Vegas del Verde abrió sus puertas durante el Global Big Day como un santuario urbano de aves y bienestar en Santander.

Publicado por: Redacción turismo
El canto llegó antes que la convocatoria. Fue una sinfonía natural, espontánea, que resonaba entre los árboles densos y los senderos vivos de Vegas del Verde, un predio de cuatro hectáreas ubicado a escasos 450 metros del sector Mediterrané, sobre la vía a Carabineros, en el corazón del área metropolitana de Bucaramanga. Allí, mientras la vegetación vibraba con vida y color, Amelia Acebedo Silva comprendió que ese pequeño refugio de biodiversidad urbana también debía hacer parte del Global Big Day, el evento de biodiversidad más importante del planeta dedicado al avistamiento de aves. Lea también: Un viaje gastronómico por Beyoglu: así puede explorar el lado europeo de Estambul
Vegas del Verde se une este evento que, cada segundo sábado de mayo, reúne a miles de personas para observar, contar y celebrar la vida alada.
Desde 2015, el Global Big Day, promovido por el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell, ha demostrado cómo los binoculares pueden convertirse en herramientas de conservación. A través de la plataforma eBird, observadores expertos y aficionados registran miles de avistamientos que alimentan una base de datos vital para el monitoreo de especies. En Colombia, donde habita el mayor número de especies de aves del mundo, este día se ha convertido en una fecha emblemática. En 2024, el país reportó más de 1.550 especies en una sola jornada, reafirmando su liderazgo mundial en aviturismo.
En Santander, este movimiento también crece. La Red Santandereana de Aviturismo Comunitario ha sido clave para fortalecer la conexión entre biodiversidad y comunidad. Y espacios como Vegas del Verde son testimonio de cómo el avisturismo puede ser una experiencia transformadora y cotidiana, incluso en contextos urbanos.
“Este lugar es un santuario natural. Aquí conviven aves, mariposas, árboles florales y especies forestales que merecen ser observadas y protegidas”, explica Amelia. Por eso, la propuesta que ofrece no se limita al avistamiento. Vegas del Verde está concebido como un espacio de bienestar integral: recorridos de reconocimiento botánico, caminatas terapéuticas, clases de jardinería, cocina saludable, yoga y mindfulness al aire libre, todo bajo la premisa del cuidado ambiental.
En la reciente edición del Global Big Day, el sitio se abrió como un mirador sensorial. Más que contar especies, se trató de vivir la experiencia de conectar con la naturaleza a través de la atención plena y el respeto profundo por cada forma de vida. “Aquí no solo se observan aves, se las escucha, se las contempla… Es una invitación a detenernos”, añade Amelia.
La participación fue simbólica. Cada mirada al cielo, cada caminata por los senderos, cada registro compartido en eBird fue un acto de reconocimiento: las aves están ahí, en medio de la ciudad, y su presencia nos recuerda que la naturaleza resiste, canta y espera.
Vegas del Verde busca una pausa verde en medio del caos urbano y ofrece una oportunidad educativa y comunitaria.
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