Glenda León transforma manecillas de reloj y patrones de la naturaleza en preguntas sobre el tiempo, mientras Luisa Pastor interviene antiguos libros de contabilidad con oro de 22 y 24 quilates. Sus primeras individuales en Colombia llegan a La Cometa durante ARTBO 2026.

Publicado por: Redacción Cultural
Bogotá vuelve a concentrar esta semana buena parte de la conversación sobre arte contemporáneo. En medio de la edición 22 de ARTBO, Galería La Cometa despliega una programación en dos escenarios: en Ágora Bogotá reúne el trabajo de once artistas colombianos y, simultáneamente, en su sede de la carrera 10 presenta las primeras exposiciones individuales en Colombia de la cubana Glenda León y la española Luisa Pastor.
En ARTBO, La Cometa estará en el stand G20 de la sección principal con obras de Juan Cárdenas, Miguel Ángel Rojas, Luis Roldán, María Fernanda Cardoso, Libia Posada, Carlos Castro, Camilo Restrepo, Fernando Pinto, Alejandro Sánchez, Johan Samboni y Rosana Escobar. La selección reúne distintas generaciones y lenguajes alrededor de tres grandes asuntos: la memoria, el poder y la vida.Óleo, fique, pan, mortero, piedra, drywall, fotografía y otros materiales aparecen en obras que se apartan del soporte tradicional para preguntarse por las historias, tensiones sociales y relaciones de poder que pueden quedar contenidas en la materia. Más que un elemento pasivo, el material se convierte aquí en documento, huella y forma de leer distintas experiencias del país.
Mientras esa conversación ocurre en ARTBO, en la sede de La Cometa dos exposiciones plantean preguntas diferentes pero conectadas por una preocupación común: aquello que damos por sentado —el tiempo, el valor, la escritura— puede dejar de funcionar de la manera habitual cuando pasa por las manos de un artista.

Glenda León: escuchar aquello que el tiempo no dice
“¿A qué suena el tiempo?”. La pregunta atraviesa El tiempo es un sonido que no escuchamos, primera exposición individual en Colombia de Glenda León. La artista cubana reúne 22 obras entre instalaciones, objetos, textiles y piezas realizadas con vidrio, bronce, ramas, luz LED y manecillas de reloj para explorar el tiempo, la percepción, la naturaleza y las posibilidades que pueden estar contenidas en un solo instante.
En varias de las obras, las manecillas dejan de servir para indicar las horas y se convierten en líneas para dibujar o alterar el espacio. En otras, León observa estructuras que parecen repetirse a distintas escalas: el recorrido de un huracán, el cauce de un río, el vuelo de una abeja, un relámpago o las formas de una rama.
“Cuando ves un relámpago, las venas del cuerpo, un huracán o la trayectoria de una abeja, te das cuenta de que las líneas son muy parecidas”, explica la artista, para quien estas semejanzas permiten pensar la relación entre los seres humanos y el entorno como partes de un mismo sistema.
Una de las piezas, Espejismos, utiliza una estructura de luz LED basada en la forma de una rama para producir la imagen de un relámpago. El juego entre una cosa y otra resume uno de los intereses de León: cuestionar la estabilidad de lo que vemos y abrir otras posibilidades de percepción.
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La exposición también establece conexiones directas con Bogotá. Una de las ramas utilizadas procede de los alrededores del taller donde se realizaron las obras; los textiles fueron elaborados por una madre y su hija tejedoras, y algunos de los trabajos en vidrio fueron producidos en Colombia.

Luisa Pastor: cuando el valor comienza a escribir
A pocos metros, Trama y urdimbre: escrituras del valor, de Luisa Pastor, parte de un objeto aparentemente distante del arte: el libro de contabilidad.
Durante décadas, esos cuadernos sirvieron para registrar compras, ventas, deudas y saldos. Pastor toma sus estructuras de líneas, cifras y columnas y las interviene con pan de oro de 22 y 24 quilates. El resultado altera la escritura original hasta volverla parcialmente ilegible y producir sobre ella un nuevo lenguaje.
“El libro habla del valor. Y ahora el valor es el que está hablando, inscribiéndose en el libro”, explica la artista.
La relación de Pastor con estos cuadernos comenzó en 1998, cuando estudiaba Bellas Artes en Granada y encontró varios libros de contabilidad antiguos en un anticuario. Primero introdujo en ellos pequeños objetos cotidianos —un hilo, un botón, una hoja de eucalipto— y encontró allí una paradoja que terminaría convirtiéndose en una investigación de largo aliento: colocar algo sin valor económico dentro de un objeto construido precisamente para registrar aquello que tenía valor.
Casi tres décadas después, el oro entra en esa investigación no simplemente como símbolo de riqueza, sino como escritura. El metal cubre, interrumpe y atraviesa las cifras, generando lo que Pastor denomina una “sobrescritura”: cuando la lógica contable se rompe, aparece otro lenguaje.
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El título de la exposición surge también de una analogía entre el libro contable y el telar. Las líneas verticales y horizontales funcionan como una urdimbre; las cifras, las palabras, los signos y el oro construyen una trama. El cuaderno deja así de ser únicamente un instrumento económico para convertirse en un tejido de datos, memoria y relaciones sociales.
El tiempo también participa de las obras. Entre las páginas intervenidas hay una fechada el 24 de septiembre de 1948. La exposición se inaugurará exactamente 78 años después, el 24 de septiembre de 2026, creando un encuentro deliberado entre una escritura del pasado y una nueva intervención sobre la misma superficie.
Dos maneras de alterar la medida
Aunque parten de investigaciones distintas, las exposiciones de León y Pastor terminan encontrándose en una pregunta común.
Glenda León toma los instrumentos con los que intentamos medir el tiempo y los transforma hasta que dejan de cumplir su función habitual. Luisa Pastor trabaja con objetos destinados a medir y registrar el valor económico y los convierte en otra forma de escritura.
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En una exposición, las manecillas del reloj dejan de decir la hora. En la otra, los libros de contabilidad dejan de poder leerse como cuentas. Ambas desplazan sistemas creados para ordenar el mundo y los convierten en espacios abiertos a la incertidumbre, la percepción y la pregunta.
El tiempo es un sonido que no escuchamos y Trama y urdimbre: escrituras del valor se inaugurarán el jueves 24 de septiembre a las 6:00 p. m. en Galería La Cometa, carrera 10 # 94A-25, Bogotá. El sábado 26 de septiembre a las 12:00 del mediodía, Glenda León y Luisa Pastor realizarán visitas comentadas a sus exposiciones.
La participación de La Cometa en ARTBO 2026 estará en el stand G20 de la Sección Principal, en Ágora Bogotá, con los once artistas colombianos incluidos en su selección.













