Judicial
Viernes 04 de julio de 2025 - 10:29 AM

Crimen anunciado: asesinan a Félix Cárdenas

Norte de Santander registró un total de 561 muertes por homicidio en 2024. De esta cifra 303 casos ocurrieron en Cúcuta (274 hombres y 29 mujeres)

Félix Cárdenas Molina estaba sentado junto a un poste de luz, al interior de una zona boscosa según residentes, se sentaba ahí todos los días, a veces presuntamente a consumir estupefacientes.
Félix Cárdenas Molina estaba sentado junto a un poste de luz, al interior de una zona boscosa según residentes, se sentaba ahí todos los días, a veces presuntamente a consumir estupefacientes.

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En el barrio Los Alpes de Cúcuta, la violencia es una presencia constante. Allí, en medio de escaleras que conectan las partes bajas y altas del sector, Félix Cárdenas Molina, de unos 25 años, fue asesinado de al menos ocho disparos. Pero su muerte no solo conmocionó por la brutalidad del crimen, sino también por lo que ocurrió antes: una familiar había soñado con su asesinato.

La noche anterior al crimen, en el interior de una modesta vivienda del sector, una conversación cargada de angustia terminó en un oscuro presentimiento: “Soñé que mataban a Félix”, dijo una pariente. Al día siguiente, la pesadilla se cumplió.

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Como todos los días, Félix estaba sentado sobre las cinco de la tarde al lado de un poste, en una zona boscosa del barrio. Según testigos, frecuentaba ese lugar a diario, presuntamente para consumir estupefacientes. Ese rincón, lejos de miradas indiscretas y sin cámaras de seguridad, se convirtió en el escenario perfecto para su asesinato.

Los móviles del asesinato

Dos hombres armados lo interceptaron. No hubo forcejeo ni advertencias. Solo disparos. Ocho detonaciones rompieron el silencio habitual del sector, pero los vecinos, ya habituados al peligro, prefirieron no salir. Dos balas impactaron su cabeza. Félix cayó sobre los escalones mientras los agresores escapaban hacia la parte alta del barrio.

Pasaron minutos hasta que alguien encontró el cuerpo y alertó a las autoridades. Por la dificultad de acceso y el riesgo en la zona, fue necesario montar un esquema de seguridad antes de que la Policía Metropolitana de Cúcuta y la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho) pudieran ingresar.

La policía metropolitana de Cúcuta realiza controles en diferentes partes de la ciudad.
La policía metropolitana de Cúcuta realiza controles en diferentes partes de la ciudad.

Las escaleras fueron acordonadas desde lo alto, y mientras el CTI realizaba la inspección técnica, abajo, su familia lloraba. Algunos familiares, resignados, reconocían que el desenlace parecía inevitable.

Una vida marcada por el consumo de drogas

Félix había crecido en el sector, prestó servicio militar en el Ejército Nacional, pero su vida fue marcada por el consumo de drogas.

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Tras un breve paso por un proceso de rehabilitación, había recaído. Aunque en la mañana del mismo día del crimen, una vecina le había aconsejado que dejara esa vida. “Yo me voy a salir de esto, madrecita”, le dijo. Fue lo último que esa mujer escuchó de él.

El crimen ocurrió en una zona marcada por disputas entre bandas por el control territorial del microtráfico. Según fuentes extraoficiales, una organización controla la parte alta de Los Alpes, mientras otro grupo habría comenzado a operar desde abajo, encendiendo un conflicto. La principal hipótesis judicial apunta precisamente a esta pugna como el móvil del homicidio.

A la vista de familiares y amigos el cuerpo de Félix Cárdenas era trasladado por la Unidad Criminalística.
A la vista de familiares y amigos el cuerpo de Félix Cárdenas era trasladado por la Unidad Criminalística.

Mientras el cuerpo de Félix era trasladado en una bolsa hacia el vehículo forense, una frase resonaba entre los familiares: “Que Dios lo guarde”, recordando aquel sueño que, tristemente, no fue solo un aviso inconcluso, sino un relato premonitorio de una muerte anunciada.

Cúcuta sigue siendo testigo de crímenes que combinan pobreza, abandono institucional y una guerra silenciosa por territorios que no son más que trampas mortales para sus propios habitantes. Félix, como muchos antes que él, fue una víctima más de ese conflicto invisible que se libra cada día en los barrios más vulnerables.

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