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Viernes 28 de marzo de 2025 - 04:26 PM

¿Revivió mientras estaba en la morgue? El caso de Sandra Bermúdez se vuelve viral

Sandra Bermúdez murió tras un parto complicado en Cali, fue llevada a la morgue y despertó rodeada de cadáveres. Su testimonio sobre esta experiencia cercana a la muerte impactó a miles.

Desde antes de que el parto comenzara oficialmente, Sandra Bermúdez ya era víctima de un sistema de salud quebrado. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Desde antes de que el parto comenzara oficialmente, Sandra Bermúdez ya era víctima de un sistema de salud quebrado. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Tendencias

Era el 8 de marzo de 2007. En la ciudad de Cali, mientras se celebraba el Día Internacional de la Mujer, Sandra Bermúdez cruzaba las puertas de la entonces clínica Saludcoop con dolores intensos, contracciones y la esperanza de ver nacer a su primer hijo. Lo que no sabía es que esa noche también conocería la muerte. Y que volvería de ella. Lea también: Escándalo en Villavicencio: mujer trans reclama su pago a taxista y se vuelve viral

En un testimonio revelador y estremecedor que compartió en el pódcast “Los Audios de CruzEscribiente”, conducido por Esteban Cruz, Sandra relató su paso por el infierno, su inesperado regreso, y la experiencia mística que vivió “al otro lado”. Su voz, aún firme pese al horror, sacude a quien la escucha: “Fue el terror más horrible de mi vida”, dijo al describir el momento en que despertó en la morgue, desnuda, helada y rodeada de cadáveres.

Desde antes de que el parto comenzara oficialmente, Sandra Bermúdez ya era víctima de un sistema de salud quebrado. Contó que durante días fue y vino de la clínica con fuertes dolores, pero su estado no fue considerado “urgente” hasta que rompió fuente. Una cesárea estaba indicada, según los exámenes, pero la decisión se fue postergando mientras ginecólogos la examinaban sin definir nada concreto.

Todo se agravó cuando, ya internada, una médica intentó apurar el proceso de forma brusca. Sandra recuerda que le practicaron una ruptura adicional de la fuente, sin necesidad, y comenzaron a administrarle dosis de Pitocina para acelerar el parto. Nadie la escuchaba. Nadie la calmaba. Nadie parecía entender que algo iba mal.

El punto de quiebre llegó cuando recibió, por error, un medicamento destinado a otra paciente: una mujer mayor, hipertensa y diabética. Ese fármaco desató una reacción violenta. Su cuerpo comenzó a hincharse, aparecieron hematomas, sus venas se oscurecieron y su garganta se cerraba. En cuestión de minutos, cayó en un paro respiratorio.

“Sentía que me ahogaba. Que no había aire. Y ahí me fui”, relató.

Despertó rodeada de médicos que intentaban salvarla y también a su bebé. Pero el cuadro solo empeoraba: sus uñas sangraban, su piel se tornaba pálida y los segundos se sentían eternos.

El cementerio de San Gil no cuenta con una morgue que cumpla con la norma. (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL )
El cementerio de San Gil no cuenta con una morgue que cumpla con la norma. (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL )

La morgue, el frío, y el terror de despertar muerta

En medio del colapso físico, su conciencia —o alma, según algunos dirían— fue transportada a otro lugar. Sandra lo describe como un “jardín de flores de una belleza indescriptible”. No era un sueño cualquiera. Era tan real como lo que acababa de dejar atrás. Lea también:

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“Nada de lo que he visto en mi vida se compara con ese lugar”, contó.

Estando allí, sintió una mano firme y grande posarse sobre su hombro. Luego, una voz clara, profunda, como si viniera de todas partes al mismo tiempo, le dijo: “Todavía no.”

Y entonces volvió.

Pero no regresó a la vida entre médicos ni en una camilla. No. Sandra despertó sobre una superficie metálica, completamente desnuda, congelada y paralizada. A su alrededor, silencio absoluto y cuerpos sin vida. Había sido llevada a la morgue, presumiblemente muerta, y abandonada allí por el equipo médico.

“Fue el terror más horrible de mi vida”.

No podía moverse. No podía hablar. Pero estaba viva.

Mientras tanto, su madre recibía información confusa: por un lado, le pedían autorización para transfusiones de sangre; por otro, le decían que su hija había muerto. Nadie sabía nada con certeza. Hasta que un miembro del personal notó signos vitales. La sacaron de allí, la intubaron y la devolvieron a cuidados intensivos.

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Sandra había vuelto de donde no se regresa.

La pesadilla no terminó con su milagroso “regreso”. Durante meses, Sandra vivió con dolores insoportables. Al exigir exámenes, descubrieron gasas y materiales quirúrgicos olvidados dentro de su cuerpo. Tuvo que interponer tutelas para que la atendieran. Denunció que cuando intentó demandar, se topó con historias similares: mujeres que no sobrevivieron.

Con el tiempo, la EPS Saludcoop dejó de existir, pero no por su caso, sino por escándalos administrativos y corrupción.

Sandra sobrevive hoy con cicatrices físicas y emocionales. Pero su voz —la de una mujer que murió, vio el más allá, y regresó— ha puesto en evidencia no solo errores médicos, sino una verdad escalofriante: en Colombia, incluso para dar a luz, hay que luchar por la vida… y a veces, por la muerte también.

Publicado por: Redacción Tendencias

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