Judicial
Martes 24 de junio de 2025 - 09:08 AM

Sicarios persiguieron a un joven hasta su casa y le dispararon en Bucaramanga

Juan Esteban Reyes Mantilla, de tan solo 18 años de edad, recibió un disparo en la cabeza.

En el sitio, las autoridades encontraron una vainilla de un proyectil de calibre 9 milímetros. 

Foto: Marco Valencia.
En el sitio, las autoridades encontraron una vainilla de un proyectil de calibre 9 milímetros. Foto: Marco Valencia.

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Publicado por: Redaccción Judicial

Despavorido, Juan Esteban Reyes Mantilla, de tan solo 18 años, trató de huir de sus verdugos, quienes lo sorprendieron vendiendo droga a pesar de que le habían advertido que en ese sitio no tenía permiso. Él alcanzó a divisarlos cuando venían, con las armas en la mano.

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Bajó de a tres las escaleras de la etapa 11 del sector de Betania en Bucaramanga, con el corazón palpitándole a la altura del cuello. A escasos metros de su vivienda, exhaló una bocanada de aire: creyó que ya había ‘coronado’.

Tal vez su inocencia lo llevó a pensar que sus asesinos se detendrían al ver la puerta de su residencia, pero no fue así: el hampa no respetó su morada. Ante la mirada de los demás vivientes, los dos sicarios entraron y justo en la habitación de Juan Esteban le dispararon.

Fue un solo proyectil el que impactó en su cabeza. Reyes Mantilla se desplomó dentro de la vivienda y frente a la casera, que solo enmudeció, mientras ambos asesinos huían de la casa, a pie, sin prisas, convencidos de que su tenacidad para disparar dentro de una vivienda los mantendría a salvo de persecuciones. Y así fue. No olvide leer: En tragedia terminó paseo en un balneario de Santander: esto se sabe del caso

La dueña de la vivienda esperó a que se fueran para alertar a las autoridades. Los policías llegaron sobre las 3:00 de la tarde del lunes 23 de junio y trasladaron a Juan Esteban al Hospital Local del Norte. Sin embargo, su estado crítico de salud obligó a los médicos a remitirlo al Universitario de Santander, en donde su pronóstico es de carácter reservado.

Testigos le confirmaron a la policía que ambos asesinos usaban tapabocas para cubrir su rostro. Al parecer, el intento de homicidio obedecería a una rencilla por el control de microtráfico en Betania.

En el sitio, las autoridades encontraron una vainilla de un proyectil de calibre 9 milímetros.

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