El cuidado, la empatíay la responsabilidad social son los pilares que definen la visión de María Adela Pulido. Abogada con una destacada trayectoria, ha dedicado su vida a fortalecer espacios que educan y transforman, con el fin de dejar una huella positiva en quien coincide con su propósito.

María Beatriz Adela Pulido Lamus no se presenta como una líder, aunque su camino está marcado por acciones que han transformado comunidades. Habla con sencillez, pero en sus palabras muestra una vida dedicada al servicio, la familia y el compromiso con Bucaramanga.
Formó una familia junto a su esposo, Eduardo Remolina Ordóñez, con quien compartió valores de generosidad y compromiso. Sus hijos, Carlos Eduardo y Juan Pablo, son, según ella, “mi mayor logro y alegría en la vida”. Asegura que como familia, siempre les ha impulsado el deseo de aportar al bienestar colectivo. Algo que los une y que los inspira.
“Yo pienso que una está hecha para servir”, afirma con convicción María Adela Pulido, mientras rememora una experiencia que, aunque ocurrió hace un año, aún la conmueve profundamente.
“Tuve que ir de urgencia a una clínica por un accidente, y en medio de todo eso, se me acercó una señora… Me dijo: ‘Doctora, amén’. Quedé desconcertada. Luego me dijo: ‘Gracias a usted salvé mi casa’. Eso, para mí, fue muy especial”. Lea: Clemencia Hernández: una mirada profunda a la cultura
Abogada de profesión, María Adela ejerció durante más de 30 años. Durante un periodo ocupó cargos de alta responsabilidad en el ámbito público, como Secretaria del Interior de Bucaramanga en 2017 y Jefe de la Oficina Asesora Jurídica del Departamento de Santander entre 2008 y 2011. En la mayor parte de su carrera fue abogada externa de distintas entidades financieras.
Fue precisamente en uno de estos roles donde implementó un enfoque humanista en los procesos de cobro, ayudando a muchas familias a conservar sus viviendas. Una de esas personas fue la mujer que, años después, la reconoció en una clínica y le expresó su gratitud.

Fue con ese mismo impulso que María Adela Pulido asumió desde noviembre de 2021 la vicepresidencia del Woman’s Club de Bucaramanga, una institución con raíces en 1968 cuando, en un gesto visionario, mujeres de Bucaramanga y de Winston-Salem (Carolina del Norte, EE.UU.) se unieron para crear intercambios culturales entre jóvenes de ambas ciudades.
La historia del club parecía diluirse en el tiempo, pero su esencia se mantuvo viva. María Adela recibió una llamada de Cecilia Reyes de León para asumir un nuevo reto: revivir el lugar y su propósito. Le puede interesar: Olga Lucía González: una vida dedicada a dar voz a las historias silenciadas
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La sede del Woman’s Club, que también alberga la biblioteca comunitaria María Isabel Parra, estaba abandonada. Al encontrarse con un panorama lleno de retos, decidió aplicar la teoría de las ventanas rotas: “Cuando uno ve un clóset desordenado o una cocina sucia, eso incita al caos. Lo mismo pasa en los espacios públicos. Había que rescatarlo todo”.
Y así lo hizo. El club y la biblioteca pasaron de ser espacios olvidados a volver a ser un punto de encuentro para el desarrollo cultural y educativo a disposición de la comunidad. Cuenta con orgullo que “la biblioteca ahora impacta a más de 8.300 personas al año y ha ayudado a reducir la inseguridad en la zona”.
Ahora la siguiente prueba está en culminar la construcción de una sede del Libro Total que se ubicará en una de las salas. La idea es abrir una biblioteca digital para que los amantes de la lectura puedan acercarse más a la cultura y al arte en un espacio ideal. Este, asegura la santandereana, es uno de sus sueños que desea cumplir lo antes posible.
Reconocimiento que inspira
Para María Adela, el rol de la mujer el que trasciende como pilar de transformación: “Las mujeres tenemos que ocupar el espacio que nos corresponde. El liderazgo es innato en nosotras. Debemos ejercerlo en la familia, en lo social, con gratitud y responsabilidad”.
Por ello, desde Woman’s Club, María Adela junto a las mujeres que integran la fundación, reconocen el trabajo y liderazgo de mujeres con los galardones “Mujer del Año en Santander” y “Trabajo a Toda una Vida”, con el fin de exaltar la vida y obra de mujeres que, con su gestión desinteresada, liderazgo y compromiso en distintos campos, han generado un impacto positivo en la comunidad.
Con voz firme y corazón sereno, la santandereana María Adela Pulido representa un tipo de liderazgo que para ella, no necesita etiquetas: uno que transforma desde el amor, la acción y el servicio. “Si la vida le pone a uno la oportunidad de servir, ¿cómo no aprovecharla?”, concluye.















