Salud
Miércoles 19 de marzo de 2025 - 04:05 PM

El impacto emocional de los tratamientos de fertilidad

Descubre el impacto emocional poco hablado de los tratamientos de fertilidad y por qué el apoyo psicológico es clave en el proceso.

No hay “edad perfecta” universal para tener hijos. Cada pareja debe sopesar los beneficios y riesgos según sus circunstancias, pero en términos biológicos se recomienda entre los 20 y 30 años.  Getty Images / VANGUARDIA
No hay “edad perfecta” universal para tener hijos. Cada pareja debe sopesar los beneficios y riesgos según sus circunstancias, pero en términos biológicos se recomienda entre los 20 y 30 años. Getty Images / VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Vanguardia

En Colombia, donde la tasa de natalidad ha venido disminuyendo en los últimos años —según el DANE—, cada vez más parejas recurren a tratamientos de fertilidad para cumplir el sueño de ser padres. Sin embargo, detrás de estos procedimientos médicos hay una carga emocional que pocas veces se discute abiertamente.

La doctora Laura Vilamil, médica psiquiatra, advierte que cuidar el bienestar psicológico durante este proceso es tan crucial como los aspectos médicos y financieros.

Los tratamientos de fertilidad, como la fecundación in vitro (FIV), no solo implican un desgaste físico y económico, sino también emocional. Las parejas que se someten a estos procesos suelen enfrentarse a una montaña rusa de sentimientos. Desde la esperanza hasta la frustración, pasando por la ansiedad, la depresión y el duelo.

Según Vilamil, “las preocupaciones sobre la fertilidad pueden generar una enorme agitación emocional en una pareja”. Esto se debe a múltiples factores: la incertidumbre sobre el futuro, la presión social, los costos financieros y el impacto en las relaciones personales.

De hecho, estudios publicados en la revista Fertility and Sterility indican que los niveles de ansiedad y depresión aumentan a medida que avanzan los tratamientos, especialmente después de un ciclo fallido. Lea más: Salud bucal: clave para un mejor rendimiento atlético

Descubre el impacto emocional poco hablado de los tratamientos de fertilidad y por qué el apoyo psicológico es clave en el proceso.
Descubre el impacto emocional poco hablado de los tratamientos de fertilidad y por qué el apoyo psicológico es clave en el proceso.

¿Qué emociones predominan?

Depresión: no se trata simplemente de tristeza pasajera. La depresión durante los tratamientos de fertilidad se caracteriza por un estado de ánimo bajo persistente, falta de energía, cambios en el sueño y el apetito, y aislamiento social.

Ansiedad: el miedo al fracaso y la preocupación excesiva son comunes. Muchas personas experimentan pensamientos catastróficos, como “nunca podré tener un hijo”.

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Irritabilidad y celos: los procedimientos médicos pueden hacer que las mujeres se sientan vulnerables y expuestas, lo que a menudo se traduce en irritabilidad. Además, ver a otros alcanzar hitos como el embarazo puede generar sentimientos de injusticia y envidia.

Duelo: pérdidas como abortos espontáneos o ciclos de FIV fallidos pueden desencadenar un profundo dolor, especialmente porque estas pérdidas no siempre son visibles para los demás.

Aislamiento: la combinación de estas emociones puede llevar a las personas a sentirse solas y desconectadas de su entorno.

No es solo un tema de mujeres

Aunque tradicionalmente se ha asociado el impacto emocional de la infertilidad con las mujeres, los hombres también lo sufren. Según cifras citadas por Vilamil, 62 % de los hombres reportan que su deseo de tener hijos es igual al de su pareja, y 8 % siente un deseo incluso más fuerte. Esto significa que ambos miembros de la pareja pueden experimentar síntomas de depresión y ansiedad durante el proceso.

Frente a este panorama, la psiquiatra Laura Vilamil recomienda varias estrategias para manejar el estrés emocional:

Terapia cognitivo-conductual (TCC): esta forma de psicoterapia ayuda a las personas a identificar y desafiar pensamientos negativos automáticos, como “nunca tendré un bebé”. Reemplazarlos con ideas más positivas y realistas puede aliviar la carga emocional.

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Técnicas de relajación: prácticas como el yoga, la atención plena y la imaginación guiada han demostrado reducir significativamente los niveles de ansiedad en mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad.

Comunicación abierta: mantener un diálogo honesto y empático con la pareja es fundamental. No solo fortalece la relación, sino que también proporciona un apoyo emocional invaluable.

Los tratamientos de fertilidad son una inversión no solo económica, sino también emocional. En un país como Colombia, donde el acceso a estos procedimientos aún es limitado para muchas parejas debido a los altos costos, es crucial que los sistemas de salud y las empresas aseguradoras incluyan apoyo psicológico como parte integral del proceso.

Como bien lo señala Vilamil, “cuidar la salud mental durante un tratamiento de fertilidad es una de las cosas más importantes que se puede hacer en el camino a la maternidad y paternidad”. Y es que, al final, el bienestar emocional no solo influye en la calidad de vida de las parejas, sino que también puede impactar las tasas de éxito de los tratamientos.

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Por eso, en un mundo donde la infertilidad sigue siendo un tema tabú, es hora de hablar abiertamente sobre sus implicaciones emocionales y buscar soluciones integrales que aborden tanto el cuerpo como la mente.

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Publicado por: Redacción Vanguardia

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