La mujer trans, quien se ganaba la vida como trabajadora sexual, fue víctima de un ataque con arma blanca aproximadamente a las 3:15 de la madrugada de ayer, en la carrera 20 con calle 33 del Centro de la capital santandereana.

Publicado por: Daniel Quintero Duarte
Con gran tristeza, los amigos y parientes de Lina Marcela Jiménez Granados, una mujer transgénero de 26 años de edad, esperaban en medio de su dolor que ayer en la noche pudieran retirar su cadáver de la morgue de Medicina Legal, seccional Bucaramanga, para darle el último adiós.
La mujer trans, quien se ganaba la vida como trabajadora sexual, fue víctima de un ataque con arma blanca aproximadamente a las 3:15 de la madrugada de ayer, en la carrera 20 con calle 33 del Centro de la capital santandereana.
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De acuerdo con ‘Madre Chinchilla’, una líder de las trabajadoras sexuales transexuales, Lina Marcela se encontraba ofertando sus servicios cuando fue abordada por un hombre que se movilizaba en una motocicleta.
“Lo que me dijeron fue que llegó un hombre en moto, la llamó y le pegó una puñalada en el pecho. Me llamaron y me dijeron que estaba herida, que le llevara la cédula al hospital, pero al rato se volvieron a comunicar y me dijeron que ya había muerto”, indicó la vocera.
Aunque Jiménez Granados fue trasladada por sus compañeras al Hospital Universitario de Santander, HUS, nada pudieron hacer los médicos, la herida precordial terminó cobrando su vida.
Investigadores de la Sijín efectuaron el levantamiento del cadáver en el centro médico y se trasladaron al lugar de los hechos con el fin de recopilar evidencias que permitan identificar al asesino.
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“Ya la Policía tiene videos en su poder, pero no se le ve bien la cara al tipo, ni la placa de la moto. Lamentablemente a esa hora la calle estaba sola y él aprovechó para matarla, a sangre fría”, agregó ‘Madre Chinchilla’.
Sobre la víctima
Jiménez Granados, oriunda del municipio del Banco, Magdalena, se había transformado en una mujer trans desde hace nueve años y desde entonces se dedicaba a la prostitución en las calles de Bucaramanga.
“Ella era un gran persona, muy correcta en sus cosas (...) Vivía conmigo en el barrio Zarabanda (en occidente de Bucaramanga)”, concluyó la líder de las trabajadoras sexuales, quien ahora espera que las autoridades judiciales esclarezcan el crimen.















