Ocho campesinos han muerto desde marzo en el Catatumbo tras ataques atribuidos a un presunto dron explosivo, según denuncias de la comunidad.

Publicado por: Redaccción Judicial
El uso indiscriminado de drones cargado con explosivos en manos presuntamente de las guerrillas del Eln y las disidencias del frente 33 las Farc en el Catatumbo, cobró la vida de un niño de 12 años. Desde marzo, que se identificó esta técnica de guerra en la zona, en la que han perdido la vida 8 personas, entre las cuales 3 eran militares.
La tragedia más reciente se presentó la noche de este jueves, 15 de mayo, en la vereda 20 de Julio, jurisdicción del municipio de Tibú, Norte de Santander cuando, según testimonios de la comunidad, un menor de 12 años perdió la vida y una mujer resultó herida en circunstancias que aún no han sido esclarecidas oficialmente.
Aunque las autoridades aún no han confirmado plenamente la información, una fuente locales judicial consultada por el diario La Opinión aseguró que el menor habría muerto de manera violenta. “Estamos en contacto con las personas de la vereda para poder confirmar lo sucedido”, aseguró la fuente judicial. No obstante, los testimonios recogidos hasta el momento coinciden en que se trató de un hecho trágico que involucra directamente a la población civil.
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La mujer herida, cuya identidad no ha sido revelada, estaría siendo atendida por personal médico en un centro asistencial. Sobre su estado de salud no se conocen detalles, aunque versiones preliminares aseguran que se encuentra delicada.
La vereda 20 de Julio se encuentra en una zona rural de difícil acceso, lo que ha demorado la verificación oficial de los hechos. Sin embargo, líderes comunitarios y defensores de derechos humanos han hecho un llamado urgente a las autoridades para que se desplieguen misiones humanitarias que permitan esclarecer lo ocurrido y brindar acompañamiento a las familias afectadas.
“En muchas veredas de Tibú los niños crecen entre el miedo, el sonido lejano de disparos y la incertidumbre. Lo que habría pasado anoche es una dolorosa muestra del abandono institucional que vive esta región”, dijo a este medio un líder social que pidió no ser identificado por razones de seguridad.
Además piden a los grupos armados que cese esa dicha práctica. “La gente del pueblo es la que sufre y eso que dicen defendernos”, dijo otro líder comunitario de la zona.
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Con información de La Opinión
















