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Sábado 14 de diciembre de 2024 - 01:42 PM

Ejercicio: la mejor defensa contra 10 tipos de cáncer

El vínculo entre el cáncer y el ejercicio recibe cada vez más atención por el papel protector que se le ha descubierto y como pieza clave en el tratamiento y pronóstico de pacientes con cáncer y sus sobrevivientes. Especialistas compartieron con Vanguardia datos claves y recomendaciones.

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Publicado por: Redacción Salud

En la actualidad, existe una gran cantidad de evidencia que respalda una asociación entre el ejercicio regular y un menor riesgo de cáncer y mortalidad. Esto para los expertos se convierte en un dato relevante dada la creciente incidencia mundial tanto del cáncer como de la inactividad física.

Según María Mercedes Botia Osorio, especialista en Medicina del Deporte, el ejercicio puede tener un efecto protector particularmente fuerte en tipos de cáncer relacionados con la obesidad como el de mama, colorrectal y endometrial. Los mecanismos propuestos para explicar estos efectos protectores incluyen la mejora de la sensibilidad a la insulina, la modulación de la disponibilidad de hormonas sexuales, la mejora de la función inmune y la reducción de la inflamación.

Además el ejercicio puede influir en el microambiente tumoral, afectando la angiogénesis intratumoral, es decir los mecanismo que promueven su crecimiento y la actividad de las células inmunes, lo cual le confiere al ejercicio efectos antitumorales.

Sin embargo, aproximadamente un tercio de los adultos en todo el mundo están físicamente inactivos, es decir, no cumplen con los niveles mínimos que recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La obesidad también muestra un aumento preocupante que constituye un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer.

Por tanto, María Mercedes Botia Osorio, especialista en Medicina del Deporte; y Joaquín Fernando González Gómez, médico radiólogo Intervencionista/neurointervencionista y director de Santander Medical Group, compartieron con Vanguardia información clave para hacer del ejercicio físico regular un potente aliado en la prevención y tratamiento de al menos diez tipos de cáncer.

Sus beneficios incluyen la reducción del riesgo de incidencia, la mejora del pronóstico y la supervivencia, gracias a su impacto en factores como la inflamación, la sensibilidad a la insulina y la función inmune.

10 diferentes tipos de cáncer:

Los tipos de cáncer en los que se ha observado una protección significativa:

1. Cáncer de pulmón: 24 % menos de riesgo.

2. Cáncer de colon distal: 29 % menos de riesgo.

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3. Cáncer de colon proximal: 24 % menos de riesgo.

4. Cáncer de endometrio: 17 % menos de riesgo.

5. Cáncer gastroesofágico: 18 % menos de riesgo.

6. Cáncer de seno: 12 % menos de riesgo.

7. Cáncer de páncreas: 11 % menos de riesgo.

8. Cáncer de ovario: 11 % menos de riesgo.

9. Cáncer renal: 11 % menos de riesgo.

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10. Cáncer de próstata: 10 % menos de riesgo.

Evidencia

Datos sobre 1,44 millones de participantes y 186.932 cánceres agrupados de varias cohortes prospectivas estadounidenses y europeas muestran que la actividad física de intensidad moderada a vigorosa en el tiempo libre se asocia con un riesgo significativamente menor de diez tipos de cáncer, incluso después del ajuste por factores de riesgo, incluida la adiposidad y el tabaquismo (excepto para el cáncer de pulmón).

Los beneficios del ejercicio muestran, hasta cierto punto, un patrón dosis-respuesta: algunos autores han informado de un beneficio máximo contra el riesgo total de cáncer de aproximadamente con el doble de la recomendación mínima de la OMS, mientras que otros han indicado que la dosis óptima de actividad física para reducir el riesgo de cáncer del tracto digestivo (es decir, en un 32 %) es aproximadamente tres veces el nivel mínimo de la OMS (por ejemplo, caminar durante 10 horas por semana).

La actividad física regular también se asocia con un menor riesgo de mortalidad por cáncer, particularmente neoplasias malignas de mama y colorrectales y sorprendentemente, los atletas de élite expuestos a mayores cargas de ejercicio durante años y que continúan su carrera profesional como atletas máster tienen un riesgo mucho menor de mortalidad general por cáncer en aproximadamente un 40 %.

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¿Qué tipo de ejercicio es más favorable?

Se ha notado que la incidencia es más baja entre quienes practican deportes de larga duración, especialmente hay una notable diferencia entre el cáncer de pulmón y el de riñón con respecto a esta modalidad de ejercicio.

La mayor parte, si no la totalidad, de esto se debe a que los atletas profesionales llevan un estilo de vida saludable, baja grasa corporal y están alejados de malos hábitos como el alcohol y tabaquismo. Estos estilos de vida saludables también pueden ser consecuencia del entrenamiento y otros requisitos necesarios para ser un deportista de élite.

El entrenamiento de fuerza también es beneficioso, la evidencia sugiere que para el cáncer de mama un programa de ejercicio que incluya este tipo de entrenamiento impacta en su pronóstico y que un enfoque multimodal con combinación tanto de ejercicio cardiovascular como de fuerza ayuda a mejorar la composición corporal, disminuye los niveles de insulina en ayunas y otros marcadores inflamatorios que son cruciales para mejorar el pronóstico en sobrevivientes de cáncer de mama.

En el caso del cáncer colorrectal se ha demostrado que el ejercicio regular especialmente el cardiovascular de intensidad moderada a vigorosa puede reducir la proliferación de células en el colon, lo que sugiere un efecto protector.

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En general el enfoque multimodal donde combinan el ejercicio cardiovascular con entrenamiento de fuerza en una intensidad moderada a vigorosa maximiza los beneficios protectores y mejora el pronóstico.

El músculo como protagonista

El músculo esquelético es un órgano endocrino capaz de liberar moléculas como las conocidas miocinas: la IL-6, oncostatina M, SPARC con posibles efectos antitumorales que actúan sistémicamente y tienen efectos antiinflamatorios y sensibilizadores a la insulina y aumentan la termogénesis en el tejido adiposo.

Esto proporciona un apoyo biológico indirecto a los efectos anticancerígenos del ejercicio, dada la gran cantidad de datos epidemiológicos que vinculan la obesidad, la resistencia a la insulina y la inflamación crónica con varios tipos de cáncer.

Adoptar un enfoque multimodal que combine ejercicios cardiovasculares y de fuerza maximiza estos efectos, subrayando la importancia de un estilo de vida activo para la salud integral.

Publicado por: Redacción Salud

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