viernes 08 de febrero de 2019 - 12:00 AM

¿Por qué regresan con sus agresores?

Desde afuera es fácil juzgar: pensar que una persona -principalmente las mujeres, pero también los hombres- no quiere irse del lado de su agresor porque le gusta vivir en esa situación puede ser una afirmación dada demasiado a la ligera. Expertos le explican qué sucede en realidad para que, antes de sacar conclusiones apresuradas, comprenda el contexto.

La creencia popular señala que las personas que regresan con sus agresores -es el caso, en su mayoría, de la mujeres víctimas, pero también hay hombres que sufren violencia- es que son “brutas” o “masoquistas” y que es su completa voluntad permanecer o volver con las personas que les agreden.

Sin embargo, si observa el contexto, la situación no es tan sencilla como parece.

¿Por qué?

María* y Juan* dos personas que sufrieron violencia de género en sus hogares, explican que “es muy difícil cuando esa persona abusadora te pide perdón, te monta toda una escena de sufrimiento y te hace sentir que tienes parte de culpa en la situación. Entonces empiezas a dudar”, explica María.

Juan, por su parte, señala que para los hombres también es difícil: “lo es porque para quienes no tenemos esa apariencia de macho también hay agresiones y no solo por parte de la pareja. Los amigos y las instituciones también se burlan. Entonces, en mi caso, tomé la decisión de regresar con mi pareja porque pensé que era yo, que yo tenía la culpa y que yo tenía que solucionarlo. Y eso que nadie me decía que eso era lo que tenía que hacer. No quiero ni pensar cómo es para las mujeres”.

Los hombres que no se ajustan a ese estereotipo del macho también sufren violencia por parte de sus parejas. Sin embargo, la cifras muestran que las mujeres son las más vulneradas.

“Lo que sucede es que si tú tienes una dependencia económica, no porque uno como mujer no trabaje, sino porque gana menos, porque la familia te dice que tienes que darle un hogar a tus hijos y eso significa permanecer con el agresor, si él mismo se hace la víctima, llora y te pide perdón, te jura que va a cambiar y hasta va a terapia, entonces no es tan fácil. Dudas, tienes la idea de que debes darle otra oportunidad”, cuenta María.

Por otro lado, las rutas de atención ante la violencia de género presentan obstáculos que, para las mujeres y hombres que denuncian resultan más complicados, costosos y revictimizantes que dar una oportunidad más al agresor.

Antes de juzgar a una persona que decide regresar con su agresor, es importante informarse del contexto en el que vive la víctima.

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