Una madre encontró sin vida a sus hijos de 10 y 14 años. Meses después, la autopsia reveló una dolorosa verdad.

Publicado por: Redacción Tendencias
La madrugada del 15 de enero de 2023 cambió para siempre la vida de Kate Jones. En su casa de Maryland, donde vivía con sus tres hijos, la rutina transcurría con normalidad: coloreaba tranquilamente con su pequeño Gaige, de 10 años, mientras sus hijas Skylar, de 14, y Allyson, de 12, jugaban en la habitación. Esa noche, sin presagios de lo que vendría, Gaige se fue a dormir con sus hermanas, como solía hacer.
Al día siguiente no había clases por la nevada, y Kate, conductora de camiones, salió temprano a trabajar. Dejó a los tres en casa. Allyson estaba despierta, los otros dos dormían. Horas después, recibió un mensaje que paralizó su corazón: Allyson le decía que sus hermanos no despertaban.
Kate volvió de inmediato. “Subí corriendo las escaleras, abrí la puerta y los vi… lo supe de inmediato”, contó entre lágrimas a People. Allyson, aún sin entender del todo la gravedad, llamó al 911. Sus abuelos, que vivían en la casa, también intentaron reanimarlos. Pero Gaige y Skylar ya no respiraban. Lea también: Actor y fisicoculturista Vittorio Pirbazari muere en plena grabación: esto se sabe

La escena fue desoladora. Los paramédicos confirmaron la muerte de ambos niños allí mismo. Las autoridades recogieron algunos objetos de la habitación, entre ellos una bolsita sospechosa hallada junto a Skylar. Kate supo en ese momento que algo no cuadraba.
Meses después, los resultados de las autopsias confirmaron la pesadilla: ambos menores tenían fentanilo en sus cuerpos. “Mi hijo tenía 10 años, mi hija 14... nadie espera oír que sus bebés murieron por eso”, lamentó Kate.
El origen de la droga sigue siendo un misterio. La familia sospecha que alguien de la escuela pudo haberle dado la sustancia a Skylar. “Ella era mi mejor amiga, quien me hizo mamá”, dijo Kate. “Y Gaige era el nene de mamá. Tenía un corazón tan dulce”.
La Policía Estatal de Maryland confirmó que la investigación continúa. Mientras tanto, una madre destrozada sigue buscando respuestas en medio de un dolor que no cesa. “Esto no debería pasarle a ningún niño. Ni a ninguna familia”.














