Sean Combs, también conocido como Diddy, está siendo juzgado por un caso de tráfico, en el que la Fiscalía planea presentar grabaciones de orgías sin consentimiento y declaraciones fundamentales de testigos.

Publicado por: Redacción Tendencias
Este lunes 12 de mayo arrancó en Nueva York uno de los procesos judiciales más sonados del año, con Sean “Diddy” Combs en el centro de la polémica. El reconocido rapero y productor musical enfrenta cargos por tráfico sexual, violencia física y coerción.
En la primera audiencia, la Fiscalía federal presentó al jurado pruebas alarmantes de lo que describieron como “freak offs” o “wild king nights”: reuniones sexuales presuntamente organizadas por Combs que incluían drogas, relaciones no consentidas y abusos físicos.
La fiscal Ashley Johnson detalló que mostrarán videos donde las víctimas aparecen consumiendo éxtasis mientras simulan estar disfrutando del acto sexual, así como fotografías de heridas provocadas durante esos encuentros.
Estas reuniones habrían tenido lugar principalmente en habitaciones de hotel en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Miami, Ibiza y las Islas Turcas y Caicos. Lea: Conmoción en redes: asesinan a la influencer Valeria Márquez durante una transmisión en vivo
Así eran las fiestas
Entre los testimonios clave está el de la cantante Cassie Ventura, expareja de Diddy, quien aseguró que fue obligada durante años a consumir sustancias y participar en la estrafalarias fiestas con trabajadoras sexuales.
Cassie, embarazada de más de ocho meses, describió su experiencia como “disociativa”, afirmando que no podía soportar lo que vivía sin sentirse anestesiada emocionalmente. Otra víctima, identificada como Jane, también testificará que fue forzada a mantener relaciones mientras lloraba, además de haber sufrido agresiones físicas por parte del artista.

Entre las evidencias, la Fiscalía presentará un video donde Combs aparece golpeando a Cassie, material que habría sido comprado por 100.000 dólares a un guardia de seguridad de un hotel en Los Ángeles.
Diddy, quien se presentó al tribunal con un suéter blanco y acompañado por su madre, seis de sus hijos y un amigo con una gorra que decía “Free Puff”, permanece detenido en Brooklyn sin posibilidad de fianza, acusado de cinco delitos graves, incluidos tráfico sexual y conspiración para extorsión.
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Por su parte, la defensa, liderada por Teny Geragos, argumenta que las relaciones fueron consensuadas y que este es un caso impulsado por emociones, celos y dinero. Según ella, Combs es un hombre complejo, pero no culpable de los delitos que se le imputan.
Admitió incidentes de violencia doméstica, pero negó que se tratara de tráfico sexual. El juicio, que se extenderá durante dos meses, enfrenta dos visiones completamente distintas del artista: una como abusador serial y otra como ícono carismático de la música estadounidense.















