¿Es usted de los que vive entre papeles, ropa fuera de lugar o escritorios caóticos? Descubra qué dice la psicología sobre las personas desorganizadas.

Aunque tradicionalmente se ha asociado el desorden con la falta de responsabilidad o pereza, desde la psicología contemporánea se reconoce que la desorganización puede tener múltiples significados, y no todos son negativos. Ser una persona desordenada no implica necesariamente ser ineficaz, y en muchos casos podría relacionarse con rasgos de creatividad, estilos de pensamiento divergente o incluso señales de algún trastorno psicológico. Lea más: ¿Ordena los billetes por denominación? Este hábito dice mucho de su personalidad
Según la doctora Lina María Gómez, psicóloga clínica de la Universidad Nacional, el desorden puede entenderse como “una expresión externa de un proceso interno”. Es decir, cuando el entorno de una persona se torna caótico, puede reflejar que hay elementos emocionales, cognitivos o incluso sociales que están fuera de equilibrio. “No se trata de juzgar por apariencia. El desorden a veces puede ser un mecanismo de adaptación temporal ante situaciones de estrés”, afirma la especialista.
Desde la psicología cognitiva, se ha identificado que las personas creativas tienden a mostrar entornos menos estructurados. Un estudio de la Universidad de Minnesota, publicado en la revista Psychological Science, concluyó que un espacio desordenado puede promover el pensamiento creativo y original. En contraste, los entornos organizados fomentan la conformidad y el seguimiento de normas.

Sin embargo, es importante diferenciar entre el desorden funcional y el que genera consecuencias negativas. En palabras del psiquiatra colombiano Iván Mendoza, “cuando la desorganización empieza a interferir con la vida diaria, con la higiene, el trabajo o las relaciones personales, ya no estamos hablando de un rasgo, sino de una posible señal de alerta”. En estos casos, puede tratarse de síntomas asociados a trastornos como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), depresión o ansiedad.
En últimas, ser desorganizado no lo convierte a usted en una persona incapaz o indisciplinada. La clave está en observar si ese desorden afecta sus rutinas, objetivos o bienestar. Si es así, buscar orientación psicológica puede ser un paso clave para recuperar el equilibrio.
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