Salud
Sábado 07 de junio de 2025 - 02:40 PM

Radiología intervencionista: clave para evitar amputaciones por pie diabético

La radiología intervencionista ofrece una alternativa eficaz y mínimamente invasiva para salvar extremidades y mejorar la calidad de vida.

Tomada de Freepik/Vanguardia
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Publicado por: Redacción Salud

El pie diabético representa una de las complicaciones más serias asociadas con la diabetes. Puede iniciar con una úlcera de apariencia leve, pero si no se atiende a tiempo, puede derivar en infecciones graves, falta de irrigación sanguínea (isquemia) y, en última instancia, amputación.

Sin embargo, se estima que hasta el 85 % de las amputaciones por pie diabético podrían evitarse.

En este contexto cobra relevancia la Radiología Intervencionista, una subespecialidad médica que, mediante procedimientos mínimamente invasivos guiados por imágenes, permite restablecer el flujo sanguíneo y reducir el riesgo de pérdida de extremidades.

El abordaje del salvamento de miembros inferiores mediante radiología intervencionista constituye una estrategia médica avanzada que emplea estas técnicas para mejorar la circulación en las piernas y prevenir amputaciones, especialmente en pacientes con enfermedad arterial periférica (EAP) u otros trastornos vasculares graves. Lea también: ¿Qué es la radiología intervencionista?

Tomada de Freepik/Vanguardia
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Si usted o un ser querido vive con diabetes y presenta síntomas como dolor en las piernas, heridas que no sanan o cambios en el color o temperatura del pie, consulte con un especialista. La detección temprana puede marcar la diferencia.

¿En qué consiste la radiología intervencionista?

El proceso implica el uso de técnicas como:

- Angioplastia: inflado de un balón dentro de la arteria para abrir el vaso obstruido.

- Colocación de stents: inserción de un pequeño tubo metálico para mantener la arteria abierta, permitiendo el flujo adecuado de la sangre.

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- Aterectomía: remoción de placas de ateroma del interior del vaso.

- Trombólisis o trombectomía: disolución o extracción de coágulos sanguíneos.

Estas técnicas se realizan mediante catéteres introducidos por una punción, usualmente en la ingle o la pierna, bajo guía fluoroscópica (rayos X en tiempo real).

¿Qué hace un radiólogo intervencionista?

1. Realiza estudios avanzados de imagen para identificar el grado de obstrucción arterial.

2. Emplea técnicas como la angioplastia y la colocación de stents (pequeños tubos, generalmente metálicos o de material biocompatible) para abrir arterias obstruidas.

3. Todo esto sin necesidad de cirugía abierta, lo que reduce el riesgo, el tiempo de recuperación y mejora el pronóstico del paciente.

El objetivo es salvar la extremidad, mejorar la calidad de vida, evitar el impacto psicológico para el paciente ocasionado por perder un miembro. Además de reducir costos asociados a la discapacidad y hospitalización prolongada.

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El trabajo multidisciplinario entre médicos endocrinólogos, cirujanos, infectólogos y radiólogos intervencionistas es esencial para lograr los mejores resultados.

Más del 95 % de las personas con diabetes padecen diabetes tipo 2. Hasta hace poco, este tipo de diabetes se observaba solo en adultos, pero ahora también se presenta con mayor frecuencia en niños.

Tomada de Freepik/Vanguardia
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¿En qué casos se recomienda la radiología intervencionista?

Este tipo de procedimientos mínimamente invasivos se indica principalmente en pacientes que presentan:

  • Isquemia crítica en las extremidades inferiores, evidenciada por dolor en reposo, úlceras isquémicas o gangrena.
  • Enfermedad arterial periférica (EAP) en estado avanzado, que no responde adecuadamente a tratamientos médicos convencionales.
  • Diabetes mellitus con afectación vascular en las zonas más distales del cuerpo, especialmente en los pies.
  • Pacientes con alto riesgo quirúrgico, para quienes una cirugía abierta no representa una opción segura o viable.

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¿Cuáles son las ventajas?

- Evita o retrasa la amputación de un miembro.

- Menor riesgo y tiempo de recuperación en comparación con cirugía abierta.

- Puede realizarse de forma ambulatoria o con corta estancia hospitalaria.

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- Preserva la función y calidad de vida del paciente.

Resultados y seguimiento

- Las tasas de éxito técnico son altas, superan el 85 %, aunque puede haber necesidad de reintervención.

- Se requiere seguimiento clínico y con imágenes (ecografía Doppler, angiotomografía) para vigilar la permeabilidad del vaso tratado.

- Es fundamental el control de factores de riesgo: hipertensión, dislipidemia, tabaquismo.

Publicado por: Redacción Salud

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