Turismo
Jueves 15 de febrero de 2024 - 10:39 AM

Los ‘Bosques de Pandora’ en Santander, un viaje al mundo ‘Avatar’

Un lugar mágico en la provincia veleña nos transporta al mundo 'Avatar'. Allí, una caminata por las misteriosas cuevas, y los bosques nativos en El Peñón, nos conecta con el centro de la tierra.

Foto: Kelly Vanessa Moya/Vanguardia
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Publicado por: Kelly Vanessa Moya

Entre las imponentes montañas de Santander se despliega un escenario digno de una obra cinematográfica. Este paisaje, oculto en la geografía colombiana, nace como un rincón que nos transporta a los épicos bosques de la película "Avatar".

La comparación es inevitable y parece que James Cameron, director de la cinta, se hubiera paseado por Santander para inspirarse y darle vida al mundo de los gigantescos personajes de la película.

Las colinas verticales, esculpidas por la naturaleza a través de la fracturación de rocas, añaden una dimensión de grandeza y misterio a este espectacular paraíso oculto en el Peñón, un pequeño municipio de unos cinco mil habitantes con líderes que han decidido organizarse y darle un nombre acorde a la majestuosidad del lugar, llamándolo ‘Bosques de Pandora’, haciendo también alusión al mundo de "Avatar".

Vanguardia se aventuró a explorar este famoso paisaje con la esperanza de capturar la misma sensación de asombro que se experimenta en el escenario de "Avatar". A pocos minutos de adentrarse en la experiencia, se puede disfrutar de una combinación única entre el exuberante verde natural y la imponente presencia de rocas grises que sobresalen de entre las montañas.

Foto: Kelly Vanessa Moya/Vanguardia
Foto: Kelly Vanessa Moya/Vanguardia

Junto a Erika, Reynaldo, Andrés, Jose y Samuel, cambiamos los tenis por unas botas de caucho para disfrutar a plenitud nuestra aventura. Esta experiencia incluyó un viaje de unas cinco horas desde Bucaramanga hasta Vélez, municpio ubicado también a unas cuatro horas de Bogotá.

Después, continuamos nuestro trayecto por la vía que conduce al municipio de Bolívar, pero decidimos hacer una breve parada en el sector de Palo Blanco para deleitarnos con un placer local: una reconfortante agua de panela caliente acompañada de cuajada o queso, arepas, huevos al gusto o un delicioso caldo de costilla.

A pesar del marcado frío en la zona, este desayuno nos brindó el calor necesario para reanudar nuestro camino hacia el majestuoso destino en el Peñón. Desde Vélez salimos a las siete de la mañana y sobre las ocho ya estábamos en el parque principal del Peñón donde nos esperaba Deicy, nuestra guía.

Recorrimos entonces unos 10 minutos más y al llegar, tallado en madera, encontramos un aviso que nos indicaba que estábamos en la entrada de los bosques. Allí nos dio la bienvenida Edgar Quitián, un líder campesino del sector que le apuesta al crecimiento del municipio a través del turismo.

"Soy un campesino emprendedor y junto a mi equipo nos lanzamos a un emocionante proyecto que llamamos 'Bosques de Pandora', motivados por este mágico lugar"

Edgar nos contó que ese entorno que podíamos apreciar, era el resultado de la actividad tectónica, un laberinto de rocas y colinas verticales, de millones de años de transformación, que vivió sumergido en un océano poco profundo y que terminó en ese paisaje de belleza única

"Aquí, la vida florece de manera asombrosa, con el fenómeno de la 'lluvia quieta' que da forma a ríos subterráneos y sistemas endocársticos, como cuevas y cavernas”.

Con Deicy como nuestra guía, dejamos a Edgar e iniciamos el recorrido, mientras apreciábamos los colores, las rocas con un impreso verde de vegetación, los diferentes olores de la naturaleza que proporcionaba el camino. Encontramos algunos frutos que podíamos tomar directamente de los árboles como bombolos, moras y frambuesas.

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Foto: Kelly Vanessa Moya/Vanguardia. Bajo las indicaciones de nuestra guía Deicy, logramos disfrutar de un 'bombolo'.
Foto: Kelly Vanessa Moya/Vanguardia. Bajo las indicaciones de nuestra guía Deicy, logramos disfrutar de un 'bombolo'.

Caminamos con cuidado entre las rocas y luego, con precaución llegamos a las cuevas para lograr observar las formaciones naturales allí, en medio de esa separación perfecta de las montañas. En el recorrido, de unas tres horas aproximadamente, descubrimos formaciones de rocas completamente cubiertas de vegetación, que se alzaban a más de dos mil metros de altura.

Parecía una gran ciudad emergiendo de la naturaleza, con sus edificios entrelazados con las rocas. Los sonidos de la naturaleza abrían nuestro camino y el agua corría por algunos senderos. Las enormes cuevas nos hacían ver apenas como pequeñas hormigas siguiendo paso a paso las indicaciones de Deicy.

La majestuosidad y la grandeza eran imposibles de captar en nuestras cámaras, pero el distintivo olor del centro de la tierra quedó guardado en nuestros recuerdos. A nuestro regreso, nos esperaba un delicioso almuerzo en medio de la naturaleza, pero también más detalles del mágico lugar.

El inicio del proyecto fue en el año 2018, allí nació ‘Bosques de Pandora’, se empezó a trabajar en su infraestructura, adquisición de terrenos y preparativos para transformar la región. Sin embargo, la pandemia interrumpió los planes, pero les brindó un tiempo invaluable para reflexionar y gestar nuevas ideas. Durante este periodo, reafirmaron su compromiso con el turismo como motor de la economía local.

La iniciativa de Bosques de Pandora cobró vida a través del boca a boca y las redes sociales, trabajando con el objetivo de asegurar que cada persona se marche con la certeza de que su visita valió la pena. Cuando le preguntamos a Edgar el por qué del nombre ‘Pandora’, nos dijo que además de inspirarse en la película, descubrieron el significado de "Pandora", como una conexión profunda entre la tierra y sus habitantes, una conexión que resuena fuertemente en el lugar.

La elección de la ruta surgió luego de que ‘Guane’, la perrita, se extraviara.

"La encontramos en la noche, pero nos dio curiosidad regresar de día y fue cuando nos encontrarnos con esta maravilla natural".

El terreno, alguna vez sumergido en un océano poco profundo, requería de una minuciosa investigación para trazar rutas seguras, dado que las cuevas y cavernas verticales podrían ser trampas mortales. Con la colaboración de expertos, se delinearon senderos confiables, asegurando así la integridad de los visitantes.

Se practica un turismo responsable con el firme propósito de preservar las 45 hectáreas del parque en su estado natural. Los requisitos son claros, respeto absoluto por el entorno, acompañamiento de guías capacitados y estricto apego a las reglas establecidas.

“Respetamos rigurosamente las restricciones para proteger la vida silvestre, evitando el ingreso a las cuevas donde habitan numerosas especies animales”.

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Estos son lugares sensibles y su cuidado incluye abstenerse de tocar cualquier cosa, mantenerse en fila, seguir la ruta indicada por el guía y tomarse el tiempo necesario para admirar la belleza del lugar con calma”. Bosques de Pandora cuenta con todos los permisos necesarios para operar, incluyendo los de industria y comercio, industria y turismo, así como los pertinentes para la práctica de la espeleología, esa ciencia que estudia la naturaleza, el origen y formación de las cavernas, y su fauna y flora.

"Necesitamos que Colombia y los colombianos nos vean de manera diferente, y tenemos los recursos para lograrlo".

La región del Peñón es de suma importancia por su diversidad de pisos térmicos, lo que permite la presencia de bosques primitivos que desempeñan un papel crucial en el equilibrio de los ecosistemas. Además, el municipio se destaca por su abundancia de agua y su compromiso con el turismo responsable, proyectándose como un destino único con especies endémicas y una fauna digna de conservar, que incluye aves y especies como los osos perezosos.

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Aunque el municipio ha enfrentado desafíos en el pasado como zona roja, el turismo surge como un motor económico vital que contribuye a mejorar la calidad de vida y a dignificar la localidad. A pesar de ser un municipio joven, se trabaja arduamente en la mejora de infraestructuras, la oferta hotelera, gastronómica y la calidad del servicio, con un enfoque en el talento humano.

Conscientes de la sensibilidad de los entornos naturales, Bosques de Pandora limita la capacidad de visitantes para garantizar la preservación del espacio. Se busca evitar un turismo masivo, ya que las cuevas y cavernas son lugares delicados que merecen protección. El objetivo es mantener el espacio intacto para que muchas personas puedan disfrutar de la experiencia, lo que solo es posible a través de un turismo controlado y responsable.

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Publicado por: Kelly Vanessa Moya

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