La tendencia de ‘farmear aura’ se viraliza entre adolescentes y puede exponer colegios, rutinas y datos personales a desconocidos, alerta Kaspersky.

Publicado por: Redacción Tecnología
La tendencia conocida como “farmear aura” está ganando popularidad entre niños y adolescentes, quienes comparten videos de bailes, bromas, gestos o acciones con los que buscan proyectar seguridad, carisma y estilo. Sin embargo, lo que comienza como una actividad divertida puede convertirse en un riesgo para la privacidad cuando uno de estos contenidos alcanza una gran difusión.
Kaspersky advierte que la viralidad puede llevar a desconocidos a investigar quién aparece detrás de un video y relacionar información disponible en diferentes plataformas.
De esta manera, datos aparentemente inofensivos sobre el colegio, ubicación, amigos, pasatiempos o rutinas de un menor pueden terminar formando parte de una huella digital mucho más amplia.
El riesgo no depende de que un adolescente tenga miles de seguidores. Un video grabado durante un evento escolar, un partido de fútbol o una actividad cotidiana puede hacerse viral rápidamente y quedar fuera del control de quien aparece en las imágenes. A partir de ese contenido, otras personas podrían revisar publicaciones antiguas, fotografías etiquetadas o perfiles asociados para obtener más información.

La viralidad puede facilitar fraudes y suplantaciones
La compañía de ciberseguridad señala que la información recopilada a partir de contenidos virales podría ser utilizada en intentos de fraude, suplantación de identidad e ingeniería social. Los delincuentes pueden aprovechar datos públicos para construir una falsa sensación de confianza y hacer que un contacto desconocido parezca legítimo.

‘Batallas de aura’ también llegan a espacios públicos
La tendencia incluso ha trascendido las plataformas digitales. En diferentes lugares de América Latina han surgido las llamadas “batallas de aura”, encuentros en los que adolescentes realizan poses, gestos o bailes frente a otras personas que los graban con sus teléfonos para posteriormente compartir las imágenes en redes sociales.
Kaspersky recuerda que la huella digital de un menor no está formada únicamente por aquello que publica directamente. Cuentas antiguas, fotografías, comentarios, etiquetas y nombres de usuario utilizados en distintas plataformas también pueden aportar información que permita identificarlo o conocer aspectos de su vida cotidiana.
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¿Cómo proteger a los menores de los riesgos de la viralidad?
Ante este escenario, los expertos recomiendan que padres y adolescentes revisen periódicamente qué información está disponible públicamente en Internet. También aconsejan utilizar perfiles privados cuando sea posible, eliminar datos innecesarios y reforzar la seguridad de las cuentas mediante contraseñas únicas y autenticación multifactor.

Desconfiar de contactos y propuestas inesperadas
Una de las principales recomendaciones es enseñar a los menores a desconfiar de personas que los contacten después de que un video se vuelva viral. Una supuesta propuesta de colaboración, premio o contacto con una marca no debe considerarse legítima únicamente porque la persona conozca detalles del contenido publicado.
La información pública puede ser utilizada para generar una falsa sensación de familiaridad. Por ello, los adolescentes deben evitar compartir contraseñas, códigos de acceso, datos personales o información sobre sus rutinas con personas que no conozcan.

La educación digital también es clave
Kaspersky recomienda acompañar a los menores en el uso de las redes sociales y enseñarles desde edades tempranas la importancia de proteger su privacidad. La supervisión y el diálogo pueden ayudar a que los jóvenes comprendan que la popularidad en Internet también implica una mayor exposición.
Como parte de sus recomendaciones, la compañía plantea utilizar herramientas de control parental y soluciones de seguridad para proteger los dispositivos y reducir la exposición a amenazas digitales.
En palabras de Carolina Mojica, gerente de Productos al Consumidor para NOLA y SOLA en Kaspersky, el problema no termina cuando desaparece la viralidad: los datos que quedan asociados a un contenido pueden continuar circulando y ser utilizados posteriormente para intentar engañar, intimidar o suplantar a un menor.















