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Lunes 11 de mayo de 2015 - 12:01 AM

Mi hijo es chismoso e imprudente

El comportamiento de un niño que comenta lo que otras personas le han dicho en momentos poco apropiados es indudablemente algo que puede traerle muchos problemas en la interacción social. Y no solo a él. Es importante aprender a identificar cómo adquirió este comportamiento y por qué.

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Publicado por: REDACCIÓN FAMILIA

Una de las peores pesadillas de todo padre o madre: que llamen del colegio para explicar por qué el niño o niña está diciendo tal o cual cosa de un compañero, de un integrante de la familia o de cualquier otra persona.

La vergüenza no tiene fin si ese chisme o imprudencia es una cosa negativa que afecta la dignidad de alguien más.

Una vez que hemos comprobado que estos comentarios que el niño o la niña están esparciendo por todo el colegio es falso –sobre todo si se trata de un caso grave como el abuso sexual o el maltrato– entonces podemos concentrarnos en el problema y aceptarlo: nuestro hijo es chismoso o imprudente.

Son dos cosas distintas. El chisme es un rumor o comentario sobre otra persona o sobre su vida privada. Y la imprudencia es el cometario que sin el fin de lastimar, resalta características físicas o personales de otro ser humano. La imprudencia también se relaciona con realizar actos atrevidos que pueden poner en peligro incluso la vida de quien los lleva a cabo.

En este sentido, la psiquiatra Martha Navarrete señala que una de las características de los niños con trastorno de hiperactividad y déficit de atención es la impulsividad, lo que los puede llevar no solo a realizar actos sin pensar, sino también a hablar sin pensar.

En algunos casos, también graves, el niño o niña pudo ceder a la presión de grupo y convertirse en un chico o chica que hace bullying a través de chismes y cuentos sobre sus compañeros de clase.

Los expertos señalan que el ejemplo es clave no solo para resolver la cuestión de descubrir que los chicos y chicas tienen este comportamiento de llevar y traer chismes, también es importante para prevenirlo.

Aún más fundamental es saber por qué el niño o niña adquirió este comportamiento y enseñarle desde pequeño el valor de la prudencia.

¿Por qué los niños cuentan chismes?

Expertos de la web especializada Baby Center aseguran que los niños y niñas cuentan chismes para ejercer su poder sobre los demás, para encajar en un grupo o para llamar la atención.

¿Qué hacer?

*Evaluar la situación: el niño debe saber que puede pedir ayuda si la necesita, pero que si se trata de la vida personal de los demás, debe evitar llevar chismes y cuentos a todas partes. Hay que enseñarles la importancia de tener un confidente confiable.

*Es importante tener en cuenta que dependiendo de la edad y del ejemplo que se le haya dado, sabrá discernir o no este tipo de comportamientos.

*El niño debe saber que debe avisar a sus padres si alguien hace algo peligroso. Se le debe explicar qué es peligroso y qué no. Si lo hace con buen intención, se le agradece: “Gracias por cuidar de tu hermano. Eso lo mantendrá sano y salvo”. Si lo hace con mala intención y es un comentario falso, hay que corregirlo.

*Una buena forma de corregir es darle al niño o niña una tarea que hacer cuando actúe llevando y trayendo chismes. Cuando cuente historias sobre las hazañas irritantes, pero no peligrosas, de los demás, se le pide que haga un dibujo de lo que ha pasado y que lo deje en la mesa. Lo más probable es que decidirá que el tiempo y el esfuerzo que esto supone no merecen la pena. Si lo que quiere es la atención de los padres, entonces hay que asegurarle que están dispuestos a escucharlo.

*Explorar alternativas juntos para que los padres puedan guiar a sus hijos sobre el valor de la prudencia.

*El objetivo es que desde pequeño desarrolle su propia habilidad para resolver problemas. Cuando los padres hayan escuchado su queja, evaluado el peligro y ayudado al niño o niña a pensar en posibles soluciones, dígale que solucione la situación él mismo o dale una opción, como: “Ahora estoy preparando la merienda. Puedes resolverlo sólo o puedes guardar tus juguetes hasta más tarde”. Eventualmente aprenderá a resolver él solo las disputas con sus amigos o hermanos.

Pregunta respuesta

Alba Milena Jaimes Acevedo

Especialista en Psicología Clínica

¿Por qué los niños adquieren este comportamiento, ser chismosos o imprudentes?

“El hecho de que los niños sean imprudentes es una característica esencial de ser niños. Los niños aún no tienen un límite establecido para este tipo de comportamientos y papa y mamá son quienes deben establecerlos”.

¿Cómo manejar estos comportamientos?

“Como adultos, nos reímos cuando estas circunstancias pasan. Las primeras imprudencias causan risas, entonces lo primero es orientar a los niños de que no todo es gracioso.

Se debe manejar un límite con ellos: decirles que cuando estén tendiendo una conversación con los adultos, si ellos están discutiendo, entonces debe esperar para poder intervenir, debe saber cuándo hablar. Eso va ayudando.

Además, los niños aprenden a través del ejemplo. Si tengo una discusión en casa y apenas sale mi esposo, llamo a contarle lo ocurrido a otra persona, entonces el niño se da cuenta que lo pase en casa está bien contarlo a todas las personas”.

¿Qué deben hacer los padres?

“Hay que hacerles ver a los papas, una vez más, que enseñamos con el ejemplo y que las cosas que ocurren en la casa no deben ser un secreto, pero son situaciones que se quedan en los miembros de la familia. Eso sí, siempre y cuando no amenacen la vida e integridad de algún integrante de la familia”.

¿Qué hacer si los niños cometieron una imprudencia?

“Si los niños cometieron una falta hay que decirles que está mal, pero antes de eso, hay que indagar qué siente acerca de lo que hizo y si está arrepentido o no. Si hay un arrepentimiento, hay una forma más práctica de corregirlo, que si no lo está.

Es importante aclararle al niño que uno como persona debe respetar al otro siempre, sin importar quién sea y no ridiculizar a los demás con chismes o burlas. Hay niños que se convierten en los payasitos porque buscan ridiculizar, entonces hay que hacerles ver que con esta actitud podemos herir a las personas. Lo que podemos hacer como padres es que cuando tenemos que corregir a nuestros hijos, los corrijamos en privado y no en público”.

Publicado por: REDACCIÓN FAMILIA

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