Hace siete años hubiera sido imposible para esta cartagenera imaginarse que iba a ser actriz o portada de una revista. Lo suyo era la academia y una prometedora carrera en Relaciones Internacionales. Pero la vida le dio otro rumbo y ahora está nominada a los premios India Catalina y Tv & Novelas como Actriz Revelación.

Publicado por: REVISTANUEVA
No sabe a ciencia cierta qué pasó, pero desde ese momento sería imposible para ella ignorar la sensación provocada por el escenario. Había terminado el colegio unos meses antes y siguiéndole el consejo a su madre, antes de comenzar a estudiar Relaciones Internacionales con una beca, empacó maletas y se fue un año de intercambio a un pueblito de 100 mil habitantes en Estados Unidos.
Sin visa de trabajo y después de conocer las cifras de depresión de Madison South Dakota en invierno –estación que allí dura la mitad del año- fueron factores suficientes para conseguir cuanto antes una actividad que acogiera su tiempo libre. Luego de inspeccionar la breve oferta del colegio local decidió elegir interpretación oral, un taller que dictaba el director de teatro del plantel…, y el cual le cambiaría la vida.
El primer paso de estas clases era dominar el “acento nativo” y al lograrlo Estefanía pudo hacer parte del grupo de teatro y de la nómina de dos obras con las que viajaron por diferentes Estados del país. Y como nunca lo hubiera imaginado antes de su partida, para ese entonces ya no sentía lo mismo por el futuro que le aguardaba a su regreso. Entonces decidió, con la complicidad de la distancia, escribirle un mail a su madre diciéndole que quería ser actriz.
“No tengo idea de qué me pasó, ‘me picó el bicho’ supongo, pero fue irreversible –recuerda-. Una vez subí al escenario no hubo vuelta atrás, sentí como si me atropellara un bus, tuve una sensación religiosa… Realmente para mí la actuación siempre ha sido una experiencia muy espiritual, terapéutica; y creo que ahí hice ‘clic’ con esta idea, pues mi objetivo no fue buscar fama o porque me creyera buenísima en esto”.
Como era de esperarse, a su madre el shock le duró algunas semanas; sabía del amor de su hija por la academia y tenía dudas sobre esta repentina decisión. Pero después de hablar con ella y de recibir luego un mail de Mr. James -el director de teatro del colegio- en el cual elogiaba profundamente el talento de su alumna, el recelo terminó y juntas se dieron a la tarea de buscar un sitio donde Estefanía formarse.
La prueba de fuego
Al terminar su intercambio decidió viajar a Los Ángeles, donde estuvo solo seis meses… era costoso llevar los gastos. “Estudié hasta que me quebré. Aprendí mucho, viví experiencias increíbles, pero también otras muy difíciles. Pasé momentos de hambre y además estaba tenía 17 años y vivía sola…, me hubiera podido pasar cualquier cosa.
De hecho –continúa Estefanía- decidí que no iba a actuar más, no tenía contactos ni allá ni acá y empecé a ver la dificultad tremenda de este oficio. Me dije, ‘esto no fue, lo cogeré de hobbie’, volví a Colombia en el 2009 y entré a estudiar Publicidad. Me enamoré completamente de la carrera y durante un año me resigné a no actuar más”.
Como si fuera poco, por esos mismos días andaba ‘entusada’ y la depresión le guiñaba el ojo varias veces al día. Así que tras una conversación con su madre –quien siempre le dijo que no necesitaba una hija en la NASA sino una hija feliz- hace tres años empezó a tocar puertas y a hacer registro en las agencias de casting.
“Al cuarto día andaba súper cabizbaja, presenté el registro que me quedaba y cuando estaba saliendo, desde la ventana me dijeron que regresara. Me preguntaron qué idiomas hablaba y les dije que además de inglés estaba estudiando francés. Me dieron un papel muy pequeño de una francesa y esa fue la primera oportunidad de mi vida”.
La era RCN
Después de un par de interpretaciones pequeñas, se enteró por boca de su prima que habían abierto un proyecto en RCN; le envió su hoja de vida a Jorge Avendaño, director de casting. A la semana siguiente se entrevistó con él y después de presentar cuatro pruebas se vinculó a la escuela de actuación del canal.
Estudiaba en RCN de ocho de la mañana a una de la tarde, después se iba a sus clases de Publicidad y por la noche trabajaba en un teatro. Hizo algunas participaciones en A mano limpia y Casa de reinas, pero no sería hasta conocer a Carlos Gaviria cuando tendría su gran oportunidad.
Cuenta Estefanía que “es un cortometraje que hicieron con Gael García Bernal y el Banco Interamericano de Desarrollo, como parte de un proyecto en contra de la deserción escolar. Todavía están editando todos los cortos, pues se rodaron varios en diferentes lugares de Latinoamérica, y supuestamente el nuestro está ya listo, aunque lo hicimos en abril de 2012”.
Al mes siguiente la llamaron para dos casting, uno de ellos era para Mamá también. “La verdad –asegura la actriz- no era nada parecida a Leticia, yo tenía el pelo larguísimo, castaño y llegué sin maquillaje; por fortuna el productor vio en mí algo de ella. Fueron seis meses de trabajo increíbles y tengo mucho que agradecerles porque nadie me conocía y tomaron un riesgo grandísimo conmigo”.
Después de Mamá también Estefanía grabó Tres Caínes, La Madam (serie emitida en Estados Unidos), La viuda Negra (próxima a emitirse por Caracol) y Plaza Sésamo (que se estrenó hace pocos días en la franja infantil Bichos). Y ahora mismo está grabando la novela Quién mató a Patricia Soler. Y a pesar de no haber parado de trabajar, aún no sabe tanto de las complicaciones de la fama.
“No las he experimentado mucho, pero es difícil el manejo de los medios. De todas maneras lo que me parece más complicado de mi profesión es la inestabilidad, hay meses de trabajo, otros de poco y es difícil construir una vida alrededor de ‘no sé qué va a pasar’. También son complicados los castings, creo que todavía tengo mucho por probarme y me parece justo, pero detrás de un ‘sí’ hay 20 ‘no’, y aceptarlos sin desmoralizarse es complicado. De hecho, muchas veces he querido tirar la toalla, afortunadamente tengo la mamá que tengo y ahora mismo estoy en el proceso de entender que así será el resto de mi vida profesional”.
Destacados
A Estefanía le encanta escribir. De hecho tiene un blog y además comenzó a tomar un taller para escritores, pues su maestría será en Escritura creativa.
A finales de este año planea irse a Nueva York a estudiar actuación.
“Mi lema este año es serme fiel siempre… ¡y punto final!”.
“Me siento muy halagada por las nominaciones porque finalmente al aire solo llevo cuatro meses. Es como recibir una necesaria palmadita en el hombro”.















