Salud
Sábado 25 de julio de 2026 - 12:00 AM

El dolor de espalda no debe convertirse en parte de la rutina diaria

Es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y afecta a personas de todas las edades. Aunque suele asociarse con el envejecimiento o el esfuerzo físico, en la mayoría de los casos puede prevenirse y tratarse oportunamente mediante hábitos saludables y rehabilitación.

Magnific / VANGUARDIA
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Publicado por: Suministrado

Por: Dra. Laura Cristina Herrera Ruiz – Fisioterapeuta UIS con certificaciones en terapias manuales y método Pilates.

El dolor lumbar y cervical se ha convertido en un problema de salud pública con un impacto creciente sobre la calidad de vida y la productividad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020 más de 619 millones de personas padecieron dolor lumbar, una cifra que podría superar los 840 millones en 2050 debido al envejecimiento de la población y al aumento del sedentarismo. Actualmente, esta condición representa la principal causa de discapacidad a nivel mundial y una de las enfermedades que más podría beneficiarse de programas de rehabilitación.

En Colombia, el panorama es similar. El Ministerio de Salud y Protección Social, a través del Análisis de Situación de Salud (ASIS), identifica los trastornos musculoesqueléticos —especialmente el dolor de espalda relacionado con el trabajo— entre las principales causas de enfermedad laboral, incapacidad y ausentismo. Además, estima que entre el 60 % y el 90 % de las personas experimentarán al menos un episodio de dolor lumbar a lo largo de su vida, mientras que entre el 2 % y el 5 % consulta cada año por esta causa.

¿Por qué aparece el dolor de espalda?

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el reposo absoluto o los medicamentos son la única solución. En realidad, la mayoría de los casos de dolor lumbar y cervical son inespecíficos, es decir, no obedecen a una lesión grave de la columna, sino a la combinación de diferentes factores.

El sedentarismo, las posturas mantenidas durante largos periodos, la debilidad muscular, el estrés y los movimientos repetitivos favorecen la aparición de molestias. Permanecer sentado durante horas sin realizar pausas activas o inclinar constantemente la cabeza para mirar dispositivos electrónicos aumenta la carga sobre la columna y los músculos que la estabilizan, lo que puede desencadenar contracturas y dolor persistente.

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La fisioterapia, una aliada para recuperar la funcionalidad

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Más allá de aliviar el dolor, la fisioterapia busca identificar las causas que lo originan, corregir alteraciones del movimiento y fortalecer la musculatura encargada de proteger la columna vertebral.

El tratamiento también incluye la educación del paciente para modificar hábitos que favorecen la aparición de nuevas molestias. El objetivo no es únicamente controlar los síntomas, sino recuperar la funcionalidad y disminuir el riesgo de recaídas, permitiendo que la persona retome sus actividades cotidianas con seguridad.

Hábitos que ayudan a prevenir el dolor

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Realizar actividad física de manera regular.
  • Fortalecer la musculatura del tronco con ejercicios específicos.
  • Practicar actividades como caminar, nadar, montar en bicicleta o pilates dos o tres veces por semana.
  • Adecuar el puesto de trabajo con una correcta altura de la silla y el monitor.
  • Apoyar completamente los pies en el suelo y mantener soporte en la zona lumbar al permanecer sentado.
  • Hacer pausas activas al menos una vez por hora y evitar permanecer mucho tiempo en la misma posición.

Estos hábitos reducen la tensión muscular, mejoran la movilidad y disminuyen el riesgo de desarrollar dolor crónico.

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¿Cuándo consultar al médico?

Aunque la mayoría de los episodios mejora con manejo conservador, existen situaciones que requieren atención médica inmediata. Es importante consultar cuando el dolor aparece después de un accidente o se acompaña de pérdida de fuerza en las piernas, alteraciones en la sensibilidad o dificultad para controlar la vejiga o el intestino.

Reconocer estas señales permite identificar oportunamente condiciones que pueden requerir una valoración especializada.

Cuidar la columna va mucho más allá de mantener una buena postura. Implica adoptar un estilo de vida activo, comprender cómo se mueve el cuerpo y acudir a un profesional cuando las molestias persisten. Normalizar el dolor o esperar a que desaparezca por sí solo puede retrasar el diagnóstico y favorecer su progresión. La prevención y la atención temprana continúan siendo las mejores herramientas para conservar la movilidad y la calidad de vida.

Si tienes dudas sobre este o algún tema relacionado con la sección de Salud, puede enviar sus preguntas y un grupo de especialistas se encargará de resolverlas: preguntasdr.joaquinfernando@gmail.com

Publicado por: Suministrado

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