Desde la dieta hasta el descanso, los atletas están dispuestos a explorar cualquier variable que pueda conferirles una ventaja competitiva. Entre las creencias más discutidas está la que sugiere que la actividad sexual puede influir en el rendimiento deportivo, ya sea potenciándolo o menguándolo.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Desde tiempos inmemoriales, la actividad sexual ha sido vista con escepticismo en cuanto a su impacto en el rendimiento deportivo. Hay quienes afirman que abrazar la abstinencia puede brindar una ventaja, mientras que otros sostienen que una vida sexual saludable puede, de hecho, potenciar las capacidades físicas de un atleta.
En un intento por desentrañar esta eterna controversia, recurrimos a expertos en la materia para obtener una visión más clara y basada en la ciencia.
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La doctora Lourdes Álvarez, especialista en medicina deportiva, nos brinda una perspectiva basada en su experiencia clínica.
“En realidad, la influencia de la actividad sexual sobre el rendimiento deportivo es un campo aún en exploración”, afirma. “La mayoría de los estudios realizados hasta la fecha no han encontrado una correlación significativa entre la abstinencia sexual y una mejora en el rendimiento deportivo”.
Los argumentos que señalan que la actividad sexual puede ser perjudicial suelen centrarse en una supuesta pérdida de energía y concentración.

Sin embargo, estos argumentos no están respaldados por evidencia científica sólida. En contraposición, algunos expertos sugieren que la actividad sexual puede tener efectos benéficos en la salud mental, lo que puede traducirse en un mejor rendimiento en el campo.
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Según el doctor Carlos Rueda, psicólogo especializado en deporte, “mantener una vida sexual activa y saludable puede contribuir a una mejor salud mental, lo que, a su vez, puede tener un impacto positivo en el rendimiento deportivo. Por ejemplo, puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo, factores que son cruciales para un rendimiento óptimo”.
Es importante que los atletas tomen decisiones informadas sobre su vida sexual en función de cómo se sienten personalmente, más que adherirse a creencias sin fundamento. Además, la individualidad debe ser un componente central en estas decisiones. Lo que funciona para un atleta, puede no funcionar para otro.
Otro aspecto que no se puede ignorar es el posible efecto placebo que puede surgir de la abstinencia sexual. “Si un atleta cree firmemente que abstenerse de la actividad sexual le ayudará a rendir mejor, entonces podría experimentar una mejora simplemente debido a esa creencia”, explica Rueda.

Consejos a poner en práctica
La clave, según los expertos, radica en encontrar un equilibrio y entender que la relación entre la actividad sexual y el rendimiento deportivo no es una ciencia exacta.
Los atletas deben ser conscientes de su propio cuerpo y tomar decisiones basadas en su bienestar general, en lugar de seguir mitos sin fundamento.
Comunicación y entendimiento: Hablar abiertamente con su pareja sobre cómo la actividad sexual puede afectar su rendimiento, y tomar decisiones juntos.
Personalización: Cada persona es diferente. Es fundamental que cada atleta entienda cómo su cuerpo responde y tome decisiones acorde a ello.
Consulta profesional: En caso de duda, es recomendable consultar con profesionales en medicina deportiva o psicología del deporte para recibir asesoramiento personalizado.
No sacrificar el bienestar general: La salud mental y emocional es tan importante como la física. Los atletas no deben sacrificar su bienestar en busca de una mejora marginal en el rendimiento.
En conclusión, aunque el debate sigue abierto, la ciencia sugiere que la actividad sexual no tiene un impacto negativo significativo en el rendimiento deportivo. Por el contrario, puede tener efectos positivos, especialmente desde una perspectiva de salud mental. Como siempre, la clave está en el equilibrio y en una comprensión profunda de las necesidades y respuestas individuales de cada atleta.














