Bajo los reflectores de la fama y los aplausos de millones, Peso Pluma, el ícono de los corridos tumbados, enfrenta graves acusaciones: según la periodista Anabel Hernández, su música no solo enaltece al narcotráfico, sino que lo convierte en un instrumento clave de la narcopropaganda del Cartel de Sinaloa.

Publicado por: Redacción Tendencias
Un escenario de luces, aplausos y éxitos musicales se oscurece tras las declaraciones de la periodista Anabel Hernández, quien señala que el cantante Peso Pluma podría ser pieza clave de una intrincada estrategia de narcopropaganda del Cartel de Sinaloa, específicamente de “Los Chapitos”, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Lea también: Impactante cambio físico de Ingrid Karina tras empezar su rehabilitación
Durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), Hernández reveló un panorama inquietante: la música de Peso Pluma, lejos de ser sólo un fenómeno cultural, podría ser un vehículo de legitimación para las actividades de uno de los clanes más temidos del narcotráfico. “Es un personaje mucho más importante de lo que imaginamos dentro del mundo del crimen organizado”, afirmó la periodista.
Según Hernández, los corridos tumbados del cantante no solo glorifican a figuras del narcotráfico, sino que también normalizan sus actividades ilícitas, convirtiéndose en un fenómeno de alcance internacional que trasciende fronteras y audiencias.
El éxito meteórico del llamado “Doble P” no es casual, asegura la periodista. Canciones como Siempre Pendientes o La People II mencionan directamente a figuras clave del Cártel de Sinaloa, como Iván Archivaldo Guzmán o “El Piyi”, mientras que otros temas exaltan el estilo de vida ostentoso y poderoso asociado al narcotráfico.
Hernández sostiene que estas canciones, coreadas por millones, son “himnos de narcopropaganda” que involucran al público en una peligrosa narrativa. “Cuando las personas bailan o cantan sin reflexionar, se convierten, sin saberlo, en cómplices de un sistema criminal que se alimenta de la normalización del delito”, advirtió.
#México 🇲🇽 | El cantante de corridos tumbados, #PesoPluma: ¿Estrella musical o herramienta del crimen organizado? #AnabelHernandez investiga cómo su ascenso en el ámbito musical podría estar ligado a la legitimación del narcotráfico. pic.twitter.com/SLC8XU7oqK
— Ernesto Madrid (@JErnestoMadrid) December 4, 2024
¿De los escenarios al crimen organizado?
El ascenso de Peso Pluma, galardonado con premios como el Grammy al Mejor Álbum de Música Mexicana y el título de Artista del Año en los Billboard de Música Latina, habría sido financiado, según Hernández, por el propio cártel como parte de una estrategia para amplificar su influencia.
Uno de los casos más llamativos en la investigación de Hernández es el de una canción dedicada a “El Nini”, exjefe de seguridad de Los Chapitos, quien habría operado como su guardaespaldas principal. Estas alusiones directas en la música, junto con la popularidad global del artista, convierten a Peso Pluma en una pieza crucial de la narrativa del crimen organizado.
Anabel Hernández ha prometido seguir indagando en los presuntos vínculos entre Peso Pluma y Los Chapitos, un caso que, según ella, revela la forma en que el mundo del espectáculo y el narcotráfico se entrelazan para construir un poder cultural que difícilmente puede ignorarse.
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Mientras tanto, el fenómeno Peso Pluma sigue conquistando escenarios internacionales, pero con una sombra cada vez más grande sobre su éxito. ¿Es sólo un artista que retrata una realidad cruda o un engranaje más en el sofisticado sistema de legitimación del narcotráfico? La respuesta, parece, aún está por escribirse.
Los tigres blancos del “Nini”:
— Antonio Nieto (@siete_letras) November 23, 2023
Así los presumía antes de que se los decomisaran el 3 de noviembre pasado en un rancho en #Sinaloa.
Ya le pisaban los talones tanto la DEA como la @SEMAR_mx. pic.twitter.com/T2gfTPXP5X
¿Qué otros artistas se han visto involucrados con el cartel del sinaloa?
En el oscuro escenario donde el crimen y la música se entrelazan, nombres de artistas populares han surgido en relatos que parecen extraídos de un thriller policiaco. La sombra del Cártel de Sinaloa se extiende, dejando huellas en las trayectorias de algunos cantantes que, ya sea por rumores, eventos privados o las letras de sus canciones, han quedado vinculados a uno de los clanes más temidos del narcotráfico.
José Manuel Figueroa, hijo del legendario Joan Sebastian, reconoció haber cantado en la boda de Alejandrina Guzmán, hija de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Un evento de lujo, aparentemente inocente, pero con una atmósfera cargada de poder y peligro. En su momento, Figueroa admitió su participación, alimentando las especulaciones sobre los estrechos lazos entre la música y el narcotráfico.
🎥 | #Hermosillo, #Sonora
— LaMasakr3 (@calvariae_locus) March 29, 2024
Ni lo voy a contar $$$$
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El cantante Natanael Cano subió un vídeo a su Instagram dónde le paga a un policía de Hermosillo para dejarlo quemar llanta debajo del Blvd José Maria Morelos y el Blvd Ignacio Soto.
Después de recibir su lana, la… pic.twitter.com/20WwmBXFTd
Por otro lado, Natanael Cano, una de las figuras más representativas de los corridos tumbados, ha sido señalado por sus composiciones que parecen rendir tributo a “Los Chapitos”. Sus canciones, como mensajes cifrados, cuentan historias que algunos interpretan como una legitimación de la figura del crimen organizado.
La emblemática agrupación Los Tucanes de Tijuana también ha quedado marcada por la controversia. Prohibidos en la ciudad que les da nombre, sus letras han sido señaladas como una exaltación del narcotráfico. Lo que para unos es arte, para otros es propaganda de un sistema criminal.
En este relato sombrío no podía faltar el nombre de Chalino Sánchez, una leyenda de los corridos. Originario de Sinaloa, su música parece haber sido escrita con sangre y pólvora, narrando las hazañas y tragedias de un mundo donde la violencia y el poder dictan las reglas.















