Expertos resuelven las dudas sobre la alimentación complementaria, su impacto en el desarrollo integral y los hábitos saludables en los menores de dos años.

Publicado por: Redacción Tendencias
Este espacio cuenta con la asesoría científica de Joaquín Fernando González Gómez, médico radiólogo Intervencionista / neurointervencionista, coordinador de terapia endovascular del HUS y director de Santander Medical Group.
“La alimentación de un niño no se limita a cubrir sus necesidades nutricionales, es también uno de los factores más importantes para su crecimiento y desarrollo armónicos e integrales como persona”, así lo explica Leonardo Escobar, médico Pediatra. Se trata de una verdadera experiencia de vida, de intercambio y reciprocidad con sus familiares, generando hábitos saludables de alimentación y comportamiento.
Según el especialista, en los últimos años se ha enfocado la alimentación de los niños pequeños en la percepción. Dejarlos tocar, untarse, jugar, regarse, explorar, favorece la conexión de los sentidos con el alimento, mostrando mayor interés, agrado, y posibilidad de aprender más de las características físicas y químicas de cada nutriente, además de favorecer buenos hábitos y rutinas alimentarias, como comer en familia, sin distracciones, interactuando entre ellos, en un ambiente feliz. Lea también: Ejercicio: la mejor defensa contra 10 tipos de cáncer
“Mientras el niño se esté alimentando con leche materna o fórmula infantil en esos primeros 2 años de la alimentación complementaria, tenemos espacio para generar tiempos de comida, con horarios definidos, no más de 30 minutos en la mesa, exponer a más de un centenar de alimentos diferentes, y así formar una personalidad de alimentación saludable, equilibrada, proporcional y variada”, subraya.
La alimentación complementaria es una oportunidad idónea para enseñar a comer a los niños, con amor, paciencia, ejemplo y respeto; permitiendo desarrollar todas sus habilidades y gustos por los alimentos, así mismo de adoptar buenas prácticas alimentarias en la familia, generando hábitos saludables, que sean una base sólida para toda su vida.

La introducción de otros alimentos no debe demorarse más allá de los 6 meses. Es cuando los niños necesitan más cantidad de alimentos y están listos para aprender a comer.

¿Qué debe incluir la alimentación complementaria?
Los especialistas aclaran que no es recomendable incluir en la dieta de los niños y niñas alimentos que no son beneficiosos para la salud: aquellos alimentos con elevado contenido de energía o calorías, sal/sodio, azúcares o grasas saturadas, como las golosinas, cereales azucarados de desayuno, chocolates, confites, helados, galletas, pasteles, jugos y bebidas, que han demostrado tener un efecto negativo en la salud a corto y largo plazo, generando complicaciones como hiperactividad, alteración en la concentración y el aprendizaje, sobrepeso, obesidad, caries dental, y un sin número de enfermedades crónicas como diabetes y alteraciones cardiovasculares.
“En general aquellos alimentos rotulados como altos en sodio, azúcares o grasas saturadas. Estos alimentos son inadecuados para lactantes, contribuyen a generar malos hábitos desde muy pequeños, deterioran la calidad de la dieta, pueden implicar el rechazo de las comidas y contribuyen a desarrollar malnutrición por exceso, carencia de micronutrientes”, expresa el médico Pediatra.
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El hierro, por ejemplo, es clave para prevenir la anemia, aumentar la masa muscular y mejorar la oxigenación celular, favoreciendo el desarrollo cerebral. “Se encuentra en alimentos como carnes, mariscos, cereales fortificados y huevos”, menciona el especialista. Por su parte, la vitamina C ayuda a fortalecer el sistema inmune y a mejorar la absorción del hierro. Le puede interesar: Cirugía de la epilepsia, clave para lograr el completo control ante una crisis
Por otro lado, la vitamina E actúa como antioxidante, estimula el funcionamiento cerebral por producción de neurotransmisores a partir de la tirosina, y favorece la absorción del hierro en su forma ferrosa. La vitamina A (Retinol) interviene en la visión, la integridad epitelial, el crecimiento, la reproducción y la inmunidad; se encuentran especialmente en las frutas de color naranja, verduras como las espinacas y el brócoli, cereales fortificados, huevo, y aceite de hígado de Bacalao. El zinc se encarga de las tareas de cada célula del cuerpo.

Es fundamental constituir una dieta variada que, además de energía, proporcione nutrientes en cantidad y calidad suficientes.

















