El experto británico sostiene que falta coordinación entre compañías y reclama una pausa para evaluar los riesgos de los nuevos modelos.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Un ingeniero de software británico que ha trabajado tanto para Anthropic como para OpenAI decidió abandonar su cargo y hacer pública su preocupación por el rumbo que está tomando el desarrollo de la inteligencia artificial. El profesional cuestionó las decisiones que están adoptando algunas de las principales compañías del sector y advirtió sobre las consecuencias que, a su juicio, podría tener una carrera tecnológica sin suficientes controles.
Jacob Coxon, de 27 años, trabajó durante los últimos tres años en OpenAI, compañía responsable de ChatGPT, y posteriormente hizo parte de Anthropic. Aunque no ocupó cargos ejecutivos, medios especializados lo identifican como uno de los ingenieros que participaron en el desarrollo de modelos como GPT-4o y GPT-4.5.
Tras presentar su renuncia, Coxon explicó a través de una serie de publicaciones en su cuenta de X que considera que las empresas dedicadas al desarrollo de IA no están actuando con el nivel de responsabilidad que exige el alcance de esta tecnología. Su crítica se centra especialmente en la velocidad con la que avanzan las capacidades de los modelos y en la falta de coordinación entre las compañías que compiten por liderar el sector.
I resigned from Anthropic today. I spent the last three years doing pretraining research at both OpenAI and Anthropic. Neither company is acting responsibly. They are racing straight to self-improving superintelligence and gambling with our lives. More thoughts below.
— Jacob Coxon (@hilbertspaess) September 9, 2026
El ingeniero cuestiona la carrera tecnológica entre las grandes empresas
Coxon sostiene que dentro de estas organizaciones existe conocimiento sobre los riesgos asociados al desarrollo de sistemas cada vez más avanzados. Sin embargo, considera que existen diferencias en la manera en que cada compañía enfrenta el problema.
Según su análisis, OpenAI podría no haber dimensionado completamente los desafíos que representa el desarrollo de sistemas con capacidades potencialmente superiores a las humanas. En el caso de Anthropic, considera que existe una mayor comprensión de esos riesgos, pero que la empresa también estaría condicionada por la competencia para avanzar antes que sus rivales.
El ingeniero asegura que los sistemas de IA podrían alcanzar próximamente capacidades que les permitan realizar tareas de manera muy superior a los seres humanos, intervenir en diferentes áreas y adquirir una influencia significativa sobre recursos y procesos.

Coxon pide medidas excepcionales para controlar el desarrollo de la IA
Una de las principales propuestas planteadas por el ingeniero es alcanzar una mayor coordinación entre las compañías y los diferentes proyectos que actualmente desarrollan inteligencia artificial. A su juicio, esa cooperación resulta necesaria para evitar que la competencia termine imponiéndose sobre las medidas de seguridad.
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Coxon incluso planteó la posibilidad de adoptar medidas consideradas costosas para la industria, entre ellas una pausa temporal en el aumento de las capacidades de los modelos de inteligencia artificial.
Su advertencia más contundente apunta al riesgo extremo que podrían representar estos sistemas. El ingeniero afirmó que quienes trabajan en el desarrollo de la IA consideran posible que la tecnología llegue a representar una amenaza existencial para la humanidad y que, bajo determinados escenarios, podría incluso causar la muerte de todas las personas antes de que termine esta década.
También cuestionó que se continúe impulsando el aprendizaje por refuerzo hacia sistemas potencialmente superinteligentes sin contar todavía, según su postura, con un conocimiento suficientemente riguroso sobre el funcionamiento interno de estas tecnologías.















