De acuerdo con la Policía Metropolitana de Cali, Cuadros fue el encargado de entregar una suma de 4.000 millones de pesos que exigieron los captores.
Publicado por: Redaccción Judicial
Un ataque armado perpetrado en la mañana del miércoles 21 de mayo en la cafetería Roma, ubicada en el barrio Bretaña del centro de Cali, dejó como saldo la muerte de Antonio Cuadros y una mujer herida. Las autoridades confirmaron que el atentado ocurrió hacia las 10:30 a. m., cuando dos hombres armados irrumpieron en el establecimiento y dispararon contra Cuadros mientras desayunaba junto a varias personas.
La víctima mortal, según confirmó el personero de Cali, Gerardo Mendoza, era reconocida por su participación en movilizaciones ciudadanas, especialmente en actividades que exigían la liberación del menor Lyan Hortúa. “Antonio reclamó conmigo, estuvimos en ‘velatones’, en marchas, con él interactué. No puede perpetuarse la criminalidad a partir de situaciones como estas”, expresó el funcionario.
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La investigación preliminar apunta a que Cuadros había cumplido un rol clave en el proceso de negociación para liberar al niño, secuestrado el pasado 3 de mayo en Jamundí, Valle del Cauca. De acuerdo con fuentes de la Policía Metropolitana de Cali, Cuadros fue el encargado de entregar una suma cercana a los 4.000 millones de pesos, correspondiente al rescate exigido por los captores.
Durante el ataque, también resultó herida una mujer de 52 años, familiar del menor. Trascendió que la familia de Lyan prefirió manejar el caso con absoluta reserva, debido al temor de represalias. Por ello, Antonio Cuadros, primo del padrastro del niño, Joshua Suárez, asumió el riesgo de fungir como intermediario y coordinador de la entrega.
El secuestro de Lyan ha destapado una compleja red de criminalidad ligada al narcotráfico y a viejas disputas por dinero y propiedades ilegales. Según reveló la revista Semana, el padre biológico del menor, José Leonardo Hortúa Blandón, conocido como ‘Mascota’, fue un temido cabecilla de la banda criminal ‘Los Rastrojos’, liderada por ‘Diego Rastrojo’.
Hortúa era conocido por su brutalidad en Tuluá, pero terminó siendo asesinado en 2013 mientras recibía atención en un consultorio odontológico en Cali. Su historial criminal incluía métodos despiadados contra sus enemigos, lo que le valió el alias de ‘Mochacabezas’.
Las autoridades investigan si el secuestro fue una represalia por deudas pendientes que superan los 37.000 millones de pesos. Aunque el objetivo inicial habría sido el padrastro o la madre del niño, los captores decidieron llevarse al menor para presionar el pago. Algunas versiones señalan que Angie Bonilla, madre de Lyan, habría fungido como testaferra de figuras del narcotráfico, lo que complicaría aún más el trasfondo del caso.
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Por su parte, Joshua Suárez, padrastro del menor, ha negado cualquier vínculo con organizaciones criminales y asegura que su familia solo quiere dejar atrás este capítulo. “Soy un comerciante que lleva más de 12 años trabajando en nuestra propia empresa de manera legal”, manifestó.
Mientras avanza la investigación para establecer a los autores intelectuales del secuestro y del ataque armado, la familia de Lyan considera dejar el país en busca de seguridad, en medio de un entorno marcado por amenazas, extorsiones y un miedo latente que no termina con la liberación del menor.
Antonio Cuadros, primo del padrastro de Lyan Hortúa, fue asesinado este jueves en Cali. Según el personero de la ciudad, él habría sido quien entregó el dinero exigido por los secuestradores para liberar al niño. Autoridades investigan si el ataque está relacionado con el caso pic.twitter.com/n3NjfYu35e
— Reportando (@ReportandoNoti) May 22, 2025
















