Por segunda vez, en este año, la muerte tocó a la puerta de la familia Arenas Silva. La tragedia se repitió en casa de Eligio y Luz Marina, porque justo hace un mes, su hijo Jonathan, de 31 años de edad, falleció en el Hospital Regional del Magdalena Medio.

Publicado por: MARCELO ALMARIO
El joven llegó al centro asistencial el pasado 10 de mayo con un golpe en la oreja derecha, tras caerse accidentalmente, pero murió 24 horas después. Sus progenitores denunciaron una presunta negligencia médica.
Los días pasaron y cuando creyeron haber superado la inesperada partida de Jonathan, otro infortunado suceso los embargó de profunda tristeza: la tarde del pasado sábado, otro de sus hijos, Eligio, de 33 años de edad, se accidentó cuando manejaba su motocicleta.
Según lo narrado, a las 5:40 de la tarde, el joven se movilizaba por la carrera 12 con diagonal 56, del barrio Pueblo Nuevo, Comuna 2 de Barrancabermeja, cuando bajo un torrencial aguacero perdió el control, y terminó estrellándose contra el pavimento.
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Organismos de socorro llegaron al sitio del siniestro, le prestaron los primeros auxilios, y al igual que su hermano Jonathan lo trasladaron al Hospital Regional. Llegó sin signos vitales.
En ese momento sus padres, esposa, hermanos y demás familiares lamentaron lo sucedido.
Sus últimas horas
Amparo Quiñones, esposa de la víctima, dijo que él había llegado a las 4:30 de la tarde a la casa, ubicada en el barrio Belén. Todo el día había trabajado haciendo ‘carreras’, pues ante la falta de contratos como albañil, se había visto obligado a dedicarse al mototaxismo.
En un momento le dijo: “Mami voy a ir a cobrar una plata. Póngame bonito mami”.
Y fue ahí cuando “salió, pero no lo volví a ver más”, comentó Amparo, minutos antes de ingresar al Instituto Nacional de Medicina Legal para reclamar el cuerpo.
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Ella se enteró del accidente como a las 6:00 de la tarde porque uno de sus cuñados la llamó.
“Tránsito me dice que estaba lloviendo mucho y él no se percató de los baches. El alférez dijo que tal vez por la lluvia, y la velocidad con la que transitaba, no los vio. Tal vez se tomó algunas cervezas, porque el agente de tránsito dice que se le sentía tufo”, manifestó la desconsolada mujer.















