Expertos advierten sobre el uso indiscriminado de laxantes para manejar el estreñimiento y ofrecen recomendaciones para combatir este problema.

El estreñimiento, más que una simple molestia, puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes lo padecen.
Se caracteriza por evacuaciones intestinales infrecuentes o difíciles, a menudo acompañadas de heces duras y dolorosas de pasar.
Este problema puede surgir por una variedad de razones, que van desde la dieta y el estilo de vida hasta condiciones médicas subyacentes.
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Según expertos, el estreñimiento afecta a personas de todas las edades, aunque es más común en adultos mayores y mujeres.
Factores como la falta de fibra en la dieta, la inactividad física, la ingesta insuficiente de líquidos y el uso excesivo de medicamentos pueden contribuir a su desarrollo.
Además, ciertas condiciones médicas, como el síndrome del intestino irritable o el hipotiroidismo, aumentan el riesgo de estreñimiento.

Si bien a simple vista ayudan a combatir el estreñimiento, el uso indiscriminado de laxantes puede poner en riesgo la salud intestinal, pues son sustancias diseñadas para promover la evacuación intestinal, mejorando la cantidad, la calidad y la frecuencia del bolo fecal, producto de la defecación, que tiene como destino final la ampolla rectal y que, por múltiples causas, se puede ver alterada, provocando estreñimiento.
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Según Andrea Velásquez, gastroenteróloga adscrita a Colsanitas, los laxantes, disponibles en tabletas, líquidos o supositorios, “van dirigidos a un área específica del proceso de la digestión y la deposición, mejorando la cantidad, la calidad, la absorción de agua y la motilidad del colon”.
Aclara que “independientemente del uso, los laxantes deben tener una prescripción médica porque, aunque proporcionan un alivio inmediato, su uso prolongado e inapropiado puede provocar efectos adversos”, como hinchazón, náuseas, vómito, diarrea, dolor abdominal o arritmias.

Recomendaciones
Si ha observado modificaciones en el tiempo que le lleva evacuar o ha notado cambios en la apariencia de sus deposiciones, puede considerar las siguientes recomendaciones de la gastroenteróloga Andrea Velásquez:
Ajustar sus hábitos alimenticios.
Incorporar a su dieta alimentos con alto contenido de fibra.
Aumentar la ingesta de agua.
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Reducir el consumo de alimentos procesados y azúcares.
Realizar actividad física de manera regular.
Para consultas adicionales sobre el uso responsable de laxantes y la salud intestinal, se recomienda contactar a un médico especialista en gastroenterología.

Cómo se clasifican los laxantes
La clasificación de los laxantes se hace según su mecanismo de acción:
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Laxantes estimulantes: aceleran las contracciones intestinales con estímulos en las paredes del intestino grueso y el colon.
Laxantes formadores de volumen: contienen sustancias como el psyllium (fibra soluble en agua) que absorbe el agua y aumenta el volumen de las heces mientras las ablanda.
Enemas laxantes: por medio de soluciones salinas, aceites minerales o componentes estimulantes hidratan y ablandan las heces.
Laxantes osmóticos: provocan retención de agua, esencial para ablandar las heces con polímeros o azúcares no absorbibles que atraen el agua hacia el interior del intestino.
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Laxantes lubricantes: recubren las heces y los intestinos, reduciendo la fricción. Esto facilita la expulsión de las heces mientras disminuye la necesidad de esfuerzo durante la evacuación.
Supositorios de glicerina: se insertan en el recto para que la glicerina, un líquido incoloro e inodoro, ablande las heces.
















