Un nombre prestado, un error imperdonable y una vida truncada por la justicia. Así comenzó la pesadilla de Carlos Estiben Morales Vargas, un hombre inocente.

Publicado por: Redacción Tendencias
Carlos Estiben Morales Vargas sabe lo que es perderlo todo en un instante. Una tarde cualquiera de diciembre, mientras caminaba cerca de un centro comercial en Bogotá, fue detenido por un control rutinario de la Policía. Sin advertencia, sin explicación, le dijeron que tenía una condena de ocho años por hurto agravado. No entendía nada. Y en minutos, estaba esposado, sin saber que acababa de caer en un error judicial que lo privaría de la libertad durante casi tres meses. Lea también: Periodista de Noticias Caracol vivió violento robo en Bogotá
El verdadero responsable del crimen había cometido un violento robo el 1 de febrero de 2023, en plena Carrera Séptima con Calle 32, intimidando a su víctima con un arma blanca. Capturado en flagrancia, el delincuente entregó el nombre y cédula de Carlos Estiben. Nadie cotejó sus huellas. Nadie verificó su identidad. La justicia lo procesó como si fuera él.
Carlos fue trasladado entre estaciones de Policía, centros de detención y finalmente la cárcel de La Picota. Después, fue enviado a la Colonia Agrícola de Acacías, en Meta. Ahí, en condiciones difíciles, conviviendo con internos condenados por delitos graves, enfrentó una de las peores experiencias de su vida. “Lloraba todos los días. No podía creer que estaba pagando por algo que no hice”, recuerda con voz serena, pero firme.
Desesperada, su familia encontró apoyo en el Proyecto Inocencia de la Universidad Manuela Beltrán, una iniciativa jurídica y académica que trabaja por la liberación de personas condenadas injustamente. El equipo de abogados, docentes y estudiantes de Derecho, Psicología e Investigación Criminal asumió su caso con una pregunta clara: ¿Quién era realmente el hombre capturado en 2023?
La revisión del expediente reveló lo impensable: no había ningún cotejo correcto de huellas entre el capturado y la base de datos de la Registraduría. Las fotografías tampoco coincidían con la imagen de Carlos Estiben. El error era tan evidente como grave.
Fue el análisis dactilar solicitado por el Proyecto Inocencia al Inpec lo que finalmente confirmó la suplantación: las huellas del capturado en 2023 no correspondían a las de Carlos Estiben. La Fiscalía había condenado al hombre equivocado. Con esta prueba, la defensa presentó un recurso ante el Juzgado de Ejecución de Penas de Acacías, que ordenó su libertad inmediata.
Las fallas del sistema judicial
El caso destapa serias fallas en el sistema judicial. El delincuente original, al declararse inocente y no asistir a las audiencias, fue juzgado en ausencia. Pero el proceso continuó usando la identidad falsa de Carlos Estiben, quien terminó pagando la condena que no le correspondía.
“Fue un error de verificación desde el principio. El delincuente usó su nombre, probablemente tomado de un documento perdido. Y como nunca se hizo un cotejo de huellas correcto, la justicia lo dio por válido”, explica Juan Carlos Cárdenas, director del Proyecto Inocencia.
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Ya en libertad, Carlos Estiben intenta reconstruir su vida. Su reencuentro con la familia estuvo cargado de emociones. “Valoro cada momento. Estar con mi mamá, poder dormir tranquilo. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, dice con un nudo en la garganta.
Su caso pone en evidencia la necesidad de fortalecer los procesos de identificación en el sistema penal. La falta de rigor no solo permitió que un delincuente quedara libre, sino que envió a un inocente tras las rejas.
“Estos errores no se pueden repetir. La justicia debe ser más precisa. Nadie debería pasar por lo que yo pasé”, concluye.
Mientras tanto, el Proyecto Inocencia continúa su labor silenciosa pero vital, siendo la voz de quienes, como Carlos Estiben, han sido víctimas no del crimen, sino del sistema que debía protegerlos.
















