ninguno en 2013 que trascendiera el gusto popular.
Esta situación según el experto Celso Guerra Gutiérrez, es mucho peor, al punto de asegurar que el vallenato está en crisis, en especial porque falta un líder como los de antaño, "que se apersone y haga aumentar el brillo de este".
El tema es tan complejo que algunas emisoras que programaban música vallenata, terminaron por desplazarla y en su lugar emplean reguetón y otros ritmos.
Esta situación ha generado el pronunciamiento de otros folcloristas como Jacobo Solano Cerchario, Jaime Pérez Parodi, Julio Oñate Martínez, Isaac León Durán, Jorge Naín Ruiz; quienes alzaron su voz.
Aseguraron que los artistas graban pensando sólo en el objetivo comercial, carentes de contenido, marcando una brecha muy lejana con otros tiempos cuando se hacían cantos en honor a los amigos, a la naturaleza, a los hijos, al amor, entre otros. Esos temas del ayer se ven desplazados por canciones carentes de riqueza literaria e interpretativa.
¿Cómo les fue ?
En 2013 algunas agrupaciones mejoraron su nivel y otros se mantuvieron, tal como lo hizo Silvestre Dangond, quien logró seguir abanderando como líder entre los artistas de la llamada nueva ola.
A mediados de año el hijo de Urumita, La Guajira, presentó su álbum titulado La Novena Batalla, el cual despertó desde su lanzamiento una enorme polémica, porque el artista aparecía vestido con ropa de uso militar y portaba armamento, situación considerada por algunos como una instigación a las acciones violentas.
Este artista tuvo que defender durante varias semanas su estrategia publicitara. Para agravar el panorama, el álbum no terminaba de despegar cuando el artista anunció la separación de su acordeonero, Rolando Ochoa, considerado uno de los más versátiles de la actualidad.
Para William Rosado, Ochoa pudo darle más, pero Silvestre se apresuró a decir adiós. Además, en concepto de Celso Guerra, el artista se ha dedicado a polemizar, en lugar de fortalecer su labor. En la actualidad canta junto a Lucas Dangond, proceso que sigue en tarea de acoplamiento.
Tras ese cambio, aseguran los estudiosos, uno de los grandes ganadores del año 2013 fue El Mono Zabaleta, quien terminó unido a Rolando Ochoa, con el que hace una dupla llena de dinamismo e ideas innovadoras, que ha calado bien en el público.
En el caso de Peter Manjarrés, este artista estuvo sin el brillo que ha alcanzado en otros momentos, mientras que Jorge Celedón siguió con el objetivo de buscar su proyección a nivel internacional, logrando participación en destacados escenarios del mundo.
El Gran Martín Elías, como es llamado el hijo que tomó las banderas de Diomedes Día z, enfrenta un ascenso vertiginoso, logrando el acople al lado del acordeonero Juan Mario De La Espriella, quien fue durante años también pareja musical de Silvestre Dangond.
"Las polémicas con Silvestre, a Martín Elías terminaron por ahorrarle unos 5 o 6 años de carrera, eso ha contribuido a su reconocimiento, eso es claro en los valores que cobra por cada presentación", explicó al respecto Guerra Gutiérrez.
Tradición presente
Los que nunca bajaron una línea y se mantuvieron viviendo de sus glorias son los maestros Jorge Oñate, Poncho Zuleta, Beto Zabaleta e Iván Villazón, considerados los originales del vallenato, alimentando una discografía tan amplia que hoy pueden dedicarse a animar sus presentaciones con un largo temario de sólo éxitos.
El capítulo aparte lo dejó Diomedes Díaz, quien con su deceso y su amplia trayectoria terminó por convertirse en una leyenda del vallenato, logrando que su último trabajo: La Vida del artista, alcanzara ventas destacadas.
En concepto de los conocedores de este folclor, El Cacique dejó a sus seguidores el trabajo mejor cantado de sus últimas producciones.
Los artistas, pues, tienen el desafío, de revitalizar un género que ya es Patrimonio de la Nación.















