Durante Semana Santa, muchos creyentes siguen tradiciones alimenticias basadas en la Biblia. Conozca qué alimentos se deben consumir y cuáles evitar según las enseñanzas bíblicas.

Publicado por: Redacción Tendencias
Durante la Semana Santa, millones de personas en Colombia y en todo el mundo modifican sus hábitos alimenticios, dejando a un lado las carnes rojas para dar paso a preparaciones con pescado, legumbres, verduras y tradicionales postres. Pero, ¿cuál es el origen de esta práctica?, ¿qué enseña realmente la Biblia sobre los alimentos permitidos y prohibidos?, ¿y qué alternativas existen para quienes no practican ninguna religión?
La costumbre de evitar las carnes rojas durante la Semana Santa, especialmente el Viernes Santo, tiene su raíz en la Iglesia Católica y se remonta a varios siglos atrás. Se considera que la carne de res, cerdo y pollo está asociada a celebraciones y lujos, mientras que el pescado simboliza la humildad, el ayuno y la penitencia. Además, dado que Jesús fue crucificado un viernes, la abstinencia se convirtió en una forma de honrar su sacrificio. Lea también: Ivanka Trump impacta con un vestido floral de famosa marca colombiana
Aunque la Biblia no establece una prohibición directa sobre el consumo de carne en esta semana, la tradición se mantiene como un gesto de respeto y reflexión en muchos hogares. Por eso, en países como Colombia, se disfrutan platos típicos como arroz con coco y pescado, sancocho de bagre, mote de queso, ají de huevo, torrejas y dulces de leche, coco o guayaba.

¿Y si alguien come carne en Semana Santa? Según la doctrina católica, no se considera un ‘pecado mortal’, pero sí una falta al espíritu de recogimiento propio de estas fechas. Para quienes no siguen la fe católica o practican otras creencias, Semana Santa puede ser un tiempo para compartir en familia, descansar o reflexionar a su manera. En estos casos, comer carne o no es una decisión personal. Le puede interesar: Disney World lanza entradas con 50% de descuento: requisitos y fechas para adquirirlas
Para los no creyentes, también hay opciones para sumarse a la tradición culinaria sin comprometer sus principios: probar nuevas recetas a base de vegetales, disfrutar de los platos típicos de la temporada o simplemente saborear las delicias de la época con libertad. Al final, lo esencial es respetar la diversidad de creencias y prácticas de cada persona.
















