Un hábil abogado lo usó como una tabla de salvación para un adolescente que cometió un delito. Sin embargo, el término ‘Affluenza’, aunque no está aceptado como enfermedad, sí revela un triste panorama de la sociedad. No permita que su éxito lo contagie de esta conducta irresponsable.

Publicado por: REDACCIÓN GALERÍA
El término ‘Affluenza’ se hizo famoso mundialmente cuando un joven fue detenido en México luego de huir de la sentencia que le impuso un juez en 2013, debido a un crimen que le costó la vida a varias personas.
Su abogado declaró que la falta de sentido de responsabilidad y el creer que las normas no se aplican a él es realmente una enfermedad llamada ‘Affluenza’, que afecta no sólo a los jóvenes, sino a las personas que al acumular dinero o llegar a posiciones de poder desarrollan una personalidad que los hace sentir que son los dueños del mundo.
La coach Carolina Díaz xplica que contrario a lo que se piensa, este tipo de comportamiento no sucede sólo entre los más ricos. “La gente que asciende en el trabajo, que se gana premios o que recibe con frecuencia reconocimientos puede empezar a desarrollar una personalidad que lo lleva, finalmente, a echar por la borda su vida, perder amigos, familia, pareja, porque su temperamento se vuelve irascible y sus acciones injustas”, asegura la experta, y añade que vale la pena reflexionar si en algún momento siente que estas características de la ‘Affluenza’ se aplican a sus hijos o a usted mismo. Puede estar a tiempo de reflexionar.
¿Existe este tipo de conducta psicológica ‘Affluenza’ y en qué consiste?
El término “Affluenza” es un neologismo acuñado en la década de los 90 por una psicóloga, nieta de un presidente de la General Motors, quien escribió un libro en 1998 llamado: ‘El Ghetto dorado: la psicología de la Affluenza’, sobre la conducta y los problemas de las familias adineradas en Estados Unidos. Se usa para describir conductas inadecuadas que se manifiestan principalmente en familias adineradas e influyentes, quienes les dan a sus hijos todo lo que quieran sin que hagan ningún esfuerzo ni tengan ninguna responsabilidad consigo mismos -y mucho menos con los demás-, y que muestran su insatisfacción con la vida a pesar de tenerlo todo. No tienen tolerancia a la frustración y quieren satisfacción inmediata de todos sus caprichos. Además no han recibido una formación adecuada en valores por parte de su familia, quienes tampoco le establecen límites en su conducta inadecuada.
¿Puede afectar la vida de las personas el hecho de que se encuentren en situaciones de poder, donde consideran que no tienen que responder por sus actos?
Este comportamiento puede afectar a personas de clases altas, pudientes o adineradas, pero su génesis es más de tipo cultural, por una mala educación y formación en valores por parte de los padres, quienes les atribuyen a sus hijos derechos que no se han ganado con esfuerzo, sino como una condición inherente a su posición económica y social. Lo anterior va deformando la personalidad de los hijos, así como su maduración y responsabilidad con la sociedad, generando otras patologías y alteraciones en su personalidad, lo cual también es un indicativo de una completa falta de valores, responsabilidad y honestidad de los padres, quienes les transmiten un inadecuado mensaje y totalmente distorsionado de lo que debe ser la responsabilidad social.
¿Cómo manejar psicológicamente esta situación?
Para manejar esta situación, por un lado se debe hacer un abordaje psicoterapéutico a quienes despliegan este tipo de comportamientos para ayudarles a corregir estos trastornos de conducta que los van a afectar tanto a ellos como a sus semejantes, pero lo más importante es recuperar la pérdida de valores en nuestros niños y adolescentes.
Empecemos por educar a los padres para eliminar el concepto de que todo se vale como medio para conseguir lo que se quiere y que la posición no da derecho a pisotear a los demás en aras de conseguir poder y bienes que muchas veces no se necesitan; también inculcando la necesidad de ser honestos en todas las actuaciones de la vida, valores que se han perdido progresivamente y que ha llevado a que la corrupción sea el común denominador de la sociedad y sus dirigentes.
Síntomas
1 La coach Carolina Díaz explica que aunque no está aprobada por ninguna asociación psiquiatrica hasta el momento, se ha establecido en algunas investigaciones realizadas, entre ellas por la Universidad de Arizona, Estados Unidos, que los síntomas de la ‘Affluenza’ podrían tener alguna correlación con la personalidad narcisista, que sí es una patología. Un primer síntoma de la ‘Affluenza’ podría ser la sensación de no tener límites, de sentir que es capaz de decir y hacer cualquier cosa.
2 Un segundo síntoma estaría relacionado con la falta de control de impulsos y el realizar con frecuencia acciones que carecen de un análisis siquiera mínimo antes de ser realizadas.
3 El tercer síntoma está relacionado con el bajo control de la frustración y el desequilibrio emocional: sentirse fácilmente atacado si alguien no hace las cosas como a usted le parece que deberían ser.
4 Le da demasiada importancia a las posesiones materiales y se obsesiona fácilmente con un objeto.
5 Percibe al personal de servicio como un objeto y no como seres humanos.
‘Affluenza’ y la personalidad narcisista
Camilo Umaña
Psiquiatra
“El término ‘Affluenza’ es un neologismo, nada de científico. Es simplemente un recurso idiomático que un abogado se inventó para buscar confundir la ley. Hay descripciones clínicas de personas que tienen núcleos de personalidad narcicista, que piensan que todo se les debe dar y no tienen conmiseración con las personas del medio, y por su poder económico y desde pequeños se les vende la idea de que el dinero lo permite todo. Desde muy jóvenes han tenido mucho y desarrollan personalidades sin límites, con alto riesgo de romper la ley por este tipo de creencias.
En nuestro medio tampoco hemos sido ajenos a estas situaciones en donde jóvenes provenientes de familias muy adineradas y con poder en diversos estamentos generan crisis ante la ley y pretenden que está no se cumpla. Algunas veces de forma triste la ley se quiebra, y en otras se ven enfrentados a la crítica de la sociedad por visiones erróneas del manejo de la realidad.
Es un deber de las familias concentrarse en el manejo de los adolescentes y en su conducta, más aún cuando son criados en la abundancia de dinero y ojala de valores para saberlo administrar con sensatez”.















