Cuando la preocupación por la salud se convierte en una pesadilla, puede estar sufriendo de hipocondría, que afecta la calidad de vida de quienes la padecen. Es importante mantenerse atento ante los posibles síntomas de esta patología para tomar acción ante ello, y buscar ayuda profesional.

Publicado por: Ángela Castro Ariza
Una persona hipocondríaca visita en promedio 58 veces al año al médico, estiman los expertos.
Si bien no suele ser grave, la hipocondría sí puede resultar muy incapacitante, y afectar el ámbito laboral, familiar o de pareja, dependiendo de la gravedad del trastorno de ansiedad que tenga la persona que padece esta enfermedad.
¿Pero qué es realmente la hipocondría? Es una patología relacionada con la ansiedad que se basa en un miedo excesivo e irracional a padecer una enfermedad física o mental.
En ese sentido, la psiquiatra Rosana Gluck adscrita a Colsanitas, explica la hipocondría es una condición que desde hace mucho tiempo se encuentra rodeada de estereotipos y falsas suposiciones.
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Es habitual que, en algún momento de la vida, ante alguna enfermedad o queja se haya acudido a investigar en internet sus síntomas y preocuparse ante los resultados que arroja este mismo. Para finalmente, luego de consultar con un experto de la salud, darse cuenta de que no hay una razón para preocuparse. Por lo que es probable que se dude de uno mismo e incluso se llegue a pensar que se puede ser hipocondríaco.

Estigma frente a la enfermedad
La experta señala que la “persona está convencida de su enfermedad y está dispuesta a encontrar respuestas y soportes clínicos para ello”.
Es decir,” investiga múltiples especialistas en búsqueda de respuestas a su “dolor”, hasta que alguno esté de acuerdo con lo que siente. Sin embargo, esta enfermedad no es una condición física, sino psicológica.
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En tercer lugar, para estas personas hipocondríacas la angustia es real, constante y persiste a lo largo del tiempo, mientras que el motivo (la enfermedad temida) puede variar.
Gluck comenta que el estigma frente a la enfermedad es otro punto a considerar, ya que muchas veces se les acusa de sobrecargar los recursos del sistema de salud y no se les toma en serio.
Por último, la psiquiatra subraya que el tratamiento de esta enfermedad debe siempre comenzar con la psicoterapia, que puede en muchos casos ser acompañado con medicamentos que faciliten el control de la ansiedad.

¿Cómo detectar este trastorno?
Los principales síntomas que puede causar la hipocondría son la ansiedad y la preocupación excesiva por síntomas o molestias físicas del propio cuerpo.
Además, la mayoría de síntomas están relacionados con la ansiedad y pensamientos obsesivos hasta que el ciclo obsesivo se rompe al visitar al médico. Estos otros síntomas son: vértigo, mareos, dolor de cabeza, taquicardia, opresión torácica, dolores musculares, espasmos y sudoración excesiva.



La hipocondría es explicada en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría en su quinta edición (DSM-5) como una persistencia de la ansiedad o la conducta relacionada con la preocupación de estar enfermo. Tiene tres trastornos particulares que son asociados con la condición, dice la psiquiatra Rosana Gluck adscrita a Colsanitas.
1. El Trastorno de Ansiedad por Enfermedad: Caracterizado por una ausencia de síntomas (o presencia de unos muy leves) y una ansiedad desmedida, asociada al temor y al convencimiento de padecer o estar por adquirir una enfermedad. La angustia es real, constante y persiste a lo largo del tiempo.
2. El Trastorno de Síntomas Somáticos: Consiste en la presencia de uno o más síntomas, incluso asociados a una enfermedad o condición médica preexistente, pero que producen una ansiedad y fijación desmedida y persistente que puede llegar a ser incapacitante para el que lo padece. La hipocondría cuenta con tres trastornos particulares que son asociados con la condición.
3. El Trastorno Facticio o Síndrome de Münchhausen: Es propio del paciente que finge tener síntomas, se los induce o altera muestras en pruebas diagnósticas (entre otros recursos semejantes) para poder buscar y recibir atención médica sin que esto le traiga un beneficio aparente.















