Revista Nueva
Sábado 24 de octubre de 2015 - 01:20 PM

Clemencia Vélez, una vida de excelencia

No sabe lo que es desistir ni renunciar, nunca acepta un “no” como respuesta. Y después de veinte años de estar al frente de la gerencia general de una de las empresas más importantes del país, queda claro cómo su tenacidad le reservó un lugar privilegiado en un mundo típicamente de hombres.

Clemencia Vélez, una vida de excelencia (Foto: Revista Nueva /VANGUARDIA LIBERAL)
Clemencia Vélez, una vida de excelencia (Foto: Revista Nueva /VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: NATALIA ECHEVERRI VARGAS

Venir de una familia conformada por doce hermanos, de los cuales nueve son hombres, la puso a prueba desde muy pequeña en un medio con tendencias machistas, pero donde por igual recibieron de sus padres el mensaje de ser profesionales e independientes.

Clemencia se graduó como ingeniera química, y la academia fue un lugar para constatar que en ese entonces a la mujer le tocaba hacer un doble trabajo: esforzarse para ser la mejor y “demostrar” no ser menos que los hombres, a quienes, según ella recuerda, “les chocaba profundamente que una mujer fuera más brillante que ellos”.

Su habilidad con los números era innata y la química su gran pasión… hasta que en las vacaciones del tercer semestre comenzó a trabajar en la marca Bosi como vendedora. Entonces su vida cambió rotundamente. A pesar de graduarse y haber sido becada toda la carrera, Clemencia comenzó allí un camino que aún no termina y en el cual ascendió, paso a paso, hasta la gerencia general.  

Decíamos que comenzó en ventas, en una tienda que incrementó las ganancias a su llegada. Pasó a la sección de compras y luego a la administrativa, para después liderar la construcción del “talento humano” de la empresa.

Y esos quince años de trabajo antes de ser gerente fueron parte de la clave para que su gestión en los últimos 20 años sea exitosa. Porque cuando Clemencia comenzó en la gerencia, había cinco tiendas en Medellín. Hoy son 147, y además ha sido la responsable del proceso de exportación  a países como Costa Rica y Ecuador. (Y espera no pensionarse sin conquistar Chile, Perú y Bolivia).

Por todo esto, la invitamos a conversar sobre el trabajo que todavía supone para las mujeres tener un cargo alto en una empresa, cuál cree que es la clave para hacerse un lugar honorable “entre tanta testosterona” y cómo se renuevan los retos cuando se alcanzan las metas propuestas.

Arriesgar, con corazón y razón

-¿Cuáles fueron los episodios de tu vida que más determinaron el carácter y la visión de negocios que te caracteriza?

Hay tres momentos que me hacen madurar desde muy niña. El primero comienza con el delicado estado de salud de mi mamá. Ella pasó por varias clínicas, y yo era quien la visitaba siempre, además de manejar todo lo relacionado con el dinero, los médicos y las enfermeras.

Luego, una de mis hermanas tuvo un accidente de automóvil, y como mi mamá estaba enferma, no le quisimos contar. Entonces tuve que ir a Bogotá a hacerme cargo de todo.

Finalmente, mi hermano estuvo a punto de morir, y en todos estos procesos, además de constatar que los milagros existen, me vi obligada a hacer mis pinitos en negocios, administración y toma de decisiones importantes.

-¿Por qué siendo una persona tan segura de tus decisiones, dejaste de ejercer tu carrera para seguir un camino completamente distinto?

Cuando entré a trabajar a Bosi, me encantó. Descubrí que me gustaba la gente, la moda, los viajes; la ingeniería me daba habilidad con los números, hasta mezclaba las fórmulas químicas con los colores y soñaba con zapatos. El equipo de trabajo se convirtió en mi familia.

-¿Y hablando de familia, cómo afronta la tuya el hecho que trabajes tanto? ¿Tu éxito le da “pánico escénico” a tu esposo?

Él me admira, me apoya, es cero egoísta. Y en esa formación hemos guiado a nuestros dos hijos. Tengo una familia maravillosa, son mis cómplices, y me ayudan a trabajar tanto como me gusta.

Eso sí, los fines de semana siempre estamos juntos, sacamos vacaciones largas los cuatros y compartimos lo que más podemos.

-En veinte años has tomado decisiones que requieren de mucho riesgo. ¿Crees que el hecho de trabajar con tus hermanos te hace sentir mayor confianza?

Cuando confían tanto en uno hay que trabajar más, pues hace que te retes constantemente. En este tiempo he creado en la empresa algo muy lindo: los trabajadores que se esmeran por ahorrar consiguen casa propia, pues me parece fundamental que cuando lleguen a su etapa de pensión, tengan por lo menos donde vivir. Y creo que parte del éxito ha sido ese, pensar en la gente.

-¿Crees que trabajando en un mundo tradicionalmente masculino, es más difícil como mujer ganarse un lugar?

A mí me tocó empezar muy joven, pero ha sido un aprendizaje chévere porque finalmente  me aprecian, me valoran y saben que realmente sí sé del tema. De hecho, en mi sector (calzado y accesorios), hasta hace cuatro años todos los gerentes eran hombres, y ahora solo somos unas tres o cuatro mujeres.

Por eso pienso que sí es más difícil para las mujeres. Este sigue siendo un medio machista, y han sido mi constancia, tenacidad y humildad las que me permitieron ganarme un lugar. Soy de insistir, persistir y seguir insistiendo hasta que logro lo que me propongo.

           

-¿A qué piensas se debe la diferencia en el número de mujeres de tu gremio que son gerentes y la cifra compuesta por hombres?

A nosotras nos ven más con un perfil administrativo porque cuidamos la plata y manejamos bien el personal, pero desconfían de nosotras si somos innovadoras y  creativas, porque a ratos nos arriesgamos menos.

Entonces, como gerentes, suelen poner a gente que se lanza más, que se arriesga y propone en grande. Eso sí, si ves en la Banca de Valores, todas las gerentes son mujeres. Así que creo que es una cuestión de tener más oportunidades, y de que como mujeres digamos: “soy capaz de más”.

-¿Te has arrepentido de alguna decisión tomada en la gerencia?

No me he arrepentido de ninguna, y a nivel familiar tuve solo una duda. Hace unos años a mi esposo lo trasladaron a Bélgica. Y pudimos también haber vivido en Francia. Dudó por un momento al respecto, pero luego pienso en Bosi, y soy consciente de cómo necesito a mi segunda familia.

-¿Crees en el sexto sentido de las mujeres?

No le paro muchas bolas a eso, soy muy racional y segura de mí misma.

-¿Sueñas con jubilarte en algún momento? ¿O quieres trabajar hasta el final?

A medida que van pasando los años y los empleados se jubilan, nos envían unas cartas divinas, dando las gracias. Entonces me pregunto qué voy a hacer yo… y no lo he decidido. Mi esposo no me presiona con el tema, me dice que trabaje hasta que quiera.

Sin embargo, todos  tenemos ciclos productivos. Mi trabajo me apasiona y ha sido el motor que me alienta cada día.  Así que llegado el momento espero no  desvincularme  totalmente  y  seguir aportándole a la compañía mi experiencia y  conocimiento. Eso sí, siempre y cuando  mi  habilidad mental, física y emocional  estén en armonía.

-¿Qué consejo le darías a las mujeres que se sienten inseguras en sus cargos, cuando están rodeadas solo de hombres?

Que  sigan siendo mujeres, que trabajen objetivos de corazón pero desde la razón y que le pongan pasión a todo.

Publicado por: NATALIA ECHEVERRI VARGAS

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