Salud
Sábado 08 de agosto de 2026 - 12:00 AM

La fuerza también se entrena para la jubilación

Prepararse para el retiro no solo implica asegurar estabilidad económica. Conservar la fuerza muscular es determinante para mantener la autonomía, prevenir la discapacidad y disfrutar una vida activa durante la vejez.

Magnific / VANGUARDIA
Magnific / VANGUARDIA

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Publicado por: Suministrado

Por: Dra. María Mercedes Botia Osorio, Médica especialista en medicina del deporte

Durante años se ha hablado de ahorrar para la jubilación, planear el retiro y garantizar estabilidad económica. Sin embargo, existe otro recurso igual de valioso que pocas veces se tiene en cuenta: la fuerza muscular.

La capacidad para levantarse de una silla, subir escaleras, cargar las compras, reaccionar ante un tropiezo o jugar con los nietos depende, en gran medida, del estado de los músculos. Cuando esa fuerza disminuye, también lo hace la independencia.

Muchas personas asocian el envejecimiento únicamente con las arrugas o las canas, pero los cambios más importantes suelen ocurrir antes y pasan inadvertidos. La pérdida progresiva de fuerza puede limitar actividades cotidianas mucho antes de que una enfermedad grave obligue a depender de otras personas.

La pérdida de fuerza no siempre se nota

Uno de los principales cambios asociados al envejecimiento es la sarcopenia, una enfermedad caracterizada por la disminución progresiva de la masa y la fuerza muscular.

Este proceso puede comenzar de manera silenciosa. Una persona puede mantener el mismo peso corporal y verse igual frente al espejo, mientras pierde capacidad para caminar con rapidez, levantarse sin apoyo o mantener el equilibrio.

La inactividad física, las enfermedades crónicas, las hospitalizaciones y el paso de los años aceleran este deterioro. La buena noticia es que el músculo conserva la capacidad de adaptarse cuando recibe el estímulo adecuado.

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La importancia del fortalecimiento muscular no responde a una tendencia deportiva, sino a una sólida evidencia científica.

Magnific / VANGUARDIA
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Un metaanálisis publicado en 2026, que reunió 13 ensayos clínicos con 546 adultos mayores diagnosticados con sarcopenia, encontró que quienes realizaron entrenamiento de fuerza mejoraron la fuerza de agarre, aumentaron la velocidad de la marcha, redujeron el tiempo necesario para levantarse de una silla y lograron incrementar su masa muscular.

Aunque estas diferencias puedan parecer pequeñas en términos estadísticos, representan cambios significativos para la vida diaria: caminar con mayor seguridad, cargar objetos con menos dificultad y conservar la capacidad de realizar actividades sin ayuda.

Por otro lado, es importante resaltar que caminar continúa siendo una de las mejores actividades para la salud cardiovascular, el control metabólico y el bienestar emocional. No obstante, por sí solo no siempre proporciona el estímulo necesario para conservar la fuerza muscular.

La vida cotidiana exige levantar peso, empujar, halar, subir escalones y reaccionar ante una pérdida del equilibrio. Estas capacidades requieren un entrenamiento específico que incluya resistencia y una progresión adecuada del esfuerzo.

No es indispensable asistir a un gimnasio. El entrenamiento puede realizarse con bandas elásticas, mancuernas, máquinas, botellas con agua o incluso con el propio peso corporal, siempre que el ejercicio represente un desafío suficiente para los músculos.

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¿Está perdiendo fuerza sin darse cuenta?

La pérdida de fuerza suele instalarse de forma progresiva. Algunas señales pueden servir como alerta para consultar con un profesional de la salud:

  • Necesita impulsarse con los brazos para levantarse de una silla.
  • Camina o sube escaleras más despacio que antes.
  • Ha dejado de cargar objetos que antes manipulaba con facilidad.
  • Evita ciertas actividades por miedo a caerse.
  • Requiere ayuda para tareas que anteriormente realizaba de forma independiente.

Estas manifestaciones no significan necesariamente que exista sarcopenia, ya que también pueden relacionarse con enfermedades articulares, neurológicas, cardíacas o respiratorias. Sin embargo, justifican una valoración médica para identificar la causa y definir el tratamiento más apropiado.

Nunca es tarde para empezar

Uno de los hallazgos más alentadores proviene de un estudio realizado en personas entre los 90 y los 97 años residentes en un centro geriátrico. Después de ocho semanas de entrenamiento de fuerza, los participantes mejoraron de forma significativa la potencia de sus piernas y redujeron el riesgo de caídas.

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Estos resultados demuestran que el músculo conserva su capacidad de adaptación incluso en edades muy avanzadas. Sin embargo, también evidencian que los beneficios disminuyen cuando el entrenamiento se abandona, por lo que la constancia es un elemento fundamental.

El ejercicio también se adapta a las enfermedades

La presencia de enfermedades crónicas no significa que una persona deba dejar de ejercitarse. Pacientes con enfermedades cardiovasculares, pulmonares, artrosis, osteoporosis, cáncer, obesidad o trastornos neurológicos también pueden beneficiarse del entrenamiento, siempre que este sea prescrito y supervisado según sus condiciones clínicas.

La intensidad, el tipo de ejercicio y la progresión deben ajustarse de manera individual. En algunos casos será necesario modificar los movimientos, utilizar apoyos o controlar de forma más estrecha la respuesta al esfuerzo, pero la mayoría de las personas puede mantenerse activa con un programa adecuado.

Conservar la fuerza no tiene como objetivo levantar grandes pesos, sino preservar la autonomía durante el mayor tiempo posible. La jubilación representa el inicio de una nueva etapa de la vida y disfrutarla dependerá, en buena medida, de la capacidad para seguir moviéndose con independencia. Porque los años los marca el calendario; la calidad con la que se viven depende, en gran parte, de la fuerza que se logra mantener.

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Si tienes dudas sobre este o algún tema relacionado con la sección de Salud, puede enviar sus preguntas y un grupo de especialistas se encargará de resolverlas: preguntasdr.joaquinfernando@gmail.com

Publicado por: Suministrado

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