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Domingo 07 de julio de 2024 - 02:10 PM

Bucaramanga, una ciudad que danza: libro recopila los perfiles de los máximos exponentes de este arte

Diana Isabel Díaz Niño, a través de su obra, ha creado un testimonio de la evolución de la danza en Bucaramanga. Pretende establecer un legado que continuará inspirando a bailarines y manteniendo la danza viva en la ciudad.

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La danza contemporánea de Bucaramanga ha encontrado su voz y su historia en el libro “Reportajes perfiles sobre la danza contemporánea en Bucaramanga: Para una ciudad que danza” de la bailarina Diana Isabel Díaz Niño. Este trabajo, fruto de una investigación histórica que se remonta a 2008, documenta y promueve el desarrollo de este arte en la región.

Diana Díaz construyó este proyecto, ganador de la beca Cree en tu talento del Instituto Municipal de Cultura y Turismo en la modalidad Investigación, a través de una serie de entrevistas y reportajes que destacan a los principales exponentes de la danza contemporánea en la actualidad.

El libro, que fue acogido por la Casa del Libro Total para su sistema de lectura virtual, combina la experiencia personal con su vida artística. Con ocho perfiles de destacados artistas locales, la autora traza un recorrido por las últimas dos décadas de evolución artística en Bucaramanga.

El libro comenzó como una tesis en la Universidad Pontificia Bolivariana, donde Díaz Niño fusionó su pasión por la danza con su formación en comunicación social.

Un recorrido histórico y personal

La idea de este libro comenzó a gestarse en 2008, hace aproximadamente 16 años, cuando Diana Díaz Niño culminaba su carrera en Comunicación Social y, al mismo tiempo, bailaba profesionalmente. “Tengo la certeza de que en Bucaramanga hay un gran talento en la danza. Nos desenvolvemos y desarrollamos este arte con altura “, afirma la autora, para quien además la responsabilidad recae en las bailarinas que han llevado su arte a diferentes partes del país y a Europa, y han regresado a la capital santandereana a compartir su conocimiento.

Para su fortuna, creció y compartió parte de su proceso con grandes maestros. María Sonia Casadiego, Eugenio Cueto, Natalia Gómez, Alaksxter Oyola y el grupo de Cubo Rueda, todos con una mención especial en su libro, aportaron no solo a su carrera, sino también dejaron un legado para los artistas que empiezan a brillar en los escenarios.

“Tuve la oportunidad de tomar clase con la maestra Sonia Arias, a quien le dedicamos este libro, en su memoria, y en la de su trabajo.A ella le debemos gran parte de la danza teatro”, puntualiza.

Motivada por su experiencia, Diana Díaz Niño también reconoce que su libro es una forma de agradecer a Elioska Cortés, su tutora en la investigación y profesora en la Universidad de La Sorbona en Francia. Mientras residió en Bucaramanga, durante los años 2000, también aportó significativamente al crecimiento de la danza contemporánea en la ciudad. Hoy día, su guía continúa siendo esencial en la formación de nuevos talentos.

Bucaramanga: un semillero de talento

El libro “Reportajes perfiles sobre la danza contemporánea en Bucaramanga: Para una ciudad que danza” ubica la capital santandereana como una de las más representativas de la danza contemporánea en Colombia y Suramérica. Gracias al legado de María Sonia Casadiego y otros maestros, la danza teatro ha echado raíces profundas en la comunidad artística local.

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“Es una generación que viene pisando fuerte”, comenta Díaz Niño sobre los jóvenes talentos. En su libro no solo celebra a los máximos exponentes sino que también impulsa a las nuevas generaciones. Por eso, finalmente tomó forma como un compendio que no solo documenta sino que inspira a continuar con el legado y a mantener la danza viva.

“Es un libro para la enseñanza y el espejo vivo de las generaciones que vienen detrás de nosotros, los jóvenes talentos. Hay bailarines de danza contemporánea que han explorado otras áreas de la danza como el folclor, la danza urbana, la capoeira, danzas afro. Gracias a todas estas tendencias nos reconocemos aquí en el arte local”, agrega.

El legado que cuentan las páginas

Navegar a través de las páginas del libro “Reportajes perfiles sobre la danza contemporánea en Bucaramanga: Para una ciudad que danza” es entender cómo se tejió la historia a partir de nombres clave. Aquí recopilamos algunos fragmentos de los máximos exponentes, cuyas historias se encuentran en la versión digital disponible en la página web de La Casa del Libro Total.

María Sonia Casadiego: Inició sus estudios en la Dirección de Cultura Artística de Santander, liderada por Sonia Arias, su madre y fundadora de la Dirección Cultural y Artística de Santander, Dicas. Desde los ocho años empezó con técnica clásica y duró casi otros ocho años bailando ballet clásico, hasta trasladarse a la danza contemporánea.

Ginna Milena Pedraza: Empezó a estudiar ballet clásico en Barrancabermeja, cuando tenía 12 años. Se convirtió en una de las mujeres que ha consolidado y apoyado este arte en Bucaramanga, desde su estilo particular a partir de la fusión con el Jazz.

Adriana Ordóñez: Su primera escuela fue la Dirección Cultural y Artística de Santander, a los 10 años. Estudió ballet, danza contemporánea, música, improvisación y composición de movimiento. Luego construyó su carrera en Bogotá en la Academia Superior de Artes de Bogotá, ASAB.

Eugenio Cueto o “Genio”: Empezó a bailar cumbia a los 8 años. Hizo su carrera profesional en pedagogía, y luego de haber experimentado una carrera profesional en la danza, lo invitaron a asesorar el Festival Nacional de la Cumbia en el Banco Magdalena.

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Winston Berrio: Comenzó en 1974, en la Universidad Nacional en el grupo de Delia Zapata Oliveros bailando Danza Folclórica. Luego emprendió un camino en la danza moderna americana y la danza contemporánea, y en 1981 llegó a Bucaramanga.

Alakster Xilstaster Oyola: Su carrera como bailarín, maestro de Danza, académico e investigador la logró en Bucaramanga, desde su llegada en 1999. Entró al Dicas y conoció a quienes luego se convirtieron en las máximas exponentes de la danza contemporánea.

María Lucía Argón: Estaba muy pequeña cuando conoció la danza, tenía 7 años. Fue hasta cumplir 18 años que decidió empezar a estudiar, y tras hacer una audición empezó a trabajar con grandes maestros.

Gio Ravelo: Inició su carrera profesional en el Ballet Nacional de Sonia Osorio, pero desde el 2008 hace parte como bailarín principal de la compañía internacional Les Ballets Trockadero de Montecarlo.

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