Las Santandereanas
Martes 06 de mayo de 2025 - 10:00 AM

Olga Lucía González: una vida dedicada a dar voz a las historias silenciadas

Olga Lucía González, socióloga, escritora y defensora incansable de la memoria histórica, convierte su curiosidad en el acto de narrar lo que otros prefieren olvidar.

Olga Lucía González en París, en la Biblioteca Nacional de Francia. Foto suministrada/VANGUARDIA
Olga Lucía González en París, en la Biblioteca Nacional de Francia. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

La curiosidad fue su brújula. La palabra, su territorio. Desde niña, Olga Lucía González supo que el mundo cabía en una noticia, en una fotografía o en un titular que desafiara la rutina de las páginas en blanco. Aquella fascinación infantil por la prensa no fue un juego pasajero: fue el primer destello de una vocación que hoy la ha llevado a convertirse en una de las voces más lúcidas y críticas de la sociología colombiana.

Doctora en Sociología por la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París, Olga Lucía nunca eligió entre el periodismo y las ciencias sociales. Prefirió unir ambos lenguajes para comprender y contar el país. “Me gusta profundizar en lo que conozco y darlo a conocer, porque si no, ¿de qué sirve?”, reflexiona.

De ese matrimonio entre investigación y narración nació su más reciente obra: “El presidente que no fue. La historia silenciada de Gabriel Turbay”. Un libro que no solo rescata a una figura olvidada de la política nacional, sino que también revela una de las grandes cualidades de su autora: ser inquieta y no resignarse ante los vacíos de la memoria histórica. “Si no sé algo, me queda sonando... algún día lo miraré más”.

En tiempos de pandemia, cuando el mundo entero parecía detenido, Olga Lucía emprendió su propia travesía intelectual. La silenciosa ausencia de Gabriel Turbay, ese santandereano de ascendencia libanesa que acarició la presidencia de la República y cayó en el olvido, se convirtió en su desafío. Y así, entre archivos, entrevistas y lecturas incansables, reconstruyó no sólo la biografía de un hombre, también un proyecto político que soñaba con una Colombia menos violenta y más incluyente.

“Los retos intelectuales siempre son inmensos”, afirma. “Cada vez se verifica aquello de que mientras más sé, más sé que nada sé. El conocimiento es muy vasto, pero a la vez muy estimulante. Nos recuerda lo pequeños que somos y lo inmensas que son las posibilidades de aprender y enaltecerse”.

Pero su lucha no ha sido solo contra el olvido. También ha debido abrirse paso en un mundo académico donde las mujeres aún son evaluadas primero por su físico o su tono de voz antes que por sus ideas. “Hay que plantarse fuerte y decir: estamos en igualdad. El machismo existe también en la universidad y en la academia, pero somos cada vez más las mujeres que estamos ganando esa batalla”.

Entre alegrías y desafíos, Olga Lucía ha mantenido su compromiso con una causa mayor: hacer del conocimiento una herramienta para transformar la sociedad. “Transmitir conocimiento siempre es muy gratificante. Es satisfactorio ver que uno aprende y que logra que otras personas se interesen por algo. Los encuentros humanos alrededor de un buen motivo son muy lindos”.

Olga Lucía González en el Parque Turbay, en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA
Olga Lucía González en el Parque Turbay, en Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA

Su mayor desvelo es la indiferencia institucional hacia la ciencia, pero su preocupación más grande es la violencia que desgarra a Colombia. “La violencia en Colombia no es un destino nacional. No somos por idiosincrasia violentos. Nos hemos vuelto violentos por razones históricas y sociales, pero hay formas de parar esos niveles tan altos de violencia”. Lamenta, eso sí, que “nuestros gobiernos desprecian la ciencia. Sin conocimiento no hay sociedad, no hay historia, no hay progreso. Y esa es una tristeza profunda”.

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Su mirada, pese a todo, sigue llena de esperanza. Sobre Santander, donde tiene sus raíces aunque nació en Bogotá, confiesa: “me gustaría que los santandereanos estuvieran orgullosos de Gabriel Turbay. Este gran hombre, descendiente de inmigrantes libaneses, que se formó en sus colegios, tuvo un proyecto político no sólo para la región sino para toda Colombia y para Colombia en el mundo. Es bonito ver que en nuestra tierra nacen personas capaces de soñar a esa escala”.

Olga Lucía González es una constructora de puentes entre el saber y la ciudadanía. Una mujer que cree en el poder transformador del conocimiento y que sigue buscando, como aquella niña que hojeaba diarios, nuevas maneras de entender el país y de hacer que otros también lo entiendan.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

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