El propósito de Edna Barrera es fortalecer las organizaciones sociales para que puedan crecer, sostenerse en el tiempo y multiplicar el impacto que generan en sus territorios.

Publicado por: John Arias
Desde hace más de una década, Edna Yureni Barrera Aguilar acompaña a fundaciones, corporaciones y asociaciones de Santander para ayudarlas a consolidarse, ser sostenibles y ampliar su impacto. Su apuesta en Lideremos es seguir fortaleciendo a las organizaciones que trabajan por las comunidades más vulnerables del territorio.
Ella es contadora pública de profesión y consultora en planeación estratégica, fortalecimiento organizacional y gestión de proyectos. Edna ha acompañado a fundaciones, corporaciones y asociaciones de la sociedad civil que nacen con el deseo de ayudar a sus comunidades, pero que muchas veces encuentran dificultades para convertirse en organizaciones sólidas. “Muchas de ellas nacen desde el deseo, desde un proyecto inicial, y con el pasar del tiempo no logran consolidarse como una organización”, explica. Lea también: Diana Ríos: liderar para que otros encuentren su propio camino
Su trabajo comienza precisamente allí. A través de diagnósticos organizacionales, procesos de planeación estratégica, formulación de proyectos y estrategias de sostenibilidad, busca que quienes están al frente de estas entidades puedan dejar de trabajar únicamente desde la operación cotidiana y comiencen a construir una visión de largo plazo.

Construir organizaciones que puedan permanecer
Uno de los primeros pasos de su acompañamiento consiste en ayudar a las organizaciones a reconocer en qué punto se encuentran.
Para ello trabaja con herramientas de diagnóstico como el Índice de Desempeño Organizacional, que permite identificar fortalezas y aspectos por mejorar. A partir de los resultados se construyen planes de fortalecimiento institucional orientados a generar capacidades dentro de los equipos y las juntas directivas.
La meta es que las organizaciones puedan desarrollar bases sólidas. Edna trabaja aspectos como la planeación estratégica, la formulación de proyectos, la identificación de oportunidades de financiación, la construcción de presupuestos e indicadores y el diseño de alternativas que contribuyan a la sostenibilidad.
También busca que las organizaciones amplíen la mirada sobre sus propios servicios y programas y encuentren posibilidades para generar recursos que les permitan continuar con su labor.
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Su experiencia le ha mostrado que uno de los mayores riesgos para una organización social es quedarse únicamente en el papel. “Qué pesar, pero se cierran porque no hay unas bases sólidas, consolidadas como organización”, señala.
Por eso, su propósito es ayudar a que cada fundación pueda convertirse en una estructura capaz de sostener sus proyectos y responder a las necesidades de las comunidades que acompaña. Le puede interesar: Arte y Parte, el proyecto que lidera Nicolás Peña para llevar la creatividad a todos

Fortalecer una organización es transformar un territorio
Actualmente, Edna acompaña a más de diez organizaciones sociales, entre ellas la Fundación Colores del Manantial, Fundación La Mantita Gris, Escuela Taller para Ciegos, Fundación Sonrisas que Sanan, Fundación Colombo-Alemana Volver a Sonreír y Fundación Voces Invisibles.
Aunque cada una trabaja en ámbitos diferentes, muchas tienen un elemento en común: atienden poblaciones que enfrentan diferentes condiciones de vulnerabilidad.
Algunas desarrollan procesos relacionados con discapacidad; otras trabajan con mujeres, personas con discapacidad visual o familias que enfrentan enfermedades como el cáncer.
Esta diversidad de organizaciones también explica la dimensión que Edna le da a su trabajo. Para ella, fortalecer al representante legal, al equipo y a la junta directiva no significa únicamente mejorar la administración de una entidad. Significa generar mejores condiciones para que los programas lleguen a quienes los necesitan.
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“Si fortalecemos el representante legal, su estructura organizacional y su equipo de trabajo, no solamente estamos fortaleciendo la organización, sino que estamos impactando en sus beneficiarios, en su comunidad y, a su vez, en el territorio”, afirma.
Es una especie de efecto multiplicador: una organización más preparada puede gestionar mejor sus recursos, estructurar nuevos proyectos, establecer alianzas y ampliar su capacidad para responder a las necesidades de la población. Le puede interesar: Katherine Arévalo, la líder que encontró en la educación una forma de transformar su comunidad en Bucaramanga

Una motivación que también nació de la experiencia
El vínculo de Edna con el trabajo social no se limita a su trayectoria profesional.
La experiencia de acompañar a su hijo, quien fue diagnosticado con síndrome de Down y posteriormente enfrentó un proceso de leucemia, le permitió conocer de cerca algunas de las dificultades que viven las familias cuando atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
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Su hijo estuvo durante 28 meses en tratamiento y, después de completar el proceso, logró tocar la campana que simboliza el final de su tratamiento.
Durante ese tiempo, Edna conoció historias, necesidades y obstáculos que también enfrentan muchas otras familias.
Esa experiencia reforzó una convicción que ya estaba presente en su trabajo: poner sus conocimientos profesionales al servicio de organizaciones que acompañan a personas y comunidades que necesitan apoyo. “Generar y sembrar ese granito de arena a las organizaciones” se convirtió así en parte de su propósito.
No se trata solamente de formular un proyecto o construir un presupuesto. Se trata de entregar herramientas para que quienes están trabajando por otros puedan hacerlo con mayores posibilidades de permanecer y crecer.
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Liderar también es sentir, conectar y transformar
Ese propósito encontró un nuevo espacio de fortalecimiento en Lideremos.
Para Edna, participar en esta iniciativa le ha permitido ampliar su mirada sobre lo que significa liderar y entender que el liderazgo no está únicamente relacionado con dirigir.
También implica tener sensibilidad frente a las necesidades del territorio, reconocer los desafíos de quienes trabajan en él y asumir la responsabilidad de aportar a su transformación. “Liderar no es solo dirigir, sino sentir, conectar y transformar”, sostiene.
La experiencia también le permitió reconocer con mayor claridad el valor de su propio trabajo.
En medio de sus procesos de acompañamiento, Edna había entendido que su labor contribuía al crecimiento de las organizaciones, pero Lideremos le ayudó a dimensionar el alcance de ese impacto.
Cada herramienta que entrega a una fundación puede convertirse en una nueva oportunidad para una comunidad; cada proyecto mejor estructurado puede abrir la puerta a recursos; y cada organización que logra consolidarse puede continuar acompañando a sus beneficiarios durante muchos años.
Por eso, su meta va más allá de las organizaciones que actualmente acompaña.
Su ruta es fortalecer cada vez a más entidades sociales en Santander y contribuir a que tengan las capacidades necesarias para permanecer, crecer y generar impacto.

Una escuela para quienes trabajan por otros
Para Edna, el proceso de fortalecimiento institucional puede tomar alrededor de un año. Es un tiempo en el que los cambios comienzan a aparecer desde las primeras etapas, pero en el que la transformación profunda requiere constancia.
Durante ese proceso, el representante legal, los equipos y los directivos también aprenden.
Aprenden a planear, a identificar oportunidades, a gestionar recursos, a construir proyectos y a mirar su organización más allá de las necesidades inmediatas.
Por eso, Edna entiende cada acompañamiento como una especie de escuela para quienes tienen la responsabilidad de sacar adelante una organización social.
Su objetivo es que, al finalizar el proceso, las entidades no dependan únicamente del esfuerzo individual de una persona, sino que cuenten con equipos, estructuras y estrategias capaces de sostener su misión.
Después de más de diez años recorriendo este camino, Edna tiene claro hacia dónde quiere llevar su experiencia.
Quiere que más organizaciones sociales de Santander puedan pasar de tener una buena intención a contar con las herramientas necesarias para convertirla en resultados.
Porque detrás de cada fundación hay personas. Y detrás de esas personas hay familias, comunidades y territorios.
Su liderazgo consiste precisamente en fortalecer ese primer eslabón para que toda la cadena pueda avanzar.
Edna Barrera trabaja para que las organizaciones que transforman Santander también tengan las herramientas para permanecer y seguir transformando.














