Un video viral dejó al descubierto el momento exacto en que un conductor del Sitp abandonó su bus encendido en plena vía… y lo que hizo después dejó a todos en shock.

Publicado por: Redacción Tendencias
Eran las 7:30 de la mañana, una hora clave para llegar al trabajo, al colegio, a la cita médica o simplemente para cumplir la rutina. Pero para quienes abordaban el bus del Sitp en la ruta 598, sentido Bachué - Chapinero, la mañana no terminó como esperaban. En pleno cruce de la avenida 68 con calle 63, frente al parque Salitre Mágico, el conductor del bus frenó de golpe, discutió acaloradamente con otro chofer en la vía… y luego, como si fuera la escena de una película, se bajó del vehículo encendido, con las puertas abiertas, y se fue.
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Así, sin más.
Según el relato de uno de los pasajeros que presenció el hecho, todo empezó por una disputa en el tráfico: “Venía discutiendo con otro carro, se puso bravo y se bajó. Nos dejó acá tirados en medio de la vía”. El bus, identificado con las placas WNT 209, quedó completamente abandonado en plena glorieta, mientras los usuarios intentaban entender qué había pasado y buscar otra alternativa para llegar a sus destinos.
La escena, que fue grabada y compartida en redes sociales, dejó a más de uno sin palabras. El video muestra cómo el conductor se sube a otro bus del Sistema Integrado de Transporte Público, dejando a su suerte a decenas de personas que, incrédulas, intentaban subir a otros vehículos en un punto de la ciudad donde es difícil tomar transporte alternativo.
“Se bajó y se subió en otro Sitp, dejándonos tirados en medio de la avenida, las puertas abiertas y el motor encendido. Mientras nosotros, los pasajeros, estábamos tratando de subirnos a otro bus”, relató otro de los afectados, en declaraciones recogidas por la cuenta @ColombiaOscura_ en la red X.
Más que un acto de rebeldía, el hecho abrió una conversación urgente: ¿qué tan al límite están los conductores del transporte público en Bogotá? ¿Qué tanto puede el estrés convertir a un profesional del volante en un riesgo para los pasajeros?
¿Ud qué opina? pic.twitter.com/7l1sNpZOYO
— Colombia Oscura (@ColombiaOscura_) May 20, 2025
El estrés que rompe el volante
Detrás de lo ocurrido no solo hay una reacción desmedida, también hay un síntoma. Expertos en salud laboral y seguridad vial han advertido que el estrés al volante es uno de los factores silenciosos que más afectan el desempeño y el bienestar de los conductores. Según la Organización Mundial de la Salud, el estrés puede ser detonante de comportamientos impulsivos, agresivos o irracionales, especialmente cuando se acumula en jornadas extensas, condiciones climáticas difíciles, tráfico colapsado y presión por cumplir tiempos de recorrido.
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El Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) advierte que el estrés prolongado provoca tensión muscular, fatiga, hipertensión, problemas cardiovasculares y deterioro cognitivo. María López, psicóloga especialista en seguridad vial, explica: “El estrés crónico reduce la capacidad de concentración, afecta el juicio, y puede llevar a tomar decisiones peligrosas en cuestión de segundos”.
Y en ese segundo, una rabia contenida puede convertirse en abandono.
Aunque el gesto del conductor ha sido ampliamente criticado por su irresponsabilidad, la situación también pone sobre la mesa la salud mental de quienes están detrás del volante en las ciudades más congestionadas del país. Un estudio publicado en la revista Accident Analysis & Prevention revela que los conductores estresados tienden a presentar más comportamientos agresivos como acelerar bruscamente o tomar decisiones temerarias. En Bogotá, donde el tráfico puede alcanzar niveles extremos en horas pico, esta bomba de tiempo está presente cada día.
El Ministerio de Transporte ha informado que el 30% de los accidentes en zonas urbanas tienen relación directa con el estado emocional de los conductores. Por ello, se han recomendado políticas de formación en manejo del estrés, pausas activas durante la jornada laboral y acompañamiento psicológico.
Pero mientras se estudian soluciones a largo plazo, los ciudadanos siguen enfrentando lo insólito: un sistema de transporte que muchas veces no responde ni en sus protocolos ni en sus humanos. ¿Qué pasa con los pasajeros que fueron dejados en plena vía, sin aviso, sin alternativas, sin siquiera la certeza de que estaban a salvo? ¿Quién responde por la seguridad, el tiempo y la dignidad de quienes simplemente estaban en el lugar equivocado, a la hora equivocada, con el conductor equivocado?
La historia de la ruta 598 es más que una anécdota viral. Es un reflejo de lo que ocurre cuando un sistema de movilidad urbana no contempla al ser humano que conduce ni al que se transporta. Un pequeño acto de ira que pone en jaque a una ciudad entera.

















