La muerte reciente de dos de las integrantes del famoso grupo de merengue de los años ochenta, Las Chicas del Can, ha hecho pensar a varios de sus fans que la agrupación tiene una “maldición”.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El mundo de la música, y en particular el merengue dominicano, se encuentra sumido en la tristeza tras recibir la impactante noticia del fallecimiento de dos exintegrantes emblemáticas de Las Chicas del Can. Heidy Bello y Janni Viloria, nombres que resonaron con fuerza en la historia de la música latina, nos han dejado, dejando un vacío irremplazable en el corazón de sus seguidores.
Heidy Bello, quien fuera una de las voces principales de «Las Chicas del Can» durante las décadas de los 80 y 90, partió a causa de un infarto fulminante. Su paso por la agrupación no solo la consolidó como una figura destacada en el escenario musical, sino que también contribuyó al éxito internacional de la banda, situándola en un lugar privilegiado entre los grupos femeninos más influyentes de la historia, según reconocimientos otorgados por la cadena de televisión estadounidense En 2016. Tras su salida de Las Chicas del Can, Bello continuó su camino en la música como parte de «Gozamba», la banda liderada por Kinito Méndez.
Por otro lado, Janni Viloria, reconocida por su talento como bajista y por formar parte de la segunda etapa de Las Chicas del Can, nos dejó a la edad de 54 años luego de someterse a una cirugía cerebral. Si bien se especula sobre su padecimiento de un cáncer cerebral, lo cierto es que su partida deja un hueco profundo en el mundo de la música latina, donde su talento y dedicación la hicieron brillar con luz propia.

Estas pérdidas representan un golpe doloroso para la música, especialmente para el género del merengue, donde Las Chicas del Can dejaron una marca imborrable. Fundada por Belkys Concepción en 1976, la agrupación se convirtió en un referente indiscutible de la música latina, fusionando ritmos contagiosos y cautivando a audiencias en todo el mundo.
Las contribuciones de Bello y Viloria no solo serán recordadas por sus interpretaciones inolvidables, sino también por su legado en la industria musical, donde abrieron camino para futuras generaciones de artistas femeninas. Aunque nos dejan físicamente, su música seguirá resonando en nuestros corazones, recordándonos siempre la magia y el talento de Las Chicas del Can.
El mundo de la música llora hoy la pérdida de dos de sus estrellas más brillantes y algunos de sus fans se atreven a decir que existe un “maldición” que las rodea.

¿Maldición?
Las Chicas del Can, la primera orquesta de merengue totalmente femenina de la República Dominicana, ha sufrido varias desgracias en los últimos años que han puesto en duda su continuidad y su legado.
La agrupación, que se formó en 1982 bajo la dirección de Wilfrido Vargas y el nombre de Las Muchachas, tuvo su época de oro en los años 80 y 90, con éxitos como Juana la Cubana, El Negro no Puede, Culeca y Celoso.
Sin embargo, desde su separación en 1998, varias de sus integrantes han fallecido o enfrentado problemas de salud, legales o económicos que han empañado su trayectoria, lo cual ha hecho pensar a muchos que el grupo sufrió una “maldición”.

Una de las integrantes que ha sufrido las consecuencias de la violencia de género es Miriam Cruz, la voz principal de la agrupación durante una década. La artista denunció en varias ocasiones los maltratos físicos y psicológicos que recibió de su exesposo, el empresario artístico Evelio Herrera.
Herrera, quien también fue el representante de Las Chicas del Can, ha sido acusado de estafar y explotar a las integrantes del grupo, especialmente a las que formaron parte de la segunda generación, conocida como Las Monumentales Chicas del Can.
Otras exchicas del can que han reclamado el pago de sus deudas son Grissel Báez, Michell Flores, Florángel Del Villar y Ana Lucía Retana, quienes también han tenido que enfrentar dificultades económicas y laborales tras su salida del grupo.















