Uno de cada cuatro escolares ya padece esta condición crónica que compromete su futuro cardiovascular y metabólico. Mientras que el exceso de peso afecta al 55,6 % de los adultos en el departamento de Santander.

Publicado por: Redacción Salud
La obesidad dejó de ser vista hace mucho tiempo como un problema puramente estético o una simple falta de voluntad.
Hoy en día, la comunidad médica la define con claridad: es una enfermedad crónica compleja con un fuerte componente neurohumoral y ambiental que requiere un abordaje integral, oportuno y sin estigmatizaciones.
En Santander, las cifras encenderán las alarmas de las autoridades sanitarias, reflejando una realidad que exige atención inmediata desde la primera infancia. Puede leer: Alarma de salud en Santander por obesidad e hipertensión
Panorama crítico de obesidad en menores de edad
Las estadísticas revelan que el exceso de peso en el departamento no distingue etapas de la vida, mostrando cifras preocupantes en las poblaciones más jóvenes. En los menores de 5 años, la afectación llega al 9,8 %, superando el promedio nacional que se ubica entre el 6,3 % y el 6,4 %.

El escenario se torna aún más complejo al evaluar la etapa escolar: entre los niños de 5 a 12 años, la prevalencia trepa hasta el 26,8 %, frente al 24,4 % de Colombia.
Esto significa que aproximadamente uno de cada cuatro escolares santandereanos convive con sobrepeso u obesidad. En los adolescentes de 13 a 17 años, el registro departamental se sitúa en el 16,2 %.

Al respecto, el doctor Juan Pablo Rodríguez, médico ginecólogo y obstetra, advierte sobre el impacto a largo plazo de estas tendencias:
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“Lo que va a impactar es que un niño que tenga obesidad lo va a llevar a que su adolescencia y su adultez sigan con obesidad, y nos aumente más esos riesgos como hipertensión, diabetes. El riesgo cardiovascular se está aumentando”.
El entorno y los hábitos modernos como factores determinantes en la obesidad
El desarrollo de esta condición responde multifactorialmente a patrones de conducta arraigados en el entorno cotidiano. Además: Obesidad afecta a una de cada ocho personas en el mundo: ¿cuál es la situación en Colombia?
La disminución drástica de la actividad física, impulsada por el uso prolongado de pantallas, sumada al consumo elevado de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas, harinas refinadas y grasas, aleja a las familias de una dieta equilibrada.

Por su parte, la doctora Valentina Alfredo Delgado, médica internista, endocrinóloga y metabóloga, enfatiza que el entorno familiar juega un papel decisivo:
“Una mamá obesa genera niños obesos porque todos comen lo mismo, porque la mayoría de las veces son sedentarios todos en casa. Entonces, a pesar de que sí puede existir un patrón genético hereditario, quizá lo que más influye definitivamente es el entorno y los hábitos”.
Más allá de la estética: implicaciones ginecológicas y metabólicas de la obesidad
Las consecuencias de la obesidad trascienden el riesgo cardiovascular tradicional. En la población femenina juvenil, el exceso de peso altera de forma directa el eje hormonal.
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Los especialistas señalan que el incremento del tejido adiposo eleva los niveles de estrógenos, lo que desencadena alteraciones severas en los ciclos menstruales ncomo sangrados abundantes, dolores incapacitantes o ausencias prolongadas.
Así mismo, eleva el riesgo de trastornos complejos como el síndrome poliendocrino, impactando de manera directa la fertilidad futura.

Hacia un cambio cultural en la atención y prevención de la obesidad
Combatir la obesidad requiere erradicar el estigma dentro de los hogares y los consultorios médicos. Culpabilizar al paciente o recetar dietas restrictivas basadas únicamente en aguantar hambre suele fracasar y deteriorar la autoestima. Le puede interesar: Santander, en el top 3 de departamentos con mayor riesgo de obesidad e hipertensión
La doctora Delgado subraya la necesidad de transformar el modelo asistencial: “debe empezar porque nosotros los médicos nos sensibilicemos y entendamos cuál es la biología de esta enfermedad para poder hacer un abordaje integral que beneficie al paciente”.
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Frente a las barreras económicas y de acceso a grupos interdisciplinarios especializados, los expertos recuerdan que herramientas digitales, guías de profesionales avalados en redes sociales y rutinas físicas adaptadas en casa representan recursos valiosos para democratizar los hábitos saludables y iniciar el camino hacia una mejor calidad de vida.











