La noche del 5 de febrero, Valentina Gilabert fue traicionada en el lugar donde menos lo esperaba. Un engaño, un baño y una emboscada silenciosa la dejaron al borde de la muerte. Su agresora: una influencer con una sonrisa perfecta y un oscuro secreto.

Publicado por: Redacción Tendencias
La noche del 5 de febrero de 2025, la Ciudad de México respiraba su habitual caos. Entre luces de neón y el eco de bocinas lejanas, una reunión de jóvenes se desarrollaba en un apartamento sin que nadie imaginara que, en cuestión de minutos, la escena se teñiría de sangre. Valentina Gilabert, una joven de 19 años con un futuro prometedor, se encontraba en el lugar equivocado, en el momento equivocado, con la persona equivocada. Lea también: Modelo de OnlyFans mató a cliente: el hombre le había pagado para envolverlo en plástico
Todo comenzó con una llamada. Aintzane ‘N’, su amiga, la convenció de acudir a su departamento. “No iba a ir, porque al día siguiente tenía mi primer día de escuela”, recuerda Valentina. Pero la insistencia surtió efecto y, en un giro que el destino ya había trazado, aceptó la invitación. Nada parecía fuera de lugar. Una conversación casual, algunos conocidos y una aparente tranquilidad que ocultaba un peligro latente.
Entre los presentes estaba Marianne ‘N’, una joven de su mismo círculo social, una influencer con miles de seguidores en redes, una cara amable ante el mundo… y, sin embargo, alguien que Valentina nunca consideró una amiga. “La conocía desde hace años porque teníamos los mismos amigos, pero nunca fuimos cercanas”, declaró en una reciente entrevista. Nunca lo fueron, pero Marianne sí tenía algo contra ella.
Valentina aún no entiende cómo cayó en la trampa. Aintzane le pidió que la acompañara al baño. Una solicitud extraña, pero no lo suficiente como para negarse. Diez minutos encerradas en ese espacio reducido, un silencio incómodo, una espera inexplicable. Hasta que Valentina decidió salir. Y entonces ocurrió.
“Cuando abrí la puerta, Marianne estaba ahí. Y sin decir una palabra, me atacó”. Un cuchillo desgarró la carne. El filo frío de la traición se hundió en su espalda, en su pecho, en su cuello. La embestida fue inmediata, brutal. “Intenté defenderme, traté de patearla, pero no pude hacer mucho. La otra persona no hizo nada”, cuenta, recordando a Aintzane, su supuesta amiga, que observó todo sin mover un solo músculo.
El dolor fue instantáneo. El aire escapaba de sus pulmones, pero su cerebro tardaba en procesar lo que estaba ocurriendo. “Pensé que era un sueño, no creía que fuera real. Ya en la ambulancia, les decía a los paramédicos que no sentía mi cuerpo. Sentía que me estaba muriendo”. Y lo estaba. Tres fugas en sus vías respiratorias, heridas en los pulmones, el corazón latiendo en un frágil equilibrio entre la vida y la muerte.
Celos, mentiras y obsesión
A medida que avanza la investigación, el posible móvil del ataque comienza a emerger como una sombra oscura: celos. Valentina no tenía conflicto alguno con Marianne, pero sí notaba en ella comportamientos extraños. “Después de cierto tiempo, tenía actitudes raras, como si intentara que le demostrara que no estaba con su expareja”, explicó. Lea también: Alejandra Palacios rompe el silencio tras el escándalo por video sexual en baño de centro comercial de Bogotá
El exnovio de Marianne, José Said, fue quien llamó a la ambulancia y la acompañó al hospital. Una ironía cruel: la persona a la que Marianne intentaba alejar de Valentina terminó siendo quien salvó su vida.
Publicidad
Hoy, Valentina sigue viva, pero las secuelas la persiguen. “No voy a recuperar mi capacidad pulmonar al 100 %, me canso, me duelen los pulmones, no puedo caminar mucho.” Sus cicatrices narran una historia que su mente aún intenta asimilar: tres heridas en el pecho, tres en la espalda, dos en el cuello, cinco en la mano, una en la cabeza, otra en la nariz, una más en la pierna. Cada una es la marca de una noche que nunca debió haber sucedido.
Mientras tanto, Marianne ‘N’ está vinculada a proceso en internamiento preventivo, pero su edad juega a su favor. Es menor de edad y la ley podría ser benévola con ella. “Me preocupa que salga libre”, confiesa Valentina. “Creo que este caso debería cambiar las leyes. No creo que alguien que hizo algo así merezca estar en libertad.”
Marianne no solo era una chica más. Era una influencer. Sonreía para la cámara, daba consejos, compartía su vida con miles de seguidores que la veían como una imagen aspiracional. Pero detrás de la pantalla, había un monstruo oculto.
“Este tipo de cosas demuestran que lo que vemos en redes es una mentira”, reflexiona Valentina. ”Todos aparentamos tener una vida increíble, pero la realidad es otra.” Marianne, la chica perfecta de Instagram, era en realidad una agresora con un odio silencioso y letal.
Valentina no busca venganza, busca justicia. Su caso ha expuesto un problema mayor: la fragilidad del sistema para castigar crímenes cometidos por menores de edad. Quiere que su historia sea un punto de inflexión. “Voy a luchar por un cambio, aunque tome tiempo.”
















