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Miércoles 18 de octubre de 2017 - 10:15 AM

"Por qué decidí ser la otra"

El testimonio de Juliana, quien encontró muchos beneficios en el rol de ser “la otra mujer” en la vida de un hombre, despertó polémica entre los expertos. Algunos encuentran razones para asumir esta posición en una relación, mientras que otros solo atinan a dar claves para que la situación termine.

El riesgo de ser descubierto es algo con lo cual la amante siempre debe lidiar. También, este tipo de relaciones suelen ser impredecibles, según señalan los expertos. (Foto: Banco de Imágenes )
El riesgo de ser descubierto es algo con lo cual la amante siempre debe lidiar. También, este tipo de relaciones suelen ser impredecibles, según señalan los expertos. (Foto: Banco de Imágenes )

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Publicado por: REDACCIÓN GALERÍA

No es como si hubiera visto al hombre y pensara: “claro, voy a ser la amante de este señor”.  

En realidad, Juliana cuenta que hubo un proceso: enamorase de él, consultarlo con la almohada y con sus amigas íntimas, quienes, sin duda alguna, la cuestionaron. 

“Hablé con él y le dije: bueno, decidí que podía ser tu amante. Pero hay condiciones. Soy tu amante, pero no tu esclava ni tu juguete. No estoy disponible siempre que lo quieras. Y estoy tomando esta decisión porque yo lo quiero así, no porque sea tu propuesta ni mucho menos”. 

Juliana tiene 27 años y una carrera promisoria como subgerente en una compañía de la ciudad. Aceptó contar su historia porque cree que es “importante que las mujeres nos empoderemos. Somos nosotras las que decidimos. Muchos creen que ser la amante es terrible, pero si una sabe lo que quiere, resulta una decisión propia”.  

Juliana admite que se enamoró de un hombre casado y -dice él- en proceso de divorcio porque no quiere compromisos por el momento ni quiere lidiar con los aspectos de ser la novia formal de un hombre: “no crecí con esta idea del príncipe azul. Soy una  mujer práctica, por eso estoy donde estoy. Y si él me gusta y es posible hacerlo, vivo la vida”.  

Sin embargo, sí tiene sus razones y es por eso que una experta explica, con base en otros testimonios y experiencias, por qué algunas mujeres deciden ser la otra. 

La coach Alexandra Guerrero hizo la tarea de ponerse en los zapatos de una mujer que acepta ser la amante y escuchó las razones que muchas de ellas le han dado para asumir este papel. Esto es lo que la experta encontró acerca de por qué una mujer decide ser la otra: 

No tienen que cargar con las “cosas” de los hombres: muchas mujeres expresan que llevar una relación formal con un hombre es complicado. Hay que negociar con ellos temas de agendas y horarios y algunas no están dispuestas a hacerlo. Tampoco quieren escuchar sus crisis ni sus problemas financieros. Y menos ocuparse de ellos cuando están enfermos. 

Solo quieren divertirse: en ese sentido, los hombres que ya están comprometidos satisfacen su necesidad de estabilidad con su pareja formal, mientras que con su amante están siempre con buena disposición y son más generosos. Finalmente están más dispuestos a divertirse y una amante busca esto. 

Es un “cajero automático” a la mano: para aquellas cosas extras de la vida como joyas o viajes, algunas mujeres encuentran que los hombres que buscan amantes están más dispuestos a compartir su dinero que con sus esposas o novias formales, con quienes son más medidos porque piensan en el futuro. “No me interesa el futuro del tipo”, contó una de ellas. Dijo que lo que realmente le interesaba era pasarla bien y recibir invitaciones y regalos. 

Lo prohibido es más excitante: tener que verse a escondidas con un hombre corriendo el peligro de ser descubierta es la fantasía de muchas mujeres, así que asumen el riesgo sabiendo que las cosas pueden salirse de control.

Algunas veces creen que podrá cambiar la situación: no son tantas en esta época, afortunadamente, pero sí se escucha a algunas decir que creen en el fondo que el hombre dejará a su esposa para estar con ellas. Y ha sucedido en algunos casos, es cierto. Pero el resultado no siempre es el mejor. Es una ruleta rusa.

Como contrapeso a la teoría de “los beneficios” de ser la otra mujer en una relación, la psicóloga Alicia Campuzano señala las razones por las cuales no es tan fantástico como se piensa y por qué es bueno dejar de serlo.

Se le deja la vida demasiado fácil a los hombres: muchos hombres desechan la fidelidad, precisamente, porque algunas mujeres les dejamos fácil la tarea de poner de su parte para que su matrimonio o su relación formal funcionen. Al convertirnos en la amante les decimos: “pueden hacer lo que quieran ya que siempre encontrarán a alguna dispuesta” y eso no está bien. Finalmente es una traición a nuestro propio género. Ellos solo obtienen beneficios.

Se vive en una mentira: aunque muchas mujeres prefieren ser la amante porque no tienen que cargar con el requisito formal de estar con un hombre, de cualquier manera es claro que tampoco podrán disfrutar de una conexión real. Los hombres dicen mentiras para mantener a la amante satisfecha mientras les conviene, después se conoce la verdad. En realidad, la amante siempre estará viviendo una mentira, por mucho que ella crea que tiene ventaja en la relación. 

Los actos tienen consecuencias: incluso si la esposa sabe lo que está sucediendo, existe una ley inexplicable en el universo, pero que es real, y se llama karma. Si está dispuesta a causar dolor, entonces lo más probable es que este dolor regrese a usted de alguna manera. No podría explicar por qué pasa esto, pero como terapeuta y como persona he podido comprobar que se cumple. 

[video:https://youtu.be/_WPov8o7Plk]

Hay una disfunción en la vivencia real de una relación: puede que en el momento se pase bien en esta relación, pero una vez que se termine no será fácil para la mujer abordar a una nueva pareja que realmente la satisfaga, que le permita crear una conexión real. Ser la tercera en disputa genera una disfunción psicológica. Es por esto que muchas personas han escogido el poliamor: prefieren ser honestos y vivir frente a frente su gusto por muchas personas.

Le resta momentos que podría compartir con alguien que no tiene otro compromiso más que con usted: en realidad, existen momentos en la vida de todos en los cuales queremos compartir con alguien: las fiestas navideñas, amor y amistad y otras situaciones que si no se está en pareja, se viven bien con amigos, pero si se es la amante, no se comparten en realidad: se está siempre solo, aunque uno crea que tiene a alguien. En realidad, es mejor solo que “mal acompañado”. 

Publicado por: REDACCIÓN GALERÍA

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