Los crímenes contra Arbey Morales y José Francisco Romero ocurrieron en zonas rurales de los municipios de Cantagallo (sur de Bolívar) y Yondó (Antioquia).

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
En tan solo 24 horas, dos líderes sociales fueron asesinados en el Magdalena Medio. Los hechos, ocurridos el pasado sábado 19 de abril en zonas rurales de Cantagallo (Bolívar) y Yondó (Antioquia), generaron consternación en las comunidades campesinas y encendieron las alertas en la región.
El primer caso ocurrió en la vereda La Poza, en jurisdicción del municipio de Cantagallo. Allí fue asesinado Arbey Morales, quien se desempeñaba como conciliador de la Junta de Acción Comunal. Según versiones de la comunidad, Morales se dirigía a su finca, ubicada a una hora del caserío, cuando fue interceptado por hombres armados, quienes le dispararon en múltiples ocasiones, dejándolo sin vida en el camino. Su cuerpo fue encontrado a un lado de la carretera por familiares y habitantes de la zona. Le sugerimos: Asesinan a exjugador del Alianza Petrolera: esto es lo que se sabe del crimen

Ese mismo día, pocas horas después, se reportó otro homicidio en la zona limítrofe entre los municipios de Remedios y Yondó (Antioquia): José Francisco Romero, un excombatiente, firmante de paz y conciliador comunal de la vereda Dos Quebradas (Remedios), fue hallado sin vida en la vía que conduce del kilómetro 5 hacia la vereda Caño Negro.
Al parecer, el hombre se desplazaba al casco urbano de Yondó a cobrar su renta básica y a hacer unas diligencias personales cuando fue abordado por hombres armados mientras se movilizaba en su motocicleta.
Romero también era integrante del comité ambiental de su comunidad y adelantaba su proceso de reincorporación en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Remedios, donde también convivía con otros excombatientes firmantes de paz.

Las autoridades aseguraron que adelantan las investigaciones para esclarecer los crímenes e identificar y capturar a los responsables. Vea también: Le recomendamos leer: Buseta se incendió a las afueras de parque temático en Piedecuesta
Se encienden las alarmas en el Magdalena Medio
Ambos homicidios generaron el rechazo de organizaciones sociales que trabajan por la paz y la defensa del territorio. La Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC-RAN), a través de un comunicado de prensa, denunció que los dos asesinatos se dieron en un contexto de creciente militarización del territorio por parte de grupos armados ilegales.

“Hemos denunciado de manera pública y reiterada la presencia del Clan del Golfo, del Eln y de las disidencias de las Farc, que se identifican como ‘Estado Mayor de Bloques’ bajo el mando de alias ‘Calarcá‘, en la Zona de Reserva Campesina del Valle del Río Cimitarra, lugar donde ocurrieron estos crímenes atroces”, afirmaron.
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Por su parte, el Consejo Nacional de Reincorporación Comunes se refirió a la muerte del firmante de paz e hizo un llamado al Estado para que garantice la vida de esta población.
“Él, como tantos y tantas, creyó en la palabra, en la posibilidad de reconciliación, en la construcción de una Colombia distinta desde la Reincorporación, la organización comunitaria y el trabajo por la paz. Hoy, su voz ha sido silenciada por la violencia que continúa persiguiendo a quienes le apostaron a la vida. Reiteramos el llamado urgente al Estado colombiano, al Gobierno Nacional, a las entidades encargadas de la protección y a la comunidad internacional. ¡No puede haber paz mientras siguen matando a quienes la construyen!”, expresaron.
Según la organización, con este hecho se eleva a 462 el número de firmantes asesinados en el país desde la firma del Acuerdo de Paz.















