El fallido embalsamamiento del Papa Pío XII provocó la explosión de su cadáver, un hecho que conmocionó al Vaticano y desató una crisis durante su funeral.

Publicado por: Redacción Tendencias
El 9 de octubre de 1958, el cuerpo del Papa Pío XII fue expuesto en el salón del trono del palacio de Castelgandolfo, lo que inicialmente parecía ser un acto solemne y reverente, pronto se transformó en una situación desastrosa que conmocionó al Vaticano. La causa fue un error grave en el procedimiento de conservación, que alteró dramáticamente los rituales fúnebres y causó una crisis dentro de la Iglesia Católica.
Riccardo Galeazzi-Lisi, médico personal del Papa y quien había sido de confianza durante años, fue el responsable de este fallido embalsamamiento. Galeazzi-Lisi había sido elegido para realizar el procedimiento de conservación del cuerpo tras el fallecimiento del Papa, y aplicó una técnica basada en el uso de hierbas aromáticas y la envoltura del cadáver con capas de celofán.
Sin embargo, este método no solo resultó ineficaz, sino que aceleró la descomposición del cuerpo, generando una serie de complicaciones que pusieron en peligro el éxito de los rituales fúnebres. Lea también: ¿Cuál debería ser el nombre que adopte el futuro Papa?
El ambiente cálido, la falta de refrigeración y la combinación de materiales inapropiados provocaron la acumulación de gases internos. Como resultado, el cuerpo del pontífice comenzó a hincharse, emitir olores nauseabundos y mostrar signos visibles de descomposición. Durante la vigilia en el salón, algunos guardias de honor, al notar los efectos del fallido embalsamamiento, se desmayaron debido a la repulsión del ambiente.
Cuando el Papa Pío XII murió en 1958, el mundo lloró al pontífice que había guiado a la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial. Nadie imaginaba que su cuerpo acabaría explotando por el calor, provocando uno de los funerales más grotescos de la historia.… pic.twitter.com/pXylLWwppo
— MendozAntigua (@MendozAntigua) April 22, 2025
La explosión del cadáver y sus consecuencias
La situación alcanzó su punto máximo durante el traslado del cuerpo desde Castelgandolfo a Roma en un coche fúnebre. A medida que el féretro avanzaba hacia la basílica de San Juan de Letrán, testigos escucharon ruidos extraños provenientes del ataúd.
El tórax del Papa había explotado debido a los gases acumulados durante el fallido embalsamamiento. Este evento inesperado dejó atónitos a los presentes y marcó un hito trágico en los eventos fúnebres que rodearon al Papa Pío XII.
Una vez en el Vaticano, expertos en tanatopraxia intentaron restaurar el cuerpo, pero el daño ya era irreversible. Para cubrir los signos visibles de deterioro, los especialistas colocaron una máscara de cera sobre el rostro del Papa, ya que el tabique nasal se había desprendido debido a la presión interna. Además, el cadáver fue atado con tiras de seda para asegurar su presentación en el ataúd destinado a las grutas vaticanas.
Riccardo Galeazzi-Lisi, quien ya había perdido la confianza del Papa antes de su muerte debido a su comportamiento errático, añadió un componente escandaloso a la situación. Durante los últimos días del Papa, Galeazzi-Lisi aprovechó su cercanía para tomar fotografías del pontífice agonizante, ocultando la cámara bajo su chaqueta. Estas imágenes fueron luego vendidas a medios internacionales, lo que generó un escándalo en el Vaticano.
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El castigo al médico de confianza
El escándalo que envolvió al proceso de embalsamamiento y la venta de las fotografías llevó a una rápida respuesta por parte del Vaticano. Riccardo Galeazzi-Lisi fue expulsado del Vaticano y desterrado de cualquier función oficial. Los cardenales, encabezados por el decano Eugène Tisserant, tomaron la decisión de apartarlo de la Santa Sede, lo que manchó irremediablemente su reputación y carrera profesional.
Galeazzi-Lisi había asegurado en el pasado que su técnica era eficaz. Incluso mostró al Papa imágenes de cadáveres que, según él, habían sido conservados con su método. Sin embargo, la práctica demostró ser ineficaz y destructiva, arruinando el ritual fúnebre de una de las figuras más importantes de la Iglesia Católica.
Pío XII y su compleja relación con la historia
Eugenio Pacelli, nacido el 2 de marzo de 1876 en Roma, fue una figura clave en la historia de la Iglesia del siglo XX. Fue ordenado sacerdote en 1899 y desempeñó importantes roles diplomáticos antes de convertirse en Papa en 1939, bajo el nombre de Pío XII. Durante su pontificado, que coincidió con la Segunda Guerra Mundial, se enfrentó a numerosas controversias políticas y religiosas.
Pío XII mantuvo una postura diplomática durante los años más difíciles de la guerra, pero su legado ha sido objeto de críticas, especialmente por su actitud hacia el régimen nazi y su relación con los judíos durante el Holocausto. A pesar de las críticas, su influencia en la Iglesia fue indiscutible.
En sus últimos días, Pío XII, que había confiado en Galeazzi-Lisi para su embalsamamiento, sufrió una muerte rodeada de dificultades, que culminó con un fallo en la conservación de su cuerpo que dejó una marca indeleble en la historia del Vaticano.












