El abogado Gilmar Rey Duarte fue asesinado en Cúcuta en un ataque armado que dejó en alerta al gremio judicial de Norte de Santander.

Publicado por: Redacción Judicial
La violencia volvió a sacudir a Cúcuta la noche del pasado miércoles tras el asesinato del abogado Gilmar Avelino Rey Duarte Gámez, ampliamente conocido en el Palacio de Justicia de la ciudad.
El jurista, de reconocida trayectoria y presencia constante en los despachos judiciales, fue atacado a tiros en el barrio La Ceiba cuando descendía de su vehículo particular.
De acuerdo con la información preliminar, un sicario que se movilizaba en motocicleta lo abordó y le disparó a quemarropa antes de huir rápidamente del lugar. La víctima murió de inmediato, dejando un vacío en el gremio judicial de Norte de Santander, que hoy lamenta su pérdida.
Rey Duarte era considerado una figura familiar en los pasillos del Palacio de Justicia, reconocido por su cercanía con colegas y funcionarios de la Rama Judicial. Su muerte ha generado consternación entre jueces, abogados y familiares que lo identificaban como un referente dentro del sector legal de la región.
La Policía Metropolitana de Cúcuta acordonó la zona del ataque e inició la recolección de pruebas con el fin de esclarecer los móviles del crimen y dar con los responsables. Entre las hipótesis que manejan las autoridades, no se descarta una posible conexión con el atentado ocurrido un día antes contra el abogado José Gregorio Botello, excandidato a la Gobernación de Norte de Santander, quien denunció ante organismos internacionales a figuras políticas de la región por presuntos nexos con el narcotráfico.
Fuentes cercanas a la investigación indicaron que uno de los frentes de análisis busca establecer si existía algún vínculo profesional entre Rey Duarte y Botello, lo que podría dar nuevas luces sobre el trasfondo de los hechos.
El asesinato del abogado se suma a la lista de ataques selectivos que han golpeado recientemente a juristas en la frontera, sembrando temor en la Rama Judicial y preocupación por la capacidad de las mafias para desafiar la seguridad en la región.
















