miércoles 25 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Bullying: signos para estar alerta

Durante mucho tiempo, el tema del acoso escolar era algo de lo que no se hablaba y hasta algunos padres consideraban que, de alguna forma, formaba carácter en los niños y niñas. Pero esta creencia es falsa. El acoso escolar produce una honda tristeza en los jóvenes, que incluso piensan en el suicidio y se produce por el prejuicio a la diferencia. Debemos apoyar a los niños y estar atentos a los signos de alarma ante un caso de “bullying”.
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Durante tres años, *María, una estudiante de undécimo grado de un colegio privado de Bucaramanga, fue víctima de acoso escolar, también conocido como “bullying”.

Comenzó cuando estaba en sexto grado.

“Me escribían cosas en los cuadernos y a veces publicaban en mis redes sociales. Pero prefería no hablar porque sería peor. A mis papás les preocupaba enfrentarse a los papás de esos niños que me acosaban”, cuenta María.

Por momentos, confiesa que sintió ganas de matricularse en otro colegio, pero esperó a que, como le decían sus profesores, algún día sus agresores se cansaran.

Una situación fortuita hizo que uno de ellos tuviera que dejar el colegio y fue entonces que la situación paró.

Pero no debería ser así: no debería ser el azar el que detuviera una situación de acoso escolar, sino la acción conjunta de padres, docentes y directivas del colegio.

Y no estaría de más una campaña de prevención y educación sobre el respeto a la diferencia.

Lamentablemente, muchos niños y niñas sufren en silencio, sin apoyo y con un alto riesgo de suicidio.

“Tres de cada cinco niños y niñas víctimas de bullying piensan en el suicidio”, Demis Certuche, Psicólogo de la Fundación Universitaria San Martín.

Sin embargo, no es tan fácil que los padres descubran que uno de sus hijos está siendo acosado.

¿Qué pasa en Bucaramanga con el bullying a los niños Lgbti?

*Carolina, una joven de noveno grado. A lo largo de su adolescencia, Carolina notó que le gustaban las niñas y que lo mismo le pasaba a *Susana, una de sus compañeras de clase en un colegio técnico de la ciudad. Como se gustaban, se besaron, pero fueron sorprendidas por sus compañeros, quienes, desde entonces, no dejan de acosarlas y amenazarlas por su orientación sexual.

Este es apenas uno de los casos que Diego Ruíz, director de la Corporación ConPazes, ha escuchado este año.

Otro de los casos más impactantes ocurrió el año pasado, cuando una niña transgénero fue abusada sexualmente por parte de sus compañeros y un docente luego de que ella empezara a usar el uniforme y ropa femenina en la institución. ConPázes informa que no se siguió la ruta de atención y la joven tuvo que dejar de estudiar.

Ruiz explica que “de cierta forma, todos los niños, niñas y adolescentes han experimentado algún tipo de violencia (directa o indirecta) que esté relacionada al tema del bullying. Todos y todas. Sin embargo, los niños con habilidades especiales (con alguna discapacidad física, lingüística o motora) llevan más las de perder. También, las niñas y los niños que manifiesten algún tipo de atracción hacia personas de su mismo sexo”.

Al respecto, los bumangueses podríamos preguntarnos: ¿por qué el bullying es más fuerte en estas poblaciones?, ¿quiénes son los actores que ayudan con la consolidación de ésta violencia?

“El bullying es más fuerte porque muchas y muchos de éstos menores no tienen cómo hablar abiertamente de su sexualidad, así que se ven luchando con toda una serie de obstáculos para poder llevar su sexualidad plenamente”, señala Ruiz.

A la Corporación han llegado desde 2018 21 casos de bullying o acoso escolar en el Área Metropolitana de Bucaramanga y otros municipios del departamento como San Gil, Socorro y Barrancabermeja.

“Desafortunadamente, son los mismos docentes quienes, algunas veces por ignorancia, otras por prejuicio, no saben brindar la información real y adecuada cuando éstos jóvenes necesitan despejar sus dudas. Muchos de estos menores llevan una vida donde buscan círculos de amigos que los comprendan y acepten. Los adolescentes en su gran mayoría son más abiertos a la diversidad sexual que los adultos, y aquellos que son victimarios, chocan con ésta dualidad: refuerzan su odio gracias a lo que los adultos dicen”, señala Ruíz.

El año pasado, también en otro colegio de la Calle los Estudiantes, dos jóvenes fueron víctimas de acoso cuando sus compañeros descubrieron su orientación sexual. Hasta el momento, el colegio no ha emprendido la ruta de atención al bullying o acoso escolar.

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