“Perish Garden” es la nueva novela del escritor santandereano Mauricio López, escrita en medio del duelo, la pandemia y una relectura obsesiva de Shakespeare.

Publicado por: Redacción Cultural
Cuando el mundo parecía desmoronarse, Mauricio López decidió escribir una novela. Lo hizo mientras lloraba la muerte de sus abuelos, mientras temía porque el COVID podía “pescarte en cualquier momento y llevarte a la tumba”, y mientras, una guerra se cernía sobre Ucrania tocando a personas cercanas. “Creo que era Sábato el que decía que uno debe escribir cuando siente que su mundo se está desmoronando, y eso era justamente lo que estaba pasando conmigo”, dice López desde el campo, donde vive y escribe, a veces sin señal estable de internet.
El resultado de esa pulsión fue Perish Garden, una novela escrita desde el filo de lo íntimo y lo global. El título, inquietante, poético, proviene de una línea de Shakespeare que López halló después de leer la obra completa del dramaturgo inglés, siguiendo una sugerencia de Javier Marías, otro de sus referentes. “En alguna línea del bardo di con las palabras: perish garden. En ese momento supe que había dado con el título y agradecí la suerte de ser lector de Marías y, desde luego, de Shakespeare”, cuenta.
La novela, aún inédita pero ya comentada en círculos literarios, se inscribe en esa tradición donde la figura del profesor universitario ocupa un lugar central. Mauricio López no elude las comparaciones: “Sería un honor hacer parte de una biblioteca donde estén El animal moribundo o La mancha humana de Philip Roth, Desgracia de Coetzee o El camino de Ida de Ricardo Piglia”. Más que un gesto de vanidad, se trata de una ubicación literaria: en Perish Garden también hay sexo, culpa, ideas, clases magistrales y preguntas por la decadencia.
López, quien lleva años escribiendo en silencio y sin prisa, también recomienda lecturas. Menciona con particular afecto La luz difícil de Tomás González, “una novela corta que vale la pena leer y releer”, dice. No es casual: como la suya, es una obra escrita por un colombiano fuera del país, recreada en Estados Unidos, y cargada de hondura emocional.
A caballo entre la confesión y el ensayo, entre el duelo y la lucidez, Perish Garden no solo marca una apuesta narrativa, sino también una forma de estar en el mundo. Una que, como en Shakespeare o en Sábato, empieza a escribirse cuando todo parece desvanecerse.















