Desde Floridablanca, este abogado y líder social ha impulsado brigadas comunitarias, actividades deportivas y espacios de formación junto a otros jóvenes. Ahora, su paso por Lideremos busca darle nuevas herramientas para fortalecer ese trabajo.

Publicado por: John Arias
Carlos Antonio Franco León cree que los cambios a veces empiezan desde el barrio, con una conversación entre vecinos, una actividad para los jóvenes o un grupo de personas dispuestas a poner sus conocimientos al servicio de los demás.
Su historia como líder está ligada precisamente al barrio Zapamanga Quinta de Floridablanca, donde nació su interés por los temas comunitarios, sociales y juveniles.
Carlos es Abogado de profesión y líder social, durante varios años ha participado en espacios como la Junta de Acción Comunal y ha promovido diferentes actividades con su comunidad. Sin embargo, fue en 2023 cuando decidió dar un paso más y, junto a otros jóvenes, comenzó a construir un grupo que buscaba reunir voluntades y talentos para generar impacto en diferentes sectores del municipio.
La iniciativa logró conectar jóvenes de diversas universidades y más personas que compartían el deseo de aportar a sus comunidades. “Tratábamos de encontrar eso que cada joven podía aportar, su granito de arena”, cuenta Carlos. Lea también: Katherine Arévalo, la líder que encontró en la educación una forma de transformar su comunidad en Bucaramanga

De las brigadas jurídicas a un trabajo comunitario
Uno de los primeros proyectos que impulsaron fueron las brigadas jurídicas. Con el acompañamiento de profesores de la UIS y estudiantes de Derecho, comenzaron a recorrer diferentes barrios de Floridablanca para ofrecer asesoría y orientación jurídica gratuita a personas que necesitaban resolver dudas o enfrentar diferentes situaciones legales.
Al poco tiempo el proyecto empezó a crecer. Se sumaron jóvenes de otras profesiones y oficios: nutricionistas, odontólogos, barberos y personas con distintos conocimientos que encontraron en estas jornadas una oportunidad para poner sus capacidades al servicio de la comunidad.
Así, las brigadas dejaron de ser únicamente jurídicas y se transformaron en espacios con una oferta más amplia. Antes de hacer una pausa en las actividades, el grupo había llegado a más de 10 barrios de Floridablanca y había beneficiado a más de 300 personas solo a través de estas jornadas. La intención ahora es reactivar el proyecto hacia finales de este año.
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Pero el trabajo de Carlos y su grupo no se ha limitado a las brigadas. También han organizado torneos de microfútbol, talleres de poesía, caminatas, visitas a fundaciones dedicadas al cuidado de animales y otras actividades dirigidas especialmente a jóvenes.
La idea, explica, ha sido crear espacios en los que cada persona encuentre una manera de participar. Al mismo tiempo, el grupo ha promovido espacios de formación en temas como historia, política, arte y literatura.

Comunicar también es liderar
En 2025, Carlos decidió abrir otro frente de trabajo, esta vez desde las redes sociales. A través de TikTok y WhatsApp comenzó a desarrollar un proyecto de comunicación política y social en el que comparte contenidos sobre actualidad política, procesos electorales, temas sociales, cultura e historia.
Su propósito es acercar esa información a las personas mediante un lenguaje más comunicativo y accesible. Para él, las redes sociales también son parte del territorio desde el que puede ejercer su liderazgo y generar conversaciones.
Ese camino fue uno de los motivos que lo llevó a participar en Lideremos, un proceso con el que espera fortalecer las bases que ya ha construido desde su experiencia comunitaria.

Aprender de otros para regresar al territorio
Uno de los principales aprendizajes que destaca de Lideremos ha sido la posibilidad de compartir con personas que han desarrollado procesos de liderazgo desde diferentes sectores.
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Empresarios, ambientalistas, líderes comunitarios y sociales hacen parte de un grupo diverso en el que Carlos ha encontrado nuevas experiencias y perspectivas. “Yo este proceso estoy apenas comenzando. A pesar de que llevo unos años de experiencia, hay personas que tienen mucha más experiencia que yo y eso para mí es un aprendizaje muy grande”, afirma.
También destaca las herramientas y conocimientos adquiridos durante las sesiones con profesores y expertos, que, según explica, le han permitido pensar en un liderazgo “más sólido, más auténtico” y conectado con las problemáticas reales del territorio.
Sin embargo, para Carlos, el aprendizaje no termina en el aula. Su propósito es llevar esos conocimientos nuevamente a las calles, a los barrios y a los proyectos que continúe desarrollando en Floridablanca. “Nosotros no crecemos de manera individual. La meta es crecer de manera colectiva”, asegura.
Por eso, considera que una de las responsabilidades de quienes participan en procesos de formación es compartir lo aprendido para que otras personas también encuentren herramientas para fortalecer sus propios liderazgos. Le puede interesar: Arte y Parte, el proyecto que lidera Nicolás Peña para llevar la creatividad a todos
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La gente como punto de partida
Cuando habla de las razones que lo impulsan a continuar, Carlos vuelve a un mismo punto: la gente.
Está convencido de que, aunque muchas veces una persona puede sentir que sus acciones no son suficientes para transformar una realidad, los cambios comienzan a hacerse visibles cuando más personas deciden involucrarse. “Todos podemos aportar algo hacia la construcción de una mejor comunidad, de una mejor sociedad y de un mejor mundo”, dice.
Para él, la clave está en sumar. Sumar al joven que puede organizar un torneo, al estudiante que puede brindar una asesoría, al profesional que puede compartir sus conocimientos y al vecino que simplemente quiere hacer parte de una actividad para mejorar su entorno.
Esa ha sido, hasta ahora, la base de su liderazgo: entender que el cambio no depende únicamente de una gran figura, sino de muchas personas dispuestas a aportar desde lo que saben y desde el lugar en el que están.
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Desde Zapamanga Quinta, donde comenzó su vínculo con los asuntos comunitarios, Carlos Antonio Franco continúa pensando en nuevos proyectos y en la reactivación de las brigadas que ya han recorrido distintos barrios de Floridablanca.
Su apuesta es sencilla, aunque el reto sea grande: convertir lo aprendido, los conocimientos y las ganas de participar en acciones que tengan sentido para la comunidad.
Porque, como él mismo lo resume, cuando más personas se suman, también comienzan a notarse los cambios. Y para este joven líder, esa es una de las formas más concretas de construir un mejor territorio.
















