Una sola pregunta puede revelar el conocimiento real que usted como padre o madre tiene sobre su hijo. ¿Cuál es su color favorito? ¿Qué postre prefiere? ¿Qué lo pone triste? Los expertos aseguran que el acompañamiento al proceso de crecimiento de los hijos es la clave para llegar a conocerlos.

Publicado por: REDACCIÓN FAMILIA
¿Sabe cuál fue la última película que vio su hijo o hija? ¿El videojuego que más le gusta? ¿Qué opina sobre Justin Bieber? ¿Cómo trata a sus compañeros en clase?
Conocer a sus hijos no es solo observar si cumplen las normas que usted como padre les ha dado, o si tienen los hábitos necesarios para crecer sanos y estudiar.
Pruebe el siguiente ejercicio: pregúntele a sus hijos e hijas qué aprendieron desde la primera hora de clase a la última. Y no omita los descansos. Tampoco se limite a que reciten conceptos de las asignaturas que vieron. Mejor, pregúntele por sus compañeros: ¿quién cuestiona más al docente? ¿Cómo es el docente en la clase? ¿Qué opina de la forma cómo se dirige a sus compañeros? ¿Cuál es su mejor amigo?
Todos estos pequeños detalles le permitirán realmente conocer a su hijo e hija. ¿Recuerda su primera cita con su pareja? Algo por el estilo, con el componente de amor paternal. Cuando amamos a alguien queremos conocer sus opiniones y gustos y así, nos formamos una idea de quién es aquel ser humano que nos robó el corazón.
Los hijos e hijas también son seres humanos que forman personalidades que no dependen exclusivamente de nosotros. ¿Podría responder cómo se dirige su hijo o hija hacia el personal de servicio en su casa o fuera de ella? ¿Es amable? ¿Es áspero o poco considerado? Esos rasgos de la personalidad no son solo para corregir o felicitar. Son datos que nuestros hijos e hijas nos dan a diario y que, a la larga, nos permitirá decir quiénes son.
Preguntas importantes
1 . ¿Cuál es el cuento preferido de su hijo? Algunos niños y niñas pasan por la etapa de princesas y caballeros con el fin de identificarse con los roles de alguno de los dos géneros. Aborde este tema con ellos. Pregúnteles cuál es su personaje favorito del cuento y por qué.
2 . ¿Cuál es su película preferida? Lo clave del cine es captar qué tanto lo motivan determinados temas y si lleva algunos de estos intereses a su vida real.
3 . ¿Cuál es su color predilecto? El color, así como el número, son datos importantes para el conocimiento de los niños y niñas.
4 . ¿Cómo se llama el mejor amigo(a) de su hijo? Una pregunta que no solo debe limitarse a hacer a su hijo o hija si no conoce la respuesta. Que no sepa esta pregunta significa que es momento de observar mejor y prestar mayor atención a su vida diaria.
5 . ¿Qué maestro ha sido importante para él? ¿Qué grado escolar hace?
6 . Si su hijo pudiera pedir tres deseos, ¿qué cree que pediría?
7 . ¿Cuál ha sido la época más feliz en la vida de su hijo? Esta es una buena pregunta para ejercer su capacidad de observación. ¿Qué hace feliz a su hijo e hija? Posiblemente, si le hace directamente esta pregunta su hijo o hija no pueda responderla con claridad. Le corresponde a usted saberlo.
8 . Nombre tres virtudes y tres defectos de su hijo. Trate de ser objetivo. No son las cualidades que le gustan o los defectos que le molestan a usted.
9 . ¿Cuál es la actividad que prefiere compartir con usted?
10 . ¿Qué es lo que su hijo más admira en usted?
11 . ¿Cuál es la comida preferida de su hijo?
12 . ¿Quién es su héroe? Algunos niños no tienen héroes específicos, pero el hecho de que le guste un determinado cantante, actor o actriz es una buena pista del mensaje que está siguiendo.
13 . ¿Qué lo enoja, qué lo alegra, qué lo pone triste, qué le da miedo, qué lo avergûenza?
14 . ¿Qué parte de su cuerpo le gusta más y cuál menos? Tener este conocimiento le permitirá saber en qué estado está la autoimagen corporal de su hijo e hija y prevenir posibles trastornos alimenticios.
Claudia Becerra
Psicóloga Universidad Nacional
Especialista en Bioética U. El Bosque
Terapeuta Familiar Sistémica
¿Cómo saber si realmente conocemos a nuestros hijos?
Quisiera antes hacer otra pregunta a los padres y madres: ¿Estás seguro (padre-madre) de conocerte a ti mismo realmente? Conocerse es la eterna tarea del ser, es una tarea inacabable e inacabada, nadie ha llegado a conocerse a sí mismo, porque el ser humano es dinámico, cambiante a lo largo de toda su existencia y por tanto indefinible.
Los padres tal vez podremos hacer una aproximación a “conocer” a nuestros hijos, los observamos, podemos adelantarnos a algunas de sus reacciones, podemos definir algunos de sus rasgos de personalidad, gustos, inclinaciones, pero pretender conocer a nuestros hijos, suena a exceso de control, incluso me parece una violación al derecho a su individualidad. Los buenos padres se conformarán con acompañar a sus hijos a que ellos se conozcan, o por lo menos lo intenten.
¿Cuál sería la mejor forma de aproximarnos a ellos para hablar?
Un hijo, por supervivencia biológica, hará en su temprana infancia una necesaria idealización de sus padres, hará de ellos sus héroes y confiará ciegamente en ellos; hacia la adolescencia, el hijo hará una mirada más objetiva de sus padres y allí empiezan los problemas de acercamiento. Aproximarse a los hijos requiere de la aceptación y respeto de sus propios procesos de vida, con honestidad, permitiendo al hijo sentirse seguro y protegido, aquellos que se bajan al nivel de “pares” de sus hijos, le dejan un sentimiento de falta de respaldo y de guía. Un niño o niña se sentirá próximo a sus padres si se percibe amado, contenido, corregido y aceptado por sus padres.
¿Cuál sería la mejor forma de conocerlos?
Estando presentes, respetándolos como seres que durante una corta época de sus vidas necesitarán de nuestro apoyo incondicional y que un día, si hicimos las cosas bien como padres, tendrán los criterios personales tan bien cimentados, que se podrán apoyar en sí mismos e irse a continuar su camino. Los hijos no necesitan que los conozcamos, necesitan que los amemos y acompañemos a crecer. Los hijos para ser felices, necesitan sí o sí, padres felices. Papá-Mamá... hazte esta pregunta ¿eres feliz?, si la respuesta es sí, estás haciendo la tarea con tus hijos muy bien.














