Crujiente por fuera, jugosa por dentro y con un sabor que evoque tradición: así definen los cocineros la empanada perfecta.

Publicado por: Danilo Cárdenas
En Colombia y toda América Latina, este bocadillo ha trascendido generaciones y fronteras, convirtiéndose en símbolo de identidad y creatividad culinaria. Reconocidos chefs revelan sus secretos para lograr el equilibrio entre masa, relleno y cocción, los tres pilares de una empanada inolvidable.
Cuatro referentes de la gastronomía mundial Cristian Puig, Eneko Atxa, Aitor Zabala y Yulita coinciden en que no existe una receta única, pero sí principios fundamentales. Desde la textura de la masa hasta el tipo de cocción, cada etapa del proceso requiere cuidado y precisión. Sus recomendaciones no solo aplican en restaurantes, sino también para quienes buscan preparar empanadas caseras con resultados profesionales.
Las empanadas se preparan desde tiempos coloniales. En Colombia, los primeros registros datan del siglo XVIII, y su consumo se mantiene como parte esencial de la vida cotidiana. Desde los mercados populares hasta los restaurantes gourmet, las empanadas se disfrutan a cualquier hora y con múltiples acompañamientos, como ají, limón o guacamole.

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Trucos infalibles para que tus empanadas queden suaves por dentro y doradas por fuera
Los chef concuerdan que la clave para una buena empanada está en la masa: debe ser firme pero suave, que no se rompa y mantenga su textura al freír o al hornear.
Si usas harina de trigo, agrégale un poco de grasa o mantequilla para que quede más flexible; si prefieres el maíz, mezcla con agua tibia y una pizca de sal para lograr una masa uniforme.
El relleno también necesita equilibrio. No debe ser ni muy seco ni muy líquido. Puedes usar carne desmechada, pollo, papa, arroz o queso, pero lo importante es probarlo antes de cerrar la empanada para ajustar la sazón. Evita llenar demasiado, así no se abrirá al cocinarse.
Y, por último, la cocción: si las fríes, hazlo en aceite bien caliente para que queden doradas sin absorber grasa. Si las horneas, pintalas con huevo batido para darles brillo. Lo esencial es la paciencia: una empanada bien hecha no se apura, se disfruta desde el primer bocado.
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El origen de la empanada: una historia que une culturas y sabores
Desde las crónicas de los frailes españoles hasta las calles de cualquier ciudad latinoamericana, la empanada ha sido testigo de la historia.
Su origen se remonta a los intercambios culturales entre Europa, África y América, y cada región le ha dado su toque: en Brasil se conocen como pastéis, en Centroamérica como pastelillos, y en Colombia, las de maíz son símbolo de identidad popular.
Y como bien resume el chef Zabala: “La empanada perfecta no existe, pero el equilibrio entre masa, relleno y cocción puede acercarnos al cielo con cada bocado”.













